domingo, 25 de octubre de 2015

6801. CARTA A MI HIJO MÉDICO.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Carta a mi hijo médico.

El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.
Benjamin Franklin (1706-1790)
Estadista y científico. 


Querido hijo:

Ser médico es una profesión muy honorable, sin duda, pero ser un médico feliz y apasionado por su labor es una realización y una bendición, y esto hijo, es lo que vemos en ti. Te felicitamos y manifestamos nuestro reconocimiento en este día del médico. Tu mamá, tu hermano y yo, nos sentimos  muy orgulloso de ti porque hemos visto día a día tu determinación para luchar por lo que quieres, tus esfuerzos por ser cada día un mejor estudiante de medicina, por dedicar tus tiempos libres y sacrificar muchos esparcimientos para enfocarte en acciones y tareas que fortalecen tu preparación. 

Tienes aspiraciones que seguramente lograrás realizar, y alcanzarás todos tus sueños, eso pedimos a Dios y esperamos lo conceda premiando tus esfuerzos.  Nuestro  mayor deseo es que Nuestro Padre Dios te ilumine con la luz de su amor, te llene de bendiciones para que seas instrumento de su voluntad, la necesitarás en momentos difíciles  como los tienen todos los médicos.

Recordando, que desde que eras un niño manifestante tu vocación inequívocamente, tus juegos estaban relacionados con la medicina, instalaste un consultorio de juego y te encantaba “curar” a las personas; reflejaste también desde pequeño una gran sensibilidad por el dolor y las necesidades de las personas,  siempre tratando de ayudar a los más vulnerables, y eso hijo es una característica de tu personalidad que pedimos a Dios conserves porque es muy importante en una profesión como la que tú has elegido.  Con el paso de los años tu vocación se reafirmó  y comenzaste en un caminar que día a día fortalecías en entrega y dedicación, y pasaron los años y finalmente llegaste al tiempo de hacer tu internado, otra gran satisfacción que alcanzaste fue realizar éste periodo en una institución tan prestigiada como el Instituto Nacional de Nutrición Salvador Subirán, significando esto tenerte que trasladar a la Ciudad de México, y saliste satisfactoriamente de esta etapa. Regresaste a Guadalajara a continuar con el servicio social y finalmente te dedicaste con toda entereza y total entrega a tu preparación para logar tu titulación que podrías haber realizado de manera más sencilla pero como tu trayectoria te propusiste hacerlo con el mejor de los caminos. No ha sido fácil,  has dejado muchas cosas temporalmente a un lado,   aunque te ha costado mucho en tiempo y esfuerzo, después de seis años de entrega constante lograste titularte como médico de la honorable Universidad de Guadalajara.

Todo esto hijo, nos llega de orgullo y gran satisfacción, no solo por tus logros académicos y entrega a tu profesión; sino por ver la pasión, la alegría que te despierta tu labor, por ver cómo disfrutas al narrarnos y compartirnos una acción que realizas,  una cirugía en la que participas, el  entusiasmo con que platicas tus tiempos en guardias nocturnas, por ver ese brillo en tus ojos que solamente se genera cuando una persona es verdaderamente feliz con lo que realiza, y por todo eso hijo, nos sentimos verdaderamente orgullosos de ti. Dios te bendiga y te abra las puertas en este camino que todavía tiene mucho trecho por delante para tu preparación. 

Hijo, la profesión que elegiste es difícil porque se trata seres humanos, estoy seguro que recordarás siempre que las personas y su salud son y serán siempre lo más importante, no tengo ninguna duda que en tu mente siempre estará el principio universal del respeto a la vida.

Te deseo lo mejor y te reiteramos nuestro cariño para siempre.

Felicidades a mi cuñado el Dr. Alejandro González Ayala que recibió un reconocimiento por sus 30 años de médico, también felicidades al Dr. Roberto González Martínez, al Dr. José Luis Alfaro Romero, y tantos otros médicos que honran la profesión médica.


ATTE: Mamá, Papá y Santy.

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