lunes, 30 de noviembre de 2015

6947. EL PAPA EN ÁFRICA.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El Papa en África.

No siempre depende de nosotros ser pobres; pero siempre depende de nosotros nuestra pobreza.
Voltaire (1694-1778)
Filósofo y escritor francés.


El fin de semana pasado el Papa Francisco estuvo en el templo de san José Obrero en Kenia en donde denunció “la atroz injusticia”, fruto de la corrupción y el acaparamiento por parte de unos pocos; ahí viven más de 100 mil personas en condiciones inhumanas: "¿Cómo no denunciar las injusticias que sufren? La atroz injusticia de la marginación urbana. Son las heridas provocadas por minorías que concentran el poder, la riqueza y derrochan con egoísmo mientras crecientes mayorías deben refugiarse en periferias abandonadas, contaminadas, descartadas", dijo Francisco.

Sólo una minoría del clero trabaja en los barrios pobres, como el de san José Obrero, pero seguramente no sólo es así en África, sino en la mayor parte del mundo. Ante esa situación el llamado del Papa a los cristianos para que se involucren es apremiante. En la República Centroafricana el Papa visitó un campamento donde viven miles de desplazados por la violencia entre católicos y musulmanes. El Papa llamó a valorar la diversidad, en tiempos en los que las diferencias religiosas dividen a los pueblos y los empujan a la violencia.

"La paz sin amor, sin amistad, sin tolerancia, sin perdón, no es posible. Cada uno de nosotros debe hacer algo. Yo les deseo, a ustedes y a todos los centroafricanos, la paz, una gran paz", expresó Francisco en un acto público en presencia de la presidenta interina, Cathérine Samba-Panza, quien expresó que la visita del Papa ayudará a derrotar a los “demonios de la división, el odio y la autodestrucción".

Las diferencias religiosas y la lucha por el poder entre católicos y musulmanes divide al país centroafricano, el tercer país más pobre del planeta; las luchas por el poder han dejado miles de muertos y más de un millón de desplazados.

Mientras que el Papa visita a los pobres entre los pobres, en el mundo miles de ciudadanos salieron a las calles a demandar a los políticos que dejen atrás la simulación y tomen medidas concretas contra el calentamiento global. Las protestas se extendieron a más de 175 países al comenzar en París la conferencia con la presencia de mandatarios y miles de policías que los custodian; también están presentes en los corredores donde se cabildean las decisiones, los “asesores” de las poderosas trasnacionales que son las responsables del calentamiento global, entre ellas, la de la todopoderosa industria armamentistas de Estados Unidos, cuyo presidente Barack Obama, lamentó los muertos en un tiroteo más que se registró la semana pasada, ahora en un centro de apoyo a mujeres que quieren abortar.

Obama lamenta los asesinatos que día tras día cometen fanáticos solitarios en su país, pero nada dice de los miles de muertos que sus ejércitos dejan en sus guerras de invasión en busca de controlar las fuentes de energía del planeta, principalmente el petróleo que es el combustible fósil responsable del mayor porcentaje del calentamiento global. La industria bélica estadounidense es una de las responsables de las emisiones de gases que provocan el calentamiento global y están por encima de la autoridad del presidente. La conferencia llamada COP21 es sin duda la última llamada para salvar lo que queda del ecosistema.

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