martes, 3 de noviembre de 2015

6837. ¿DE QUÉ LADO ESTÁS?

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez .
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. para
Tenepal de CACCINI

¿De qué lado estás?

La conciencia es la presencia de Dios en el hombre.
Victor Hugo (1802-1885).
Novelista francés.


La humanidad enfrenta una disyuntiva definitiva pero nada indica que se esté dando un el cambio de conciencia a que se refiere en Papa Francisco en la encíclica Laudato Si, porque hay que decir que este es el primer paso y de alguna manera se está dando, y se está dando desde las bases, desde las comunidades, las ongs, las organizaciones ciudadanas que buscan nuevas formas de vida económica, política y social.

No sólo en algunos países avanzados en donde los ciudadanos alcanzaron un alto nivel de desarrollo económico, se está dando el cambio de conciencia, es verdad que países con alto nivel de desarrollo industrial y humano, como los países nórdicos, con la consolidación de la democracia se está avanzando, pero no sólo en los países del primer mundo, en nuestro país, fueron las comunidades indígenas mayas que enarbolaron la bandera del zapatismo, y esto a pesar y tal vez teniendo como detonante la opresión de un sistema que los condenaba a la desaparición.

El éxito de algunos países como Suecia y Dinamarca por mencionar sólo dos de los más avanzados, se debe a que el cambio ocurre de abajo hacia arriba (con ciudadanos conscientes que demandaron un cambio radical), pero también de arriba hacia abajo (con una clase gobernante que comprendió su papel histórico y se sometió al imperio de la ley).

Otro foco de desarrollo de la conciencia de la humanidad está en América del Sur, y en este despertar de la conciencia que se ha dado en países como Bolivia, Uruguay, Argentina y otros las comunidades indígenas juegan un papel determinante. Bolivia es un caso especial porque su crecimiento económico sólo puede ser posible si se entiende el proceso de liberación que comenzó en las comunidades indígenas.

En el caso de nuestro país el retroceso en el desarrollo de la conciencia social es considerable, nunca como ahora se ha dado una regresión tan marcada sobre todo en su clase dirigente. Nos encontramos en los últimos lugares en todos los rubros importantes, la radical desigualdad que nos caracteriza es sólo expresión de este retroceso notable en la práctica de los valores humanos.

En otras palabras, la miseria material es sólo expresión de la miseria en la mentalidad que prevalece y que impone al dinero y el poder que le acompaña como el ideal de las masas.

Recuperar valores como la honestidad, la responsabilidad, el trabajo, y una vida sencilla fundada en la convivencia pacífica y el respeto por la ley debería ser nuestra prioridad.

Cada ciudadano debe decidir cada día si trabaja por la paz, la verdad y la justicia o si se pone del lado de los que con tal de acumular poder y riqueza, llegan al extremo de privar de la vida a otros semejante.

Cada hombre debe decidir en su corazón de qué lado colocarse y porqué, pero si decide ponerse del lado de los poderosos podrá engañar a sus prójimos, pero no a su conciencia, no  que olvidar que la conciencia, será finalmente nuestro juez más estricto.

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