miércoles, 18 de noviembre de 2015

6897. LOS GLOBOS DE LEÓN.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Los Globos de León.

El hombre tiene ilusiones como el pájaro alas. Eso es lo que lo sostiene.
Blaise Pascal  (1623-1662)
Científico, filósofo y  escritor francés.
               

El domingo pasado apenas llegamos a León, Guanajuato, y luego del almuerzo y un breve descanso caminamos hasta el parque Metropolitano, situado algunas cuadras más delante de donde nos hospedamos. Íbamos muy entusiasmados así que las 6 o 7 cuadras caminadas nos parecieron poco. El boleto para cada uno costó 65 pesos y comenzamos a caminar directamente hacia la entrada porque ya traíamos boletos; miles de personas más que no tenían boleto tuvieron que formarse en una fila interminable que se convirtió en una masa que iba y otra que venía en sentidos opuestos.

Es la Noche Mágica del Festival,  decenas de personas lanzan al viento globos de cantoya que se reflejan en el agua de la presa figurando cientos de luciérnagas. La presa El Palote es el centro acuático donde miles de personas enfocan la mirada durante el Festival Internacional del Globo 2015, los hoteles están saturados durante los días que dura el Festival, se estima que la derrama económica este año será mayor a los  700 millones de pesos por la llegada de más de 300 mil visitantes.

Pero volviendo a la entrada al parque, organizada con decenas de jóvenes, comenzamos a caminar por el camino que serpentea a lo largo del lago y que se forma con el muro de contención de la presa, es un camino al que se llega subiendo 60 escalones, un camino de tierra; a la orilla del lago colocaron bancas para que los visitantes vean cómodamente los globos, pero en estos días son insuficientes y los turistas nos sentamos en las piedras que se apilan a los lados de la presa.

Luego de caminar una hora y media yo no podía dar un paso más, estaba cansado de evitar los choques con los que venían en sentido contrario, así que pregunté amablemente si alguien me podría informar a dónde íbamos y cuánto tiempo más tendríamos que caminar, porque la masa más prendida, en donde estaban las luces, los globos, los grupos musicales y lo más caliente de la noche mágica parecían un lugar cada vez más lejano, del otro lado del lado, y yo ni siquiera sabía si íbamos para allá.

Se impuso la cordura (o el cansancio) y no dimos un paso más. Por fin hubo un momento para ver los globos de cantoya y además en el momento en que nos detuvimos comenzó una lluvia de fuegos artificiales, entonces la noche sí fue mágica.

Lentamente, emprendimos el camino de regreso hacia la salida, pero esta vez regresamos por el camino pavimentado y aún así fue un duro regreso para la mayoría, excepto para las jóvenes que iban a la cabeza del pequeño grupo.

Recuperamos algo de energía y resuello en una taquería y caímos como tablas después del baño, era casi media noche y a la mañana siguiente, el lunes, nos levantaríamos a las cinco de la mañana para una nueva caminata hacia el parque Matropolitano; me desperté antes de que sonara el despertador, me preparé un café, me armé de valor y en pocos minutos caminábamos entre las sombras, como lo hacían otros grupos de personas que iban a ver la culminación del Festival del Globo, pero esa es otra historia.

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