miércoles, 2 de diciembre de 2015

6959. SABER, CONOCER Y APRENDER

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacàn.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LOS OBISPOS DE LA DIÓCESIS DE ZAMORA
Parte 32

Apenas cuatro años escasos... y el Señor obispo Adolfo Hernández Hurtado fue removido de la Diócesis zamorana. Todo se fue conjugando para llegar a este desenlace que extrañó al pueblo cristiano. La bondad y prudencia del Obispo y quizás la falta de tino y energía en muchas ocasiones, comenzaron a engendrar descontento entre el Clero que se tradujo pronto en reproches y, desgraciadamente a veces, en protestas groseras e irrespetuosas.

El Señor Hernández invitó personalmente al Delegado Apostólico, Don Mario Pío Gásperi para que, del 15 al 19 de mayo de 1974, visitase la Diócesis. El motivo y fin principal de aquella invitación fue --como se lo expresó en la invitación al Señor Delegado-- “para realizar más intensamente la unidad eclesial diocesana y universal, mediante la renovación y el incremento de nuestra vivencia del Primado Papal en este Año Santo”. En el fondo y con toda sinceridad, trataba de solucionar su situación delicada de la Diócesis. Pero, al realizarse aquella visita del Delegado Apostólico, algunos Sacerdotes en las reuniones habidas en Zamora, Uruapan y Sahuayo, expusieron --con toda libertad, pero quizás cargando las tintas en lo negativo-- sus juicios acerca de la actuación y proceder del Obispo. Monseñor Pío, convencido de que el ministerio y la actuación del Señor Hernández en la Diócesis de Zamora iba a ser difícil y penosas por la situación, decide empezar a tramitar su cambio a otra Diócesis.

El 13 de julio, anuncia todavía el Señor Hernández el inicio de sus Visitas Pastorales a las Parroquias. Tenía, para ellas, un plan y un proyecto...”no se trata de llenar un mero requisito legal, sino de ser como el buen pastor que anuncia  a los hombres la salvación; que santifica y que dirige la comunidad parroquial, ayudado por esa misma comunidad. Deseo estar en contacto con todos los integrantes de las parroquia: con los sacerdotes, religiosos y fieles, no sólo de la sede parroquial sino a ser posible de todos los poblados”.  Aquellas Visitas no se realizaron, pues el Señor Hernández fue nombrado Obispo Auxiliar del Señor Salazar en Guadalajara.

El 31 de diciembre de 1974, el Padre Miguel Espinoza, como Secretario de la Mitra  comunicaba a los Sacerdotes de la Diócesis el nombramiento además del Señor  Adolfo Hernández como Administrador Apostólico de Zamora --yendo y viniendo de Guadalajara--, mientras se nombraba al nuevo Obispo.

Fino y atento hasta el final, el Señor Hernández, en  su última Circular del 19 de febrero de 1975,  anunciaba la llegada del Señor Robles, nuevo Obispo de Zamora:

“Al comunicar esto a la Iglesia Diocesana de Zamora, quiero decirles que a partir de esta fecha, el Excmo. Sr. Robles Jiménez quedará al frente de la Diócesis como su Obispo y Pastor y que así terminó la misión que se me confió, primero como Obispo y después como Administrador Apostólico. Quiero además, invitar a todos los Sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles a que... hagan presente al nuevo Señor Obispo personalmente o de otra manera oportuna, su respeto y obediencia fiel...

Con la seguridad de que todos recibirán a su nuevo Obispo como al representante de Cristo, los saludo y bendigo Adolfo Hdez. Admor. Ap. de Zamora”.

La vida del Señor Hernández, ya como Obispo Auxiliar de Guadalajara, siguió  su curso, siempre en las manos del Señor y llena de bondad y bonohomía.. Su salida de Zamora nunca la tomó como un fracaso o como una afrenta y, aunque sí la sintió, no guardó algún resentimiento... Simplemente vio la voluntad y la mano de Dios que va disponiéndolo todo y permitiendo todo con algún fin.

En su Guadalajara siguió haciendo el bien, siendo buen vecino, derramando su bondad y amabilidad por todos lados y a todo mundo...


Continuará.

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