domingo, 22 de noviembre de 2015

6914. EL CAMINO DEL AMOR.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El camino del amor.

Mientras que en varios países del mundo aviones tripulados y no tripulados lanzan mortíferas bombas y los ejércitos invaden las ciudades sembrando el terror y la muerte, en nuestra pequeña ciudad un hombre regala abrazos. David Cervantes es el filántropo zamorano que desde hace varios meses da de desayunar y unos pesos a las personas que acuden a su tienda, cada sábado.

Es un gesto de generosidad, de agradecimiento a Dios y a la vida, quien mucho recibe, mucho tiene que dar, especialmente a los que menos tienen, a los que sufren hambre y sed de afecto. David sabe por experiencia propia lo que es el hambre, tal vez por eso comparte, comparte es una palabra en desuso, una palabra que no se utiliza porque el egoísmo anida en el corazón de los hombres.

La pobreza, la desigualdad son fenómenos que caracterizan a nuestro México, en las calles, en las esquinas los pobres piden, los pordioseros recorren los mercados en busca de algo para comer, la mayoría de los que acuden a la Dulceria Gaby no son jóvenes, no tiene energía para permanecer horas bajo el sol en espera de que el semáforo se ponga en rojo para pedir unas monedas a los automovilistas.

Son los pobres entre los pobres y no son pobres sólo porque así lo quiera un destino caprichoso, la pobreza en nuestro país es sistémica y aunque gestos como el de David Cervantes son buenos, no pueden cambiar la situación de fondo, pero qué bueno sería que más y más personas de buena voluntad hicieran lo mismo que David.

La filantropía, el amor a los hombres sin más interés que ayudar, es cada vez más rara en el mundo, nadie piensa en los demás, en las necesidades de los que nada tienen, es un mundo egoísta y cruel, un mundo sin amor, sin gestos como el de David, sin afecto ni compasión.

Por eso afirmo que el gesto de David es como una chispa que ilumina nuestro planeta, una chispa que se convertiría en una hoguera si hubiera más filántropos decididos a dar algo a los demás sin esperar nada a cambio.

Qué bueno que David regale un poco de amor y un desayuno, porque aunque sabemos que la situación general no cambiará, actos como esos nos llenan de esperanza, de fe en que las cosas podrían ser diferentes y que podríamos construir un mundo mejor con el simple hecho de compartir algo de lo mucho que recibimos, no sólo cosas materiales, aunque son importantes porque si bien es cierto que no solo de pan vive el hombre, sin el pan de cada día viene la enfermedad y la muerte.

Qué bueno que un hombre bueno comparte el pan y la sal, qué bueno es que además acompañe este gesto generoso con afecto y un cariñoso abrazo. ¡Ese es el camino del amor!

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