viernes, 30 de octubre de 2015

6822. LOS SONIDOS DEL SILENCIO.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Los sonidos del silencio

Si quieres oír cantar a tu alma, haz el silencio a tu alrededor.
Arturo Graf


Cuando tenía sólo 10 años me desvelaba escuchando en una vieja radio de onda corta voces y canciones en idiomas extraños e incomprensibles, fue ahí en donde escuché por primera vez a los Beatles, Rolling Stones y la canción los sonidos del silencio de Simon and Garfunkel, si bien no comprendía lo que decía la letra, la melodía se quedó para siempre en mí.

Ahora que ha pasado la vorágine de la juventud, me doy cuenta que cada vez más busco y disfruto el silencio, pero esta búsqueda me ha dado la oportunidad de percibir lo difícil que es encontrar un pequeño refugio, un espacio en donde se pueda escuchar nada más que el silencio.

Los que manejan a las masas saben que llenar de ruido en medio ambiente es vital para mantenerlos enajenados. El ruido impide que el ser humano concentre su energía, es un poderoso distractor (manipular la energía de las masas por el sentimiento) y al mismo tiempo, un atractor (atraer a las masas hacia los puntos convergentes para robarles su energía).

Durante décadas el Instituto Tavistock para las Relaciones Humanas destinó millones de dólares a la investigación de las técnicas conductistas aplicadas por Skinner en animales, pero ahora no se trataba de manipular la conducta de los perros, sino de las masas humanas. Los resultados de la investigación se aplicaron desde hace no menos de 70 años, y el primer país en donde se pusieron en práctica las técnicas de manipulación fue Estados Unidos.

El último golpe mediático del gobierno invisible no sólo se asestó a la población estadounidense, fue un golpe para toda la humanidad que vió a través de la televisión, en vivo y en directo, la masacre que se perpetró en las Torres Gemelas, en New York. Una pregunta se repitió en millones de cerebros ¿Quién fue?, y la atención se canalizó hacia afuera, hacia los terroristas que fueron financiados precisamente por los mismos que orquestaron el gran golpe.

El golpe mediático de las Torres Gemelas fue el inicio de una estrategia mediática para propagar el ruido enajenante que impide pensar, discernir y elegir libremente. El silencio, es hoy en día un privilegio de pocos porque el poder de penetración del gobierno invisible llegó más allá del espacio físico y se enquistó en la reducida dimensión mental de las masas.

Así comienza la canción de Simon and Garfunkel:

Ho la oscuridad, mi vieja amiga,
he venido a hablar contigo otra vez.
Porque una visión arrastrándose suavemente
dejó sus semillas mientras estaba durmiendo.
Y la visión que fue plantada en mi cerebro

todavía permanece dentro de los sonidos del silencio.

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