martes, 3 de noviembre de 2015

6833. SUS BABOSOS.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Sus babosos.
Lee usted lo que escribió ayer su texto servidor. Ayer… Día de Muertos… nomás piense… de qué se puede escribir con nuestra clase política hibernando en fin de semana largo, lo que infaliblemente causa una pronunciada baja del índice BABA (Barómetro Actualizado de Babosadas de la Autoridad), indicador más importante de las actividades de la Mutualidad Autónoma de Mamarrachos Asociados para el Despojo y el Abuso Social (que tiene prohibidísimo que al comentar sus labores oficiales se les mencione por sus siglas).

Por supuesto se agradece el esfuerzo del senador Omar Fayad Meneses, quien aventó carne fresca a las fieras de la opinión pública, con su Iniciativa de Ley para Prevenir y Sancionar los Delitos Informáticos, registrada ya en los anales del índice BABA como “Ley Fayad”, que castigaría con cárcel y multas al que difundiera “información sensible”, como cualquiera de los 23 trillones de cándidos “memes” con que el peladaje festina los actos de don Peña Nieto & Cía. (nomás para sacarse el coraje de sus acertadas inversiones inmobiliarias… qué fea es la envidia). Pero ni la coraza “heavy duty” con que nacen los legisladores tricolores, resistió la burla simultánea de millones de ciudadanos y don Fayad, viéndole alitas a su deseo de ser gobernador de su natal Hidalgo, dijo ayer que la va a “corregir, quemar, quitar, aumentar o comenzar una nueva versión” (risas del respetable: cálmese don, no es como para quemarla, con que la eche a la basura, sosiéguese). Decepción, ya no hacen a los cínicos como antes.

Don Pejehová, viendo vacío el escenario, quiso lucirse y amenazó con que le iba a cortar la luz a la casa de gobierno de Tabasco si se atreven a cortarle la energía eléctrica a la zona chontal… y discretamente hizo mutis,  muerto de vergüenza porque en lugar de escuchar el rugido de las masas enardecidas por la potencia de su palabra redentora, se alcanzaba a oír una llave que goteaba a lo lejos y una mosca gorda estrellándose contra una ventana. Mal anda don Pejeremías, antes tomaba pozos petroleros, hacía plantones en el Zócalo, cerraba avenida Reforma… ahora le iba a cortar la luz a una casa… pobre hombre (¿o ya le falla y pensó que la falta de energía eléctrica de los  chontales iba a ser la chispa nacional que revitalizara su carrera de redentor nacional frustrado?... no mi buen, eso en este país, con estos problemas, es una nadería, entienda usted).

De veras que no fueron pocos los que quisieron amenizarnos el largo fin de semana. Allá en la ciudad en la que usted ve lo que respira, virreinato de don Mancera (otro que quiere ser Presidente), unos principiantes de terroristas ya definidos por la autoridad como “grupúsculos anárquicos”, le pusieron unos cuetes a 8 autobuses de una línea de transporte urbano de los que la madrugada del sábado, tronaron cuatro nomás, incendiando sus respectivos camiones. Cómo no va uno a querer un país en que hasta los que ponen bombas se aseguran de que estallen a horas en que no peligre la vida de nadie. Chulada. Nomás piense la que se arma si truena un cuete de esos en un vagón del Metro en hora pico… no, que esas son salvajadas: en un camión y a la hora en que esté en el patio, estacionado y vacío. Medalla y diploma al Buen Terrorista.

No faltó un intento de la prensa (esa prensa) que quiso dar ánimos a la capacidad de emocionarse de la gente anunciando: “Asteroide gigantesco pasará cerca de la Tierra en Halloween”. La NASA informó que sí, que mide entre 400 y 600 metros, que va a 490 mil  kilómetros por hora (que en  sistema métrico mexicano equivale a que va hecho la… empieza con “ch”), y que iba a pasar (ya pasó)  muy cerca de la Tierra; nada más que “muy cerca” en cosas del universo son 480 mil kilómetros (rozando pasó). Ahora, avisa la NASA, hay que esperar a agosto de 2027 por otro que pasará más cerquita (a 384 mil 400 kilómetros). ¡Salvados!

No quitó la modorra a La Patria (la señora de toga blanca de la portada de los libros de texto gratuitos), ni la carrera de Fórmula 1 (de la que los comentaristas y expertos ya nos podrían explicar qué significa eso, o si hay coches de fórmula 2… y también nos deben la explicación de porqué se inserta en la sección de deportes correr en coche, en fin, uno no sabe). Sí se entiende que es buenísimo para el país que se realice en nuestro territorio ese evento, porque lo ven más de 500 millones de telespectadores (incógnitas: ¿quién los cuenta?, ¿seguro que no es cuento de los organizadores?... averígüelo Vargas, como decía don Felipe II a su mano derecha,  Francisco de Vargas, que ha de haber soñado al rey: -“Todo yo, todo yo”).

Por cierto: los que de plano no entienden nada del “timing” son los señores ministros de la Suprema Corte: si sacan la aprobación de la mota antes de la carrera Fórmula 1, los aclaman, se hornea media concurrencia en las carreras y sabrían qué se siente salir en hombros.

En días normales esto de la F1 daba para un comentario venenoso, porque este evento que hizo a la autoridad de la Ciudad de México echar cuetes de alegría y mereció una visita del Presidente, es un negocio privado de un tal Bernie Ecclestone (dueño del 86%), que pide las perlas de la Virgen por llevar su evento a algún país: de entrada, 40 millones de dólares, mdd, de garantía por año (el contrato de México es por cinco años: 200 mdd), y explota a su favor los anuncios, patrocinios y derechos de la televisión internacional, que le dejan al año unos 7 mil mdd. El socio local de cada país gana con los ingresos por las entradas, algunos de los palcos no principales y los derechos de la televisión nacional; en México, según lo anunció el 12 de octubre pasado, el socio es Televisa -pero, “but-of-course”-, a través de su filial Corporación Interamericana de Entretenimiento, que le metió 50 mdd al autódromo. Ya los 210 mdd de inversión del gobierno federal -Secretaría de Turismo-, y la movilización de policías y otros detallitos son por cuenta de todos nosotros los que pagamos impuestos, sus babosos.

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