lunes, 16 de noviembre de 2015

6890. ASÍ ESTÁBAMOS BIEN.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Así estábamos bien.
Hace décadas, viajaba en ascensor en la Ciudad de México, mirando atento -igual que los demás silenciosos ocupantes-, los foquitos del tablero sobre la puerta (… sí, del 1 siguió el 2 y luego el 3… todo en orden). De repente, sentí un dedo ajeno en un costado (bueno, supuse que era un dedo): -“Usted es de los López de Autlán” -dijo una voz masculina. Como estaba en el D.F., en automático puse la cara en “modo” de “conmigo, cuidado” y voltee a ver al dueño del dedo y la voz. Era un señor mayor: -“Y se me hace que eres -ya de ‘tú’-, algo de Víctor y Elenita” -resultó ser primo de la abuela; me dio su tarjeta y al desembarcar en un piso, dijo: -“Hay que vernos” -retomé mi vigilancia de los foquitos. Días después se lo conté a ella, asombrado de no saber nada sobre ese lote de la familia; rapidito respondió: -Ése y los de esa casa son gente mala; viven matándose y robándose entre ellos tierras, reses y mujeres, no los trates -él abuelo, que rara vez decía nada, la secundó desde atrás de su Excelsior: -Con esa gente poco trato, de preferencia, nada.

Lo sucedido el jueves sobrecoge en su brutalidad. El asesinato masivo e indiscriminado de inocentes no tiene justificación posible.

Pasada la sorpresa inicial se pregunta uno a qué lógica enferma obedece semejante acto.

Imposible de asimilar esta nueva barbarie, asombra la casi nula “cobertura noticiosa”. Los medios, todos, mencionaron de pasada, casi por cumplir, los más de 40 muertos, los más de 200 heridos por las dos bombas suicidas, cuya autoría reivindicó el Estado Islámico (EI), atentado precedido por otro doble, siete días antes, que de plano pasó casi del todo inadvertido.

No es el del teclado el peor informado terrícola, esos atentados sucedieron en Beirut y no monopolizaron la atención de la prensa mundial. Son árabes los difuntos, no merecen transmisión televisiva continua, ni mesas de análisis con expertos, ni casi nada, aparte de la mención políticamente correcta.

Por supuesto lo de París del viernes es terriblemente sobrecogedor, injustificable como todo acto terrorista, pero el Occidente del gran capital, parece distinguir y discriminar: pareciera que no vale lo mismo una sangre que otra, ni que son idénticos el llanto y desconsuelo de viudas, huérfanos, padres, hermanos y amigos, sean en París o en Beirut. Vergüenza este fariseo escándalo sujeto a “raiting”.

Habrá a quien no escandalicen las  matanzas entre tribus y sectas árabes, vistas “lógicas” y consecuentes con fanatismos que no se entienden acá. Si el EI en Beirut mata chiítas de Hezbolá, bueno, pues es que entre ellos “así se llevan”, en tanto que las matanzas de París parecen de una gratuidad que las hace completamente inaceptables.

Se comprende que sorprenda hecho tan espantoso en la risueña París, aparentemente tan ajena Francia a líos de ensabanados. Pues… ni tan ajena.

Francia ha hecho muchas y como los políticos franceses son franceses, cuesta Dios y ayuda que acepten sus atrocidades, tanto que apenas en febrero de 2005 la Asamblea Nacional en Francia aprobó una ley que hablaba de los “beneficios de una colonización positiva”, tratando de lavarse la cara (sucia), que tienen por los horrores cometidos de 1954 a 1962 en Argel que era su colonia, cuando se quiso independizar (horrores dignos del más fanático terrorista, con la diferencia de que los militares y políticos franceses los consideraron “necesarios” y por eso los toleraba el entonces ministro de Justicia y después presidente, François Mitterrand).

Y no sólo eran cosas que pasaban allá en África y nadie se daba cuenta:  el 17 de octubre de 1961, en París, la policía reprimió una manifestación pacífica de argelinos opuestos al toque de queda que para ellos y sólo ellos se impuso… y murieron entre 200 y 393 (no se sabe bien porque la fina policía parisina –diciendo “excusez-moi”-, tiró al Sena unos cuerpos y otros los escamotearon burocráticamente); y aparte molieron a  palos a los que detuvieron y enchiqueraron en el Estadio Pierre de Coubertin y en el Palacio de los Deportes, fueran o no argelinos, que bastaba para ser detenido, tener “tipo mediterráneo” (moreno, pues); luego, el 8 de febrero de 1962, fue la “masacre de Charonne”, otra manifestación en contra de la guerra de Argelia que acabó con 9 muertos (Charonne es una estación del Metro en París)… ¿y sabe cómo resolvieron estas?... fácil: con una ley de amnistía, aprobada durante el gobierno del general De Gaulle, quien dijo que eran “asuntos secundarios” (y allá no hay manifestación anual de “17 de octubre no se olvida”… ni locos).

(Otro día le cuento lo que pasó en Túnez, bajo la administración francesa al final de la Segunda Guerra Mundial).

Y no son pecados de un pasado que debe olvidarse, mire:

François Hollande, desde que llegó a presidente en mayo de 2012, se ha involucrado en cuatro guerras: en enero de 2013 contra los islamistas de al-Qaeda, en Mali (norte de África); en agosto de 2014, en la franja de Sahel (diga “Sajel”), al norte de África, a lo largo de todo el límite sur del Sahara, contra el terrorismo islámico; en septiembre de 2014, en Irak, contra EI; y en diciembre de 2014, en la República centroafricana para pacificarla. Aparte no entró a Siria, contra el régimen de Bashar Al Asad, porque el tío Sam le dijo “hold your horses”, que ahí está la Rusia de Putin en plan de “a mí no me rascan ahí”.

Se equivocó Hollande si creyó que la guerra se iba a quedar en donde a él le acomoda.

Como oprobio adicional, el selectivo escándalo de la prensa mundial, a la que obedeció la casi nula cobertura de la “Operación Margen Protector” ejecutada por Israel del 8 al 25 de agosto de 2014, en que según la ONU murieron 2,192 palestinos (519 niños)… por ellos no doblaron las campanas.

Por supuesto no son las cosas tan simplonas como “buenos” de un lado y “malos” del otro, pero por estas cosas es que uno pone el grito en el cielo cuando se entera que nuestro gobierno anda de baboso aportando tropas a los Cascos Azules… así estábamos bien.

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