jueves, 26 de noviembre de 2015

6932. RELIGIÓN Y COMPROMISO.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Religión y compromiso.

No sólo hay que indignarse hace falta también comprometerse.
Stéphane Hessel (1917-2013)
Escritor y militante político.


Una religiosa recibirá el premio Nacional de Derechos Humanos 2015 por su destacada labor en pro de las personas desaparecidas. Su nombre es Gloria Consuelo Morales Elizondo y se puede afirmar que a diferencia de la medalla Belisario Domínguez, concedida por los senadores a un empresario conocido por sus complicidades con los hombres del poder político, el Premio a la religiosa es concedido por los ciudadanos, a través de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

La religiosa pertenece a la Congregación Notre-Dame, Canónigas de San Agustín, y es fundadora y directora de la organización civil Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos. No es el primer premio que recibe la organización a través de la religiosa, que cabe decir, cuenta con el respaldo de otras personas y organizaciones no gubernamentales que la apoyan, ha recibido otros reconocimientos internacionales.

Otra mujer que recibirá un reconocimiento a título de mención honorífica es Sandra Jiménez Loza por su dedicación en la defensa de los derechos de niños, niñas adolescentes y personas con discapacidad.

Creo que la reflexión debe orientarse hacia el enfoque activo de la religión, en este caso de las personas que forman la organización Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos; se tiene una idea equivocada de la religión, a quien el filósofo Carlos Marx llamó el opio del pueblo, pero el caso de la asociación mencionada no es así, en ese caso la religión se vive con acciones concretas en favor del prójimo.

Una frase refleja muy bien este enfoque activo de la religión: ora y labora, es decir, la oración y la acción deben ir juntas, no hay nada más falso que una religión que sirve para enajenarse, para olvidarse del mundo y de las injusticias.

Así pues a la injusticia de los políticos que entregaron un premio a la corrupción en la persona de un empresario que se enriqueció por su complicidad con el poder y la explotación de los trabajadores, la Comisión Nacional de Derechos Humanos responde con un premio a la dignidad de un grupo de mujeres y hombres que han entregado parte de sus vidas a la defensa de los derechos humanos, en especial a los desaparecidos.

Con esta decisión la Comisión recupera parte de la dignidad perdida, también se pone de manifiesto que así como existen grupos de ciudadanos que luchan en el anonimato desinteresadamente por los derechos humanos de los más débiles, así existen religiosos y religiosas que se entregan con amor a la propagación del Evangelio a pesar de sufrir persecución, acoso de las autoridades, amenazas, y múltiples agravios para que dejen su actividad.

Si al menos la mitad de los que decimos profesar una religión, nos comprometiéramos como lo hacen los miembros de la asociación, sin duda tendríamos otro país, un país diferente, con menos corrupción, menos injusticias y más amor.

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