viernes, 27 de noviembre de 2015

6933. ¡QUÉ COSAS SUCEDEN!

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Qué cosas suceden!
Tío Chuchito, así le dijimos siempre, tenía fama de tontito, no de estúpido, ni de idiota, ni de imbécil… ¡vaya!, ni de tonto, sino de tontito, en diminutivo porque ni eso era bien y completo. Una vez pasaba por una muy mala racha económica y cambió a sus hijos a una escuela de gobierno pero compró a plazos una enciclopedia Británica completa “para las tareas de los niños” (estaba en inglés); su esposa, tía Marucha, lo obligó a devolverla aunque él neceaba que la iba a pagar “con lo que ahorramos de colegiaturas”. Era tontito.

El “apagón analógico”, es eso de dejar de transmitir la señal de televisión abierta como hasta ahora, para que se transmita digitalmente, que quién sabe que sea (explican los que saben que es transmitir “unos” y “ceros”, ¡cosa más grande!), pero que se resume a que las teles actuales de la raza común, no la captan, razón por la que el gobierno federal anda regalando televisores de plasma, esas de pantalla plana, por todo el país. El plazo para dar el “apagón”, es a fin de este año.

Ayer afuera del senado de la república, se escuchaba el fragor de la batalla en que estaban enfrascados nuestros dilectos tribunos. Ofendidísimos los de la izquierda (y Javier Corral, del PAN), porque los de la derecha y los tricolores (algunos), intentaron un albazo legislativo para posponer el “apagón” un año en beneficio de las estaciones de televisión públicas y sociales (las de gobierno y las que no son negocio), e indefinidamente para casi 500 estaciones complementarias de Televisa y Tv Azteca, ubicadas en zonas marginadas (en las que aún no hacen las adecuaciones técnicas, lo que dejaría sin tele a los más proles de los proles).

El finísimo panista Javier Lozano, presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes -de manera que la prensa nacional calificó como “sigilosa” y “apresurada”-, convocó a una “reunión extraordinaria” para ayer muy temprano, para que en el seno de la Comisión que preside se votara la reforma del artículo 19 transitorio del decreto con que se expidió la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y la Ley del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano. Ardió Troya.

Y se caldearon los ánimos porque según los señores de amarillo, hay gato encerrado en favor de las televisoras privadas (cosa que haría falta probar), y más que por eso, por andar bailando jaranas encima de las reglas con que se manejan los asuntos en el Senado: la iniciativa se presentó de modo irregular (no estaba en el orden del día); la iniciativa no está dictaminada (toda propuesta primero la revisan las comisiones a las que toca y emiten su dictamen, porque si no sería todo un berenjenal de opiniones sin fundamento y votaciones a ciegas: los senadores y diputados votan lo que les explican con manzanitas las comisiones, en las que se supone que estudian a fondo los asuntos… a veces); y no sólo eso, sino que el tema del “apagón”, le corresponde a dos comisiones, la que preside don Lozano (Comunicaciones y Transportes), y la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía, en la que el presidente es el senador de papeleta limpia y sin antecedentes fétidos, Zoé Robledo, señor que no debe serle muy simpático a don Lozano, porque no piensan igual en casi nada (por ahí se dice -no está confirmado- que coinciden plenamente en el modo de ponerse los calcetines y no muchas cosas más).

Don Lozano es el tipo al que en julio de 2007, el chino Zhenli Ye Gon, acusó de ser el que lo obligó a guardar pacas de dinero en efectivo en su casa (más de 200 millones de dólares) diciéndole: “coopelas o cuello”, que seguramente fue calumnia… pero no se imagina uno por qué le gustó precisamente el Lozano a don Zhenli para acusarlo; sabrá Dios por qué, habiendo muchos otros funcionarios en ese gobierno (como en todos).

Como secretario del Trabajo de Calderón, Lozano fue el que armó el despelote del sindicato minero (¿se acuerda?... lo de Napoleón Gómez que huyó del país); también fue el pozolero de Mexicana de Aviación (que mandó al hambre al personal de la aerolínea), y Mochaorejas de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Ése es don Lozano.

Este simpático Lozano cuando Fox dio el cambiazo y pidió el voto para Peña Nieto, brincó al ruedo (estaba en campaña para senador), y el día 26 de junio de 2011 emitió un comunicado en que llamó a don Chente, “miope”, “irresponsable”, “injusto”, “torpe”, “hipócrita” e “ingrato” (¡qué feo se llevan!)… ¡ah! y también dijo que era “cínico”, “cobarde”, “miserable”, “desleal”, “mercenario”, “convenenciero” y “porro” de Peña Nieto. No es que sea uno mal pensado pero parece que sí estaba molesto, porque él no es así, él es fino, es poblano, toca piano clásico, es exquisito en el vestir, yantar y el beber, y se peina con cepillo de alambre.

En fin, ahora quiere posponer el “apagón”, operación que por cierto, reporta beneficios muy magros al sufrido peladaje, pero que por algo, urge hacer, tanto que el gobierno regala televisiones a personas que no tienen para comer. Parece burla.

La decisión del “apagón” fue de Calderón quien lo decretó el 2 de septiembre del 2010, decreto que intentaron tirar las cámaras de diputados y senadores, interponiendo controversias constitucionales ante la Suprema Corte, porque don Felipito (a) El Generalazo, lo emitió saltándose a la torera al Congreso. Perdieron, como es obvio, pero el “apagón” es ilegítimo.

La Suprema Corte se compone de once ministros y se necesitaban 8 votos para anular el decreto… seis ministros estuvieron de acuerdo con la propuesta de la ministra Olga Sánchez Cordero de declararlo inconstitucional y está muy difícil que siete ministros de la Suprema Corte se equivoquen a coro… pero les faltó un voto, lo que hace que la opinión de cinco personas, contando a Calderón, se imponga a 120 millones de personas.

Si lo posponen, si no lo posponen, nosotros los del peladaje seguimos igual y sin saber en qué nos beneficia. Es enjuague de altos vuelos.

Diría Yuri… con el “apagón”, ¡qué cosas suceden!

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