sábado, 21 de noviembre de 2015

6913. ANÁLISIS INTERNACIONAL… AMÉRICA LATINA: ESTADO, DEMOCRACIA Y DEMANDAS CIUDADANAS.

Por el Soc. Washington Daniel Gorosito Pérez.
Docente universitario, ensayista, investigador y poeta.
Desde el Edo de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI

AMÉRICA LATINA: ESTADO, DEMOCRACIA Y DEMANDAS CIUDADANAS.

Gran cantidad de estudios desde la Cepal, ONGs, Universidades, Institutos de Educación Superior y más, se han llevado a cabo por investigadores con el objetivo de medir el porcentaje de descontento de los pobladores de los Estados que integran América Latina para determinar las causas que provocan la fractura entre las masas y las élites en el poder.

La realidad de los problemas que atraviesa América Latina, está al orden del día, dado la diversidad de las demandas del movimiento popular. Sin lugar a dudas, la única manera de corregir el rumbo que ha conducido al descrédito o desconfianza en los gobernantes o partidos políticos, es intentar la reconstrucción de la confianza de los ciudadanos en las instituciones políticas.

Específicamente, los partidos políticos asumen una gran parte de la culpa en este contexto. Una percepción generalizada según el estudio Latinobarómetro, nos da a conocer la insatisfacción de los ciudadanos por las actuaciones que tienen los partidos muy lejos de las expectativas puestas en ellos por la ciudadanía.

La degradación de las condiciones de vida, aunado a la proliferación de males sociales (descomposición social) como la corrupción, el nepotismo, el favoritismo, los tráficos ilícitos, violencia a todos los niveles,  la única manera de recuperar esa confianza perdida para el “hombre de a pie” sería el fortalecimiento del Estado de derecho. Su contribución nos ayudaría a garantizar la estabilidad social y a traducir las iniciativas políticas en el terreno.

Tengamos presente que el éxito de las medidas tomadas en las administraciones, se valora por el entendimiento con la sociedad civil y el grado de aceptación por parte de la opinión pública. Por lo tanto la estabilidad social en América latina está a merced de una mayoría suficiente al programa de acción gubernamental. De tal forma que el diálogo entre actores políticos y sociales, se convierte en un colchón social que permitirá evitar los conflictos entre gobernantes y gobernados.

Sabemos que la paz social fortalece el papel de la sociedad civil en la ardua labor de sensibilizar a la población en los valores de la democracia. Partiendo de esta premisa, nos encontramos que su intervención es un acto determinante en la erradicación de las malas prácticas de los gobiernos que amenazan a la gobernanza y hacen que por lo tanto peligre la cohesión social.

De ahí que la comunidad de interés invita a encontrar todos los esfuerzos a las cuestiones claves como debe ser la solución a las problemáticas de salud, educación, infraestructura, control de la inflación, crear nuevos empleos, reducir los flujos migratorios y la regulación del mercado laboral entre otros grandes temas. Este planteamiento se inscribe en la preocupación por la protección de los logros democráticos para que la sociedad no sea víctima de la anarquía y el autoritarismo.

Obvio es decir que el sufragio universal conocido coloquialmente como voto es la expresión más clara de la voluntad popular. Con el que se puede medir el grado de aceptación para todos de los denominados “valores democráticos”. Este requisito garantiza por otra parte la implicación de la comunidad en la doctrina de lucha contra toda forma de desigualdad y de exclusión y por otra parte amplía el espacio para la participación de la ciudadanía.

El formar parte de un proyecto colectivo que garantice el acceso universal a los servicios públicos y una mejora de éstos, es una decisión voluntaria que consolida la confianza en el sistema democrático y las instituciones que lo sostienen.

Sin lugar a dudas el papel de los medios de comunicación social y las redes sociales, para afianzar el sistema democrático es fundamental, en un marco de libertad de expresión, dignificando las conductas correctas y censurando abiertamente las actitudes antidemocráticas y antipopulares.

De ahí que sea fundamental que los actores políticos y de opinión pública se apoyen en dichos medios y redes como ejercicio de aproximación a las masas en busca de reconocimiento de las acciones que han emprendido y de legitimar las instituciones a las que pertenecen para solidificar al estado y el sistema democrático.

¡Hasta el próximo análisis…!

Soc. Washington Daniel Gorosito Pérez.

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