martes, 10 de noviembre de 2015

6861. EL HOMO CONSUMERICUS.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El homo consumericus.

Aquellos que padecen una indigestión o una borrachera no saben lo que es comer ni
lo que es beber.
Anthelme Brillat-Savarín (1755-1826)
Gastrónomo y escritor francés.


La guerra sucia contra los pueblos del maíz denunciada por Silvia Ribeyro y otros investigadores y activistas como el pintor juchiteco Francisco Toledo que ha enfocado sus movilizaciones contra la siniestra trasnacional Monsanto, es sólo una de las garras que las pinzas neoliberales aplican y consolidarán a través del Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP).

Una de las estrategias silenciosas, invisibles de los Señores de la guerra, es el control alimentario no sólo para acumular riqueza, el objetivo más importante es manipular a las masas a través de la alimentación, crear el homo consumericus o el homo consumens (del latín consumere=tomar entera y conjuntamente, consumir, agotar, desgastar), una especie de esclavo materialista cuya vida gira en torno al consumo compulsivo, una patética forma de tratar de llenar el vacío interior de la mayoría de los seres humanos.

El análisis etimológico del término da para una profunda reflexión, pero enfoquémonos en un aspecto que no aparece a la vista: el manejo de la alimentación y sus contenidos físicoquímicos, algunos de ellos altamente tóxicos, con el objetivo de crear una sociedad enferma y manipulable.

Investigadores independientes tratan de revelar al gran público los grandes mitos que se han sostenido durante décadas y sus consecuencias; el Dr. William Davis publicó el libro “Sin trigo, gracias”, en la que revela cómo 70 % de sus pacientes mejoraron su salud y perdieron peso con el simple hecho de excluir el trigo de su dieta (cabe aclarar que 90% del trigo que se consume en el planeta es transgénico).

Las conclusiones del Dr. Davis sobre los efectos negativos que provoca el consumo de trigo genéticamente modificado en la salud de los seres humanos provocó que su libro se vendiera como pan caliente, pero la reacción de las trasnacionales de la industria alimentaria no se hizo esperar, la Grain Food Fundation invirtió algunos millones de dólares en una campaña para desacreditar el libro de Davis.

El trigo es el “veneno perfecto”, las trasnacionales de la industria alimentaria hacen el gran negocio pero arruinan la salud de millones de seres humanos cada día y éstos se convierten de consumidores compulsivos en enfermos crónicos clientes cautivos de la industria farmacéutica.

Los cereales se convirtieron en peligrosos para la salud con la introducción de los transgénicos. Los cereales y los productos que se elaboran con ellos contienen proteínas y azúcares adictivos; es el caso de la gliadina, una proteína que actúa como opiáceo y estimula el apetito:  “nos hace consumir una media diaria de 440 calorías, por lo que si sumamos esta cantidad a los 365 días que tiene un año, el sobrepeso será inevitable”.

Otro libro que ha venido a despertar conciencias es el del Dr. David Perlmutter, “Cerebro de pan”, la devastadora verdad sobre los efectos del trigo, el azúcar y los carbohidratos en el cerebro (y un plan de 30 días para remediarlo).

David Perlmutter afirma en su libro: “Estoy aquí para decirte que el destino de tu cerebro no está en manos de tus genes y que no es inevitable. Además, si eres el tipo de persona que sufre otro tipo de trastorno cerebral, como cefalea, depresión, epilepsia o ansiedad, es posible que el culpable no esté programado en tu ADN. Está en la comida que consumes. Sí, leíste bien: la disfunción cerebral comienza con el pan de cada día y te lo voy a demostrar. Lo repetiré porque sé que suena absurdo: los cereales modernos están destruyendo silenciosamente tu cerebro. Cuando digo “modernos” no me refiero sólo a las harinas refinadas, a las pastas y al arroz, que portan ya el estigma que les imponen los enemigos de la obesidad. Me refiero también a todos los cereales que muchos hemos llegado a considerar saludables: el trigo entero, el cereal entero, el multigrano, los siete granos, el grano vivo, el grano molido con piedra, entre otros. En pocas palabras, estoy afirmando que lo que se conoce como uno de los grupos alimenticios esenciales más queridos en realidad es una agrupación terrorista que ataca nuestro órgano más preciado: el cerebro.”

Una  de las conclusiones del ensayo del Dr. Perlmutter: “Mientras más gordo seas, más pequeño será tu cerebro”, no indican hacia dónde se dirige toda esta estrategia de control alimentario de las grandes trasnacionales: hacer de la sociedad pensante una masa manipulable que viva para consumir alimentos industrializados y fármacos por el resto de sus vidas.

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