domingo, 22 de noviembre de 2015

6915. BELTRONES: LA IMPORTANCIA DEL TIRANOSAURIO REX..

Enviado por SINEMBARGO.
Desde México, D.F., para
Tenepal de CACCINI

Por Jorge Zepeda Patterson.
Noviembre 22, 2015 - 00:01 hrs.

Manlio Fabio Beltrones no es un demócrata, pero sin duda es un político profesional. Eso significa que lo mismo opera para intentar zancadillear el camino de Andrés Manuel López Obrador en la contienda presidencial del 2018 (algo muy poco democrático), que para contrarrestar la entronización del grupo Atlacomulco en la presidencia del país en los años por venir (algo en lo que le deseamos la mejor de las suertes).

Para ponerlo en términos de la última película de Jurassic World, Beltrones es el Tiranosaurio Rex que en un momento constituye una amenaza para los asistentes al parque y un rato más tarde se convierte en su aliado para enfrentar a Indominus, una amenaza mayor.

Vayamos por partes. Su arribo a la presidencia del PRI hace tres meses constituyó un pulso entre el grupo de Peña Nieto, que intentaba imponer a uno de sus incondicionales, y el resto de las fuerzas priistas. Para nadie es un secreto el deseo transexenal del grupo político formado por los del Edomex e Hidalgo; están obsesionados en conseguir la candidatura presidencial para el 2018 y para ello requieren el control de su partido. Algo que el resto de los grupos priistas observan con desconfianza; una cosa es la obediencia que deben al jefe máximo y otra permitir que eso se convierta en un maximato en los siguientes periodos. En el adn priista están inscritos los dos mandatos: sometimiento al presidente, pero alternancia de los periodos presidenciales entre las tribus.

En ese sentido, Manlio Fabio llegó a la presidencia del PRI a regañadientes de Peña Nieto y lo suyos. Es obvio que Los Pinos tenían el poder suficiente para disponer de ese puesto, pero recibieron diversas señales de la incomodidad del resto de los grupos. Los de Atlacomulco decidieron que faltaba aún medio sexenio y resultaba demasiado peligroso quedarse solos.

En su momento Beltrones enfrentará la dura tarea de conciliar el deseo peñanietista de imponer a un delfín, con la necesidad que tiene el partido de encontrar un candidato que satisfaga a las distintas corrientes y, sobre todo, que tenga la capacidad de convertirse en una carta triunfadora en las urnas. Es decir, en Peña Nieto primará el sentido de la lealtad para designar a un sucesor, mientras que para sus colegas de partido la prioridad será encontrar alguien que permita al PRI conservar el poder.

Manlio Fabio intentará convertir al PRI en un espacio en el que se ventilen los intereses de las distintas corrientes regionales y sectoriales, contra el deseo del ejecutivo de convertir al partido en mera correa de transmisión de la agenda presidencial.

Del otro lado, es evidente que en muchos otros aspectos los dos deseos coincidirán. Por ejemplo en todo lo concerniente a los rivales del PRI en la próxima contienda. Un terreno en el que Beltrones parece decidido a mostrar la habilidad de su oficio político.

En esta ocasión los analistas asumen que la mayor competencia no vendrá del PAN o del PRD, sino de los imponderables que representan los nuevos factores: MORENA y los candidatos independientes. El PAN porque aún no se repone del descrédito de sus doce años de alternancia y carece, por el momento, de una figura carismática (eso podría cambiar, pero no queda mucho tiempo). El PRD tampoco constituye una amenaza; demasiado fragmentado y desprestigiado. Así que, otra vez, López Obrador es el rival a vencer, por el momento. Y hacia él ha comenzado a dirigir Beltrones sus misiles.

Por lo pronto intenta modificar las normas electorales para impedir que el tabasqueño se promueva entre los ciudadanos en su calidad de presidente de Morena. Quiere limitar el tiempo de exposición y el protagonismo de los dirigentes partidarios, incluido él mismo y regular tiempos y modalidades de los spots en radio y televisión. Más allá de las razones o sinrazones que pueda tener su propuesta, nunca es saludable que los protagonistas improvisen una ley hecha a la medida de un rival en particular.

También generan suspicacias los intentos que están haciendo diversos gobiernos priistas para dificultar el registro de candidatos independientes. Luego de lo que sucedió en Nuevo León, donde Jaime Rodríguez, el Bronco, tomó por sorpresa al PRI y al PAN, en los círculos oficiales se revisa la legislación federal y las modificaciones que tendrían que hacerse para impedir que en el 2018 surja una amenaza real desde este frente. Habrá que ver el papel que le tocará cumplir en esta agenda al presidente del PRI.

Las batallas en las que está y estará inmerso Manlio Fabio Beltrones son claves para el futuro inmediato. La suya será una tarea de claroscuros. Para bien o para mal, en nuestro perjuicio o en nuestro beneficio, se trata de un tiranosaurio rex al que no hay que perderle la vista.


 Es periodista y escritor.

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