viernes, 30 de octubre de 2015

6825. BRASIL Y DILMA ROUSSEFF: “EL DESENLACE ES IMPREVISIBLE”.

Por el Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez.
Ensayista, investigador, catedrático universitario y poeta.
Desde el Edo de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI

La situación en Brasil se agrava pasando los días, de tal forma que el país está atravesando una tensión prácticamente insoportable. La diputada del opositor Partido Socialista Brasileño, Luiza Erundina ha sido tajante en su juicio: “El desenlace es imprevisible”.

El Tribunal de Cuentas de la Unión, órgano consultivo del Congreso Nacional Legislativo, rechazó recientemente las cuentas del año 2014, brindando un duro golpe a la Presidente Dilma Rousseff. En el caso hipotético de ser ratificada esta decisión por los legisladores, la misma puede justificar la apertura de un proceso de inhabilitación en el Senado que podría anular el mandato presidencial.

El que está más interesado en lo anterior y que trabaja más duro por la inhabilitación (Impeachment) de Dilma Rousseff, es Eduardo Cunha, Presidente de la Cámara de Diputados, quien a su vez es acusado de recibir 5 millones de dólares como soborno para facilitar negocios de astilleros con la empresa estatal Petrobras. Aunque Cunha es miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece la mandataria Dilma Rousseff, éste ejerce una fuerte oposición a la Presidente de la República desde julio, luego que apareciera como uno de los investigados en la llamada Operación Lova Jato (autolavado) de fiscales y Policía Federal.

“Las investigaciones (sobre corrupción) debilitaron al Presidente de la Cámara, con el alejamiento de sus aliados que se oponen al gobierno, ablandando la saña por la inhabilitación de la Presidente dijo la legisladora Erundina en entrevista de Inter Press Service (IPS). Además debemos tener presente que Dilma había reformado su gobierno el 2 de agosto, entregando siete ministerios al PMDB para recomponer la coalición y neutralizar intentos de derrocarla. Otro elemento desestabilizador que se suma es la investigación por denuncias que la fórmula de Rousseff y Temek cometió abusos de poder económico y político en la campaña electoral del año pasado en que Dilma fue reelecta y también se sospecha que dinero proveniente de la corrupción apoyó dicha campaña.

Si se logra comprobar por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE) la violación de las reglas, el resultado de las elecciones sería impugnado y se llamaría a nueva elecciones, una alternativa que alienta a los partidos de oposición. André Pereira quien es un reconocido consultor independiente en Brasilia, ha dicho que “por primer vez en las evaluaciones Rousseff aparece con la mitad de las posibilidades de no permanecer en la presidencia de Brasil, hasta el final de su mandato, el último día del 2018, ante el agravamiento de la crisis económica”.

De ahí que el clima en la capital es de incertidumbre general, de perplejidad y de temor a que otros políticos sean involucrados en las investigaciones sobre corrupción en los negocios de Petrobras o aparezcan nuevas evidencias contra los sospechosos. A su vez ante la presente recesión económica que se extenderá seguramente todo el 2016, con el riesgo de degenerar en una depresión, el mundo político brasileño no se moviliza ni dialoga en busca de soluciones, sino que cada día se fractura más en la función de intereses personales o de pequeños grupos, lo cual sin duda agrava la crisis económica.

Recordemos que el izquierdista PT gobierna Brasil, desde el 2003, primero con Luiz Inácio Lula da Silva y luego con Rousseff. El partido de la diputada Erundina fue aliado de los gobiernos del PT desde el 2013. Según la legisladora si se quiere cambiar y mejorar, “Hay que reformar todo el sistema, hacerlo sólo en una parte generará más distorsiones, como ya ha pasado con anterioridad. Remendar un tejido provoca que se deshilache más dijo a IPS. Sólo cambiar las reglas electorales o el sistema partidario no es la solución.

“Combinar la democracia representativa con la directa, que avanza en el mundo”, es una fórmula que aporta la legisladora socialista. En el régimen presidencialista brasileño, “el Presidente puede todo”, y eso contamina incluso el Parlamento.

“Vivimos el fin de un ciclo en el mundo, pero no solo en Brasil, y no sabemos cuál es el nuevo ciclo, pero la historia no camina hacia atrás. A veces avanza a saltos, como pasó (1985) al final de la dictadura militar en Brasil que parecía interminable”. Coincido con Erundina pero más que nada sigo pensando que sin duda “el desenlace” de la crisis política que atraviesa Brasil “es imprevisible” y cada vez se aleja más de aquel “Brasil potencia” que hace décadas se aspira por las élites del gigante sudamericano.

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