lunes, 2 de noviembre de 2015

6829. LA MUERTE ES UNA PUERTA.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepall de CACCINI

La muerte es una puerta.

“Del seno de la oscuridad nacerá la luz que nos permitirá ver lo que nos
rodea. Y fue en ese momento cuando se aclaró el cielo y empezó a subir el sol por el oriente”.
Popol Volh


Llegó noviembre y sus mágicas noches colmadas de invisibles presencias que aparecen en las noches de lluvia, inusuales en este tiempo, pero que agregan aún más misterio a las viejas creencias en la llegada de los espíritus de los que se han ido, pero que retornan a disfrutar de un banquete y de la presencia de los seres queridos en esta noche especial.

En los pueblos purépecha las tradicionales noches de muertos comienzan desde antes del día primero con los preparativos para recibir las almas de los niños, se vive un ambiente de fiesta en la comunidad que cuando habla de sus seres queridos lo hace en presente, no en pasado, para fortalecer la idea de que esta vida y la otra sólo está separada por una puerta o como ocurre en antiguas tradiciones, la separación entre el mundo de los vivos y de los muertos es sólo un río.

En cambio la idea de la muerte que nace del materialismo positivista enseña que la muerte es el final, que no hay nada después de este trance en el que el cuerpo se transforma en un puñado de cenizas que cabe en una mano. La religiones dicen mucho sobre el enigma de la muerte.

Desde que en el año 313 en la época de Constantino el Grande se despenalizó la práctica del cristianismo, la violencia que se había enfocado hacia los cristianos  después de que el cristianismo se hizo la religión oficial del imperio romano se volvió contra los paganos a los que Constantino persiguió, reprimió y asesino para obligarlos a convertirse a la nueva religión; comenzó entonces a gestarse una transformación radical de las enseñanzas del Maestro Jesús, entre otros cambios profundos de la doctrina original está la condena al olvido de la idea de la reencarnación.

Aún en nuestros días, el concepto de la reencarnación está muy extendido en algunos países del oriente, a pesar de que la Iglesia trató de enterrar esta doctrina para imponer la idea del cielo y el infierno como destino de las almas que tendrían su premio o su castigo durante toda la eternidad por los méritos o errores de ésta, su única oportunidad, su única vida.

La desmesura de esta idea es atroz así como la idea de que la muerte es el final de la vida.

Mahatma Gandhi afirmó que la idea de que la muerte sea el destino de la vida era una broma cruel. Por eso mismo algunos afirman que la muerte es el evento más importante de la vida y prepararse para ese momento es la finalidad de todos nuestros actos.

La idea de la muerte como una puerta, una frontera, un salto cuántico es aceptada por muchos hombres considerados sabios, hombres que han logrado penetrar en los misterios que van más allá de lo que se ve, por eso más que ningún otro, el misterio de la muerte es el más grande que el hombre enfrenta, y esto ocurre en el instante preciso en que el alma se separa del cuerpo.

Como Sócrates decía, no hay porque temer a la muerte porque o bien, es un sueño sin sueño o un reencuentro con nuestros seres más queridos, y cualquiera de las dos posibilidades son maravillosas.

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