viernes, 20 de noviembre de 2015

6908. DESPRECIO POR LA REVOLUCIÓN MEXICANA.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LAS HORAS Y LOS DÍAS

El aroma del tiempo y la nostalgia,
cómplice del recuerdo y la esperanza,
mis manos de pasado van llenado,
se asoman los días, las horas,
el ritmo de la vida lo acompasa;
hoy es tiempo de lo que sea,
dicen los viejos que de esto saben,
que es la hora de las ánimas,
en qué cuerpo y mente se santiguan
y recorren los caminos, incansables
sin más afanes, sin más guerras.
Así es la hora de las ánimas,
dicen los que saben, dicen los viejos.

eliseo.

Y el gobierno sin memoria histórica; gobierno emanado de un lejano pasado revolucionario; tal es el origen del PRI decidió que ante su ignorancia y consciencia crítica y social, decidió cambiar los festejos del 20 de Noviembre, fecha en que se  conmemora el aniversario de la Revolución encabezada por el  mártir de la democracia Francisco I. Madero; esta fecha fue cambiada por un miserable BUEN FIN, expresión degradada del mercado que ante su incapacidad de mover los productos se ve echado hacia los consumidores para que consuman sin orden.

Para Peña Nieto y sus pandilla de nuevos "científicos" parodiando a los que al parecer , admira, toda vez que su embajador en Inglaterra, durante el 15 de septiembre pasado, a la hora de dar el grito y arengar como corresponde a los héroes que nos dieron patria, se le ocurrió gritar y pedir vivas ...¡para el dictador Porfirio Díaz!

¿Cómo es posible que la presidencia permitiera que el 20 de noviembre se cambalachara por el 16 con el pretexto del estúpido día de salir a hacer compras de oportunidad...?

¡Ese es el tamaño de la moral y cultura del gobierno en turno! ¡y es el concepto que tiene de su pasado!

¿Hacen falta los héroes...?

¡Desde luego que hacen falta; todos los países y sociedades los necesitan! todas las agrupaciones dependen de una construcción en función de figuras fundamentales: la religión se ha inventado en derredor de ideas llamadas dioses: ya politeístas o monoteístas; su construcción es parecida; siempre a partir de algo superior.

Las estructuras históricas se levantan con memorias más o menos verdaderas de personajes llamados héroes; mujeres y hombres que en su momento realizaron acciones fuera de lo normal; y, que su impacto fue tal, que se les recuerda y reconoce periódicamente.

La afrenta que ha hecho el gobierno  mexicano de cambiar el 20 de noviembre pro el 16...; la historia por el mercado, es una vergüenza que cala en cualquier mente medianamente preparada, no así, es evidente,  para los funcionarios que en coro han repetido lo que la ignorancia y falta de respeto les dicta… ¡nadie debe reconocer que el Rey va desnudo... nadie , o le cortamos la cabeza...; y el presidente camina desnudo, carga la ignorancia de su pasado, que, al parecer, le estorba!

Un país sin héroes se encuentra en un espacio vacío por contar y glorificar; una religión sin dios o dioses, es un vacío que refleja la orfandad de la existencia. Los primeros sirven de faros sociales; de guías nacionales, de argumentos educativos para las generaciones que se van sucediendo; la historia más o menos cierta de un héroe ofrece razones para fraguar una forma de vida: Hidalgo; Morelos; Allende; Josefa Ortiz, Leona Vicario; Benito Juárez; Melchor Ocampo;  Francismo I. Madero; Lázaro Cárdenas del Río; trascienden su nombre y se ubican en una referencia social para cualquiera que haya pasado por la escuela mexicana (y claro, haya estudiado...). Pero cuando se les cambia por un día de tianguis... porque eso es el dichoso Buen Fin, entonces tenemos una crisis de valores definitivamente; producto de la ignorancia o de la mala fe, pero crisis al fin.

No sé a usted, pero en lo personal, me molesta este juego de ignorancia mal intencionada; así como me incomoda le patrioterismo con que nos meten el himno nacional para cualquier cosa (un encuentro deportivo; el cierre de transmisiones de la radio o televisión...); me parece de mal gusto que queramos reinventar el país a partir de inventar nuevos héroes en la imagen de dictadores o tipos que desde su conservadurismo interesado se rebelaron contra el estado. No son héroes, aunque se les quiera hacer.

Hoy tan necesitados como estamos de figuras que contrarresten la basura existencial del narcotráfico y violencia en general; bien nos vendría recordar que en algún momento hemos sido mejores..., hemos tenido motivos para vivir con el sentimiento de que no somos tan malos.

Creo que el 20 de Noviembre vale más que un ridículo Buen Fin..., cuando se tiene sentido del respeto por la historia... o al menos se conoce... no sé..., no sé si el Rey no se da cuenta que va desnudo...


Un abrazo y hasta luego.

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