lunes, 16 de noviembre de 2015

6893. EN PARÍS MUERE LA HUMANIDAD.

LA ECON0MÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

POR ESAS COSAS

Cuando la mañana artera,
promiscua en sus amaneceres me llama,
me duele ver sobre la cama
esa prisa que alerta al cuerpo;
avieso, desde mis somnolencia te llamo,
a la distancia imagino tu mano,
mi reclamo no lo escuchas, sonríes,
mientras mi cuerpo adormilado,
autómata que lento se resiste,
sale en busca de tu voz y tus pasos.

eliseo.

De violencia, en México tenemos experiencia de sobra; pesadillas cotidianas con la inseguridad en   la piel; en nuestra descobijada forma de pervivir. Pero cuando los medios de comunicación se unen en todo el mundo y enfocan a la capital mundial del arte en llamas y en ríos de sangre,  algo se sacude muy dentro del espíritu humano en general. Por desgracia es una prueba más de que no solamente no somos iguales; sino que además, las diferencias son tal altas, que el costo de una vida si varía dependiendo quien sea la persona.

París representa el corazón del arte, la creatividad, la tolerancia. Los derechos humanos en sí mismos; si la ciudad luz deja de serlo; entonces el mundo habrá retrocedido a siglos de distancia, en un subdesarrollo flagrante. Ese es el riesgo de los atentados que los grupos islamitas han realizado.

¿Cuánto vale una vida?  ¿Cuánto vale un barril de petróleo? ¿Cuánto vale practicar la política de invasión y colonización?

Todo eso está detrás de los actos violentos sucedidos en Francia.  En la guerra y el terrorismos nada sucede fortuito; puede ser un evento bien o mal planeado y ejecutado; pero en ninguna circunstancia sin esperarlo. Los grupos armados islamitas están respondiendo a ataques previos que se han realizado desde los intereses de occidente; en ellos se busca el control del petróleo y el manejo de esa región por motivos geopolíticos y geoestratégicos. Se espantaría usted querido y amable lector si se entera de que el armamento que usan los terroristas es de fabricación norteamericana, rusa, alemana o francesa.

¿Paradójas de la vida?

¡Para nada; todo es parte de un mercado voraz capaz de inventar pretextos a la sombra de los intereses de las grandes empresas fabricantes de armamento y de otros bienes que, en realidad no le sirven mucho a los seres humanos en general...,solo a los grandes millonarios!

Desde hace años, al menos diez que los ejércitos norteamericano, alemán, francés e inglés han bombardeado la región del Medio Oriente y la región de Afganistan. Ellos mismos han armado a verdaderos ejércitos en la misma; tal es el origen de Ejército de  Liberación liderado por Osama Ben Laden en pro de Afganistan; con armas de los Estados Unidos, país que luego lo condecoró como héroe...; luego al no necesitarlo mas, simplemente lo convirtió en el villano favorito para los propios intereses intervencionistas norteamericanos en el Medio Oriente. Hoy, solamente un americano perversamente conservador puede creer que las torres gemelas fueron derribadas pro la maldad de este árabe millonario, empleado del poder norteamericano, y empresario próspero, socio de la familia Bush en materia petrolera; por cierto los Bush son inversionistas con PEMEX... (¿¡!?).

Hoy País sangra y el mundo occidental llora; hoy se maldice al mundo del Islam. Pareciera que de manera injusta metemos a todos en el mismo costal; así como en las camisetas en que se lee... ¡HAZ PATRIA..., MATA UN CHILANGO!


Nada más injusto pro tantos chilangos buenas personas; quizá mejores que quienes los queman en la hoguera de la injusticia.

No es el Islam el que agrede a occidente; son los locos que se han creído que la religión, cualquiera que esta sea vale más que la vida misma de quienes la han inventado. Nunca olvidemos que ninguna religión es posible sin la vida humana; nunca existió religión alguna antes de que el propio ser humano se encontrara sin respuestas ante la naturaleza que le avasallaba; nunca olvidemos que cada religión es obra de determinadas persona con determinadas necesidades interpretativas y de fe; por desgracia para los fanáticos, el Islam, como las otras iglesias y sectas religiosas es un simple producto de la inseguridad ante lo inexplicable en nuestra limitada capacidad de comprensión.

Lo que hoy pasa en París, no es por culpa de esa religión...; es el resultado de una lucha por el poder de dos civilizaciones opuestas y de recursos en disputa. Esto lo dejó muy bien planteado el universitario y asesor del presidente Bush Hijo, que al apoyar la invasión a Irak, la argumentó afirmando que es el choque inevitable de las civilizaciones: entre los infieles... los "otros", y los cristianos protestantes exitosos económicamente. Claro, los "otros" eran, son los iraquíes.

París bien vale una misa y las lágrimas del mundo occidental...; el petróleo hace tiempo que vale más..., mucho más que la vida de soldados latinos, negros y asiáticos que son enviados a matar mujeres y niños desprotegidos en la región del Medio Oriente. Y venderle armas a grupos peligrosos es la peor imbecilidad de los mercaderes de la muerte...¡pero eso nunca les ha importado...! mientras no toquen a los poderosos empresarios con sus intereses... ¡que se joda el resto del mundo!

Aunque usted no lo crea, incluso desde Suecia donde se entrega el premio nobel se vende armamento para matar de esta forma tan brutal; es decir somos una sociedad muy hipócrita; por un lado rechazamos los atentados, y nos duele, y lo lloramos; por el otro se les siguen vendiendo armas a los mismos que mañana las usarán contra nosotros. El propio gobierno alemán ya se disculpó con México al reconocer que en el caso del secuestro de los normalistas de Ayotzinapa se usaron armas fabricadas en ese país. Ni qué decir de como los Estados Unidos promueve la venta de armas en el mercado mexicano... ¡solo recuerde la Operación Rápido y Furioso. El resto usted asimilelo a su manera.

¡Que la vida nos regrese el París necesario..., al margen de los intereses económicos!

No podemos ser tan mezquinos y fingir que no pasa nada.


Un abrazo y hasta luego.

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