jueves, 26 de noviembre de 2015

6924. SE ACABARON LOS TONTOS.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Se acabaron los tontos.
No es momento para dar detalles de cómo era la escuela en que este menda estudió primaria y Secundaria, sólo le cuento que los exámenes eran semanales (una tortura indescriptible) y que en las competencias académicas de cada año, que se estilaban en aquel México del pricámbrico, siempre arrasaba con los primeros lugares. A cambio de eso, en deportes era de pena ajena cómo nos iba en los campeonatos interescolares. Nos llevaban a la fuerza a los juegos. Éramos la burla de todas las escuelas. Daba pena. Mucha. Ya adulto, este López se topó con el que había sido el eterno director del colegio, el respetadísimo y querido profesor Tapia, quien admirablemente, recordaba muy bien al del teclado: conversamos largo y tendido; en algún momento le pregunté cómo siendo tan exigente en todo, permitía el ridículo anual de nuestros equipos deportivos y me respondió con candidez: -A mí los deportes me importan un pito –por andar preguntando.

Siendo el esperpento que es lo que en México llamamos política y el pésimo concepto que la gente tiene de los que se dedican a ese oficio; pero viendo que realmente nunca pasa nada y que pareciera que el destino de nuestros políticos es salirse con la suya por encima de la voluntad de millones, puede uno suponer que todas las noches un escuadrón aéreo secreto riega polvos atontadores por todo el territorio nacional… mmm, no, no parece posible. La otra es que los tenochcas seamos más flemáticos que un lord inglés… no, eso sí no somos.  Entonces lo que pasa es que nos importa un pito la política.

No se niega que a veces hay marchas y manifestaciones y hasta grupos guerrilleros, pero la verdad es que a las élites que se van turnando el poder, no se les menea el copete y hacen su renegrida voluntad sin mayores sobresaltos, porque a la inmensa, abrumadora mayoría, le importa un reverendo y serenado cacahuate la política.

Por eso en nuestra risueña patria hablar de política es de mala educación, está mal visto y en el mejor caso, se considera aburridísimo, pudiendo comentar el eclipse de Luismi; que Chabelo -¡bendito sea Dios!- sigue con su programa; o que la dama de la caridad Laura Bozzo, ya está fuera del aire (como último recurso siempre está disponible el tema del estado que guardan las nalgas de la señora Guzmán).

Como podía ser muy equivocada esa suposición, se puso este López a buscar algún dato que confirmara nuestra abulia cívica, y se encontró con  que en febrero del año pasado el Gabinete de Comunicación Estratégica (CGE), hizo una encuesta que presentó los siguientes resultados: de 800 personas que encuestaron, el 57% no supo que hay tres Poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial… no se queme); el 67.2% no supo decir cuánto duran en su encargo los diputados (3 años… mejor le soplo) y cuándo les preguntaron cuántos diputados federales hay… el 90.1% no supo la respuesta correcta (500). Esto es posible sólo si a la gente no le importa el tema, porque la gente no es tonta y sabe de lo que le interesa (y un cantinero le da lecciones sobre futbol europeo).

Establecido el hecho de que la política no es nuestro fuerte y que eso es por desinterés, en esa misma encuesta se ratifica que, al mismo tiempo, los políticos merecen la descalificación del respetable: en el gobierno federal, confía el 9.9%% (han de estar en nómina, digo); en los senadores confía el 4% (tienen algún tío en la Cámara, seguro),  y en los diputados confía un diminuto 3,4% de despistados. Los campeones de la desconfianza pública son… los partidos políticos, en los que cree el 2.6% de la raza.

Con ese telón de fondo, es del todo lógico que la encuesta nacional hecha del 16 y 19 de noviembre, por  EL UNIVERSAL/Buendía & Laredo, para saber quién le gustaría a la gente como próximo presidente de la república, el 70% dijo no saber (ni les importa, pero eso no lo dijeron).

En esta encuesta hay datos interesantes, de entre los que contestaron algo aparte de que no saben nada (ese 70%), el 56% de los encuestados se dicen independientes, sin preferencia por ningún partido, y entre ellos, el 21% quisiera que don Peje fuera presidente de México, el 19% a doña Margarita Zavala, la esposa de don Calderón, y el 15% a Osorio Chong… y los independientes son mayoría y a los que no les importa el asunto son muchos más. De cualquier manera, se antoja demasiado anticipado este pronóstico, aparte de que nuestros encuestadores, todos los actuales, tienen peor puntería que Mr. Magoo.

Por supuesto no es tan raro que el Pejeremías vaya adelantado, entre otras cosas porque es el único que está en campaña, con poco disimulo, nada más que no parece muy recomendable empezar la carrera de los cien metros planos, un kilómetro antes… falta mucho don Pejecutivo, cálmese, modérese, falta mucho (y no puede decir que es para darse a conocer… lleva sexenios en campaña).

No se entiende que faltando la eternidad de tiempo político que falta para las elecciones (de aquí a julio del 2018 puede pasar de todo), y sabiendo el poco interés que tiene la gente en esos asuntos, ya sea tema de prensa la sucesión de don Peña Nieto.

Parte de lo que abona al poco interés en la política es la sobresaturación del tema en los medios de comunicación: la gente le cambia de canal en los noticieros, se salta las páginas de política, lee sobre deportes, la nota de sociales y la policiaca. Y está probado que cuando las revistas del corazón sacan en su portada a un político, se caen las ventas, por eso entre otras cosas, les cobran tan caro.

Y ahora esto: empezar a querer “calentar” el ambiente con tantísima anticipación, haciendo pronósticos y encuestas. Hágase de cuenta que estuvieran especulando los comentaristas deportivos acerca del probable resultado del clásico Chivas-América del 2018…suena tonto porque es una tontería que en este caso solamente sirve para que la gente se aburra más… a menos que sea una maniobra precisamente para que el electorado se harte del Peje. Puede ser porque en esto, hace mucho se acabaron los tontos.

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