miércoles, 25 de noviembre de 2015

6922. EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El Espíritu de la Navidad.

Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.
Charles Dickens (1812-1870)
Escritor británico.
                

En un mes estaremos en la víspera de la Navidad, la celebración religiosa más importante en el mundo desde que la Tierra existe. La superficialidad que se expresa en un acelerado consumismo nada tiene qué ver con la vida del Maestro Jesús, mucho menos con el nacimiento del niño dios, que tiene un profundo simbolismo para los cristianos, o mejor dicho para cada vez menos cristianos, el Espíritu de la Navidad es renacer, perdonar, compartir, ayudar, amar.

La Navidad en su origen es una festividad pagana que permanece desde hace miles de años, el culto al dios sol se extendió por el planeta y podríamos decir que aún sigue vivo en muchos pueblos, sobre todo en la cosmogonía de los pueblos originarios que ven en el Sol la energía masculina y en la Tierra, Pachamama, la fuerza femenina.

El dios sol es la deidad omnipresente en el paganismo de la antigüedad, digo de la antigüedad porque actualmente el paganismo sigue vivo, aunque ahora el dios no es el sol sino el dinero; la celebración pagana era o es precisamente el 25 de diciembre, era también una festividad agrícola, una ostentación de la abundancia, de la lujuria.

Por eso podemos decir que la Navidad puede vivirse al menos con dos enfoques, el pagano centrando la atención en las cosas materiales, o el espiritual que ve la Navidad como una oportunidad de renacer, de perdonar, de amar y compartir.

 Los preparativos para celebrar la Navidad ya realizan en la mayoría de las familias: quién se encarga del pavo quién de los vinos, quién más de los postres, ¡ah! Y los regalos, no pueden faltar los regalos, y ¡quién organiza el aspecto espiritual? ¿lo espiritual? Con asistir a una misa y cantar villancicos está bien.

El espíritu de la Navidad como lo entienden los cristianos que intentan vivir el Evangelio  permanece en donde menos lo sospechamos, no está en las lujosas mansiones de los políticos y gobernantes, de los jerarcas de la Iglesia, no está en los yates de los corruptos que celebran con champagne, vinos importados y mujeres que venden su tiempo y su amor, el espíritu de la Navidad está en los corazones de la gente sencilla, en las personas que han expulsado al demonio del odio de su corazón para hacerle lugar al perdón, que es la forma más sublime del amor.

Como nunca antes, el mundo está dividido y las sombras parecen llenarlo todo, la desigualdad aumenta, en Navidad  los Señores de la guerra y los millones que los sirven en el mundo levantarán su copa para brindar por una guerra más, irán de compras a un Moll exclusivo, a una isla, y los menos a Las Vegas, mientras, sus aviones lanzan bombas y el odio incuba terroristas desalmados y fanáticos. Hay dos caminos para celebrar la Navidad, cada quién es libre de elegir.

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