martes, 1 de diciembre de 2015

6954. UN PÁRRAFO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo., de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Un párrafo.
El abuelo materno de este López era don Armando, militar que sirvió a las órdenes del general Felipe Ángeles. Abuelo ateo que ni bautizado fue, pero su dios era el General, del que por su boca supo este menda vida y milagros. Una vez el del teclado hacía su tarea de historia, y llegó el abuelo cuando pegaba en una cartulina las estampas de algunos personajes, entre ellas la del general; la tomó y la volteó para leer qué decía: “Felipe  Ángeles Ramírez (fechas de nacimiento y muerte); militar mexicano; participó en la Revolución Mexicana”. La dejó sobre la mesa murmurando: -¡Caray, qué triste!

Pues sí, pero así es la cosa, al grado que la vida de don Miguel de Cervantes Saavedra queda en: “soldado, novelista, poeta y dramaturgo”; qué tal, en cuatro palabras antecedidas por las fechas y lugares de nacimiento y muerte, se resume la vida tan intensa, rica e interesante, del autor más traducido y editado en el mundo.

Hoy es justo la mitad del sexenio de don Peña Nieto. En los tres años que le quedan está incluido el quinto (sabio se vuelve uno), que es el pináculo del poder político de nuestros presidentes cuando son del PRI, por su papel estelar -que ya no determinante-, en la designación de su sucesor; luego viene el sexto (le digo: sabio), en que experimentan la pérdida gradual del poder desde que inicia la campaña presidencial del siguiente inquilino de Los Pinos, y su casi total desaparición desde el instante en que hay nuevo Presidente electo (un día le cuento de López Portillo, solo, en las cocinas de Los Pinos, buscando qué cenar: lo vio el del teclado). De los tres años que le quedan, de real poder son dos y medio, casi nomás dos. Y se van como agua.

No es difícil que por su edad (entrega de 52 años), tenga esperanza de prevalecer de alguna forma en el horizonte político nacional. Vano afán. Con la excepción del excepcional Plutarco Elías Calles, no lo ha conseguido ninguno. Ya le llegará la tremenda cruda de larga duración que sufren los que sin madera de estadistas, llegan al poder máximo en nuestro país. Sufren en serio y tardan años en asimilar su condición de mortales… y luego, ¿qué cree?, vuelven a sufrir al ver qué poco dice de ellos la historia. Ahí le van unos ejemplos:

Plutarco Elías Calles (1877-1945). Presidente de México de 1924 a 1928. Estadista. Consiguió eliminar la violencia y la asonada militar en la política mexicana. Creador del Banco de México, el Ejidal y el Agrícola y de la primera línea aérea;  restauró la Escuela de Agronomía de Chapingo, fundó la Escuela Médico-Veterinaria y numerosas escuelas rurales; construyó carreteras, presas y sistemas de riego. Saneó la economía y logró crear reservas económicas inusitadas. El conflicto con la jerarquía religiosa para que no aplicara el artículo 130 de la Constitución y para no pagar impuestos, llevó a la llamada Guerra Cristera. Su honestidad fue fama. Figura fundacional del México moderno. Nada mal.

Lázaro Cárdenas (1895-1970). Presidente de México de 1934 a 1940. Hizo el reparto agrario. Nacionalizó los ferrocarriles y expropió las empresas petroleras. Orientó la educación hacia el socialismo. Colaboró con la República Española, recibió a 500 niños y 40 mil republicanos exiliados. Y ya.

Manuel Ávila Camacho (1896-1955). Presidente de México de 1940 a 1946. Resolvió en paz la desunión política del país. Reorientó el socialismo de su predecesor. Declaró la guerra al Eje en 1942. Incorporó a México a las Naciones Unidas. Fundó el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Observatorio Astrofísico, el Instituto Nacional de Cardiología y el Colegio Nacional. Se le llamó “el Presidente caballero”. Nada mal tampoco.

Miguel Alemán Valdés (1905-1983). Presidente de México de 1946 a 1952. Construyó la Ciudad Politécnica, Ciudad Universitaria y la Escuela Militar de Zapopan, Jalisco. Solicitó créditos al Banco Internacional de la Reconstrucción. Devaluó el peso. Punto.

José López Portillo (1924-2004). Presidente de México de 1976 a 1982. Candidato único en su elección. Invirtió en la industria petrolera con grandes créditos extranjeros. Al caer el precio del petróleo sufrió un grave quebranto la economía; devaluó el peso; expropió la banca. Ya siendo expresidente anunciaba tequila; se casó con la actriz y desnudista Sasha Montenegro. ¡Sopas! (pa’ la soberbia del neoQuetzalcóatl).

Carlos Salinas de Gortari (1948- ). Presidente de México de 1988 a 1994. Llegó al cargo en medio de un escandaloso fraude electoral. Renegoció y redujo la deuda externa; liquidó gran número de empresas del Estado. Firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Su periodo se caracterizó por la gran corrupción. Al final de su mandato estalló la guerra del EZLN en Chiapas; un cardenal y su candidato a sucesor fueron asesinados. Se retiró al extranjero.

Ernesto Zedillo Ponce de León (1951- ). Presidente de México de 1994 a 2000. Al mes de tomar posesión estalló la economía del país por desconfianza de los inversionistas extranjeros. Su gobierno fue una prolongada recesión. Desde 1929, primer presidente de México ajeno al PRI en los hechos. Entregó el gobierno de la capital del país al PRD y la presidencia al PAN. Se retiró a los Estados Unidos.

Contra lo que puede pensar usted, sostiene López que el sexenio de Peña Nieto no va mal… asómbrese pero eso piensa este menda. No son moco de pavo las reformas (aunque en lo personal la energética le revuelva las tripas). El tan traído y llevado crecimiento de la economía, sin los estados rémora, andaría compitiendo con China y como está, no nos desprecia la Unión Europea. Se ha reorientado por causas fortuitas a nuestro favor, la inversión extranjera hacia México.

Si  en el tiempo que le queda deja de lado los sueños pagados de grandeza por encargo, si combate en serio la corrupción, propia, ajena y tolerada, federal y estatal, legislativa y judicial, la anda librando ante la historia.

Es tiempo que piense que quiere que su estampita diga de él.

Y que tenga presente: le toca un párrafo.

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