miércoles, 18 de noviembre de 2015

6900. HABLANDO EN SERIO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Hablando en serio.
El primo Tacho (Eustasio) fue chistoso desde chiquito y sus papás vivían para celebrarle sus chistes (era una tortura visitarlos); crecía Tacho y seguía siendo el simpático oficial de la escuela, las fiestas y toda ocasión; terminó carrera y en su graduación fue el centro de la fiesta (“¡Ta-cho!”… “¡Ta-cho!”, coreaba la gente para que regresara al micrófono a seguir contando chistes). Muy bien. Un día llegó el momento de ir con sus papás a pedir la mano de su novia y después de hacer reír largo rato a sus futuros suegros, el papá de la novia, sobándose la panza que ya le dolía de tanto carcajearse, entre hipadas, tomando aire para serenarse, soltó: -Por eso… por eso -apenas podía hablar-, no le doy nada… no es usted serio jovencito y no me gusta para yerno… no es usted serio –y no hubo boda (eran otros tiempos).

No se vaya a molestar pero una manera como no podemos definir a nuestro país, es como país serio, entendido lo de “serio” como “compuesto en las acciones y en el modo de proceder; real, verdadero y sincero, sin engaño o burla, doblez o disimulo”… serio, pues.

La natural limitación de ser mexicano desde que lo engendraron a uno, impide concebir cómo nos ven realmente desde el extranjero, pero algo les ha de llamar la atención que teniendo en la más solemne de las pobrezas (según la UNICEF), a casi el 60% de la población y a 20 millones subalimentados, el gobierno gaste millonadas en una campaña de propaganda para convencernos de que nuestro principal problema de salud es la obesidad. Nuestro principal problema es el hambre, la desnutrición. Hay gordos, sí, son muy simpáticos, claro, y los que estén malitos, que vayan al doctor, pero el país lo que tiene es hambre. Seamos serios.

A la luz de nuestra inmensa pobreza, cómo verán, digamos… en Suecia, que estemos inmersos en un reparto masivo y gratuito de televisiones digitales de alta definición (14 millones de aparatos). Si propusiera eso en los EUA un Senador, se esfumaría su futuro político, por payaso.

Qué pensarán de nosotros -por ejemplo, en Alemania-, al saber que nuestros diputados federales se asignan a sí mismos -para otorgarlo directamente, que es como ejercerlo ellos-, parte del presupuesto del Poder Ejecutivo (10 mil millones para el 2016)… aunque sea del todo ilegal (la Cámara de Diputados y los diputados, carecen de facultades para autorizar directamente recursos a proyectos de estados y municipios; el presupuesto del Poder Ejecutivo lo ejerce…¿quién cree?, ¡claro!, el Poder Ejecutivo), y no les da pudor a nuestros tribunos que sepamos que lo hacen para pedir su “moche”. ¿Ven?... de La Risa en Vacaciones.

Ojalá no haya en México ningún extranjero metiche que le vaya a contar a su gente sobre el informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) hecho público ayer en “La Jornada”, página 3, porque los asombraría diciéndoles que somos un país que se debate en una guerra oficial a la delincuencia organizada, a un altísimo costo en vidas humanas y dinero  (no olvidar la pobreza nacional, que magnifica la importancia de cada peso que se tiene que gastar en intentar recuperar la seguridad pública), y que entre 2012 y 2014 Hacienda transfirió a estados y municipios 50 mil millones de pesos para la ejecución de “programas prioritarios” para mejorar la seguridad… y no se sabe en qué se los gastaron; ellos lo dicen bonito: “es necesario saber en qué se invirtieron”… A medio incendio, ve uno a los bomberos tratando de apagar el fuego a buches y se entera que no se sabe en qué gastan su presupuesto los jefes de los bomberos. De Los Tres Chiflados.

Y ojalá no haya ningún diplomático extranjero en México que ayer haya leído “El Universal”, porque sospecharía que el despelote en la guerra contra la delincuencia, no es exclusivo de estados y municipios. Decía en la portada que el gobierno federal “adeuda desde septiembre de 2014 más de 653 millones de pesos a hoteleros de 113 municipios o localidades del país”; ¿qué tal?, del Gordo y El Flaco, de la Carabina de Ambrosio: mandan a la Policía Federal a restaurar el orden y la seguridad, los alojan en hoteles en los que se alimentan… y no tienen para pagar. La autoridad federal reconoce que debe (desde septiembre de 2014, no se le olvide),  y explica “que no hay ninguna intención de ser morosos, pero que hay problemas administrativos”… ¡Jesucristo-aplaca-tu-ira! La explicación es del Chavo del 8… “problemas administrativos”: nuestro gobierno federal no puede coordinar en más de un año el pago de unos hoteles y les hemos de creer que su estrategia para recuperar la seguridad pública es una maquinaria de precisión: ¡si no pueden hacer unos cheques! De risa.

Pero, ¡espere! (como en los “infomerciales”), sí se enteran en el extranjero: ayer en Washington, senadores republicanos y demócratas en una audiencia para revisar cómo vamos en la lucha contra el narco y si está funcionando la Iniciativa Mérida, dijeron que estaban decepcionados: “(…) pese a la cantidad de dinero que hemos gastado, la corrupción y el débil estado de derecho continúan amenazando cualquier progreso con México” (Dianne Feinstein, demócrata); “(…) la frontera no es segura y en algunos aspectos el problema luce peor que nunca” (Chuck Grassley, republicano). Compareció ante los senadores, William Brownfield,  subsecretario de Estado para el combate del narcotráfico internacional, quien les informó que algunos programas de cooperación con policías estatales mexicanas “los suspendimos porque con tal nivel de corrupción en esas instituciones no podíamos seguir gastando dinero”.

Bueno, critican con el derecho que les dan los 1,600 millones de dólares que han mandado de 2008 a la fecha (Iniciativa Mérida), pero México nada más este año, puso 13,000 millones de dólares.

Nuestro gobierno por aceptar limosnas ahora tiene que aguantar lo que le echen, porque no se lo pueden tomar en serio, por poner la mano y por su desempeño (“corrupción, débil estado de derecho”).

Son de risa, ya hablando en serio.

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