miércoles, 2 de diciembre de 2015

6961. ESPEJITO, ESPEJITO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo., de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Espejito, espejito.
A la chita callando pasó el día de ayer. Uno suponía que la prensa nacional haría mención y habría análisis y revisiones de lo hecho en esta mitad del periodo presidencial. Nada. Ni una alusión, igual que cuando cumplía años tía María Elena que se quitaba la edad tanto pero tanto, que su mamá -la abuela Elena-, ya nada más le llevaba cuatro: no era tema, qué pena.

Al que no se le olvidó fue al Presidente, quien nos mandó sencillo pero sentido tuitazo a las 9:17 hrs.: “Hace 3 años me comprometí a trabajar por un México en paz, incluyente, con educación de calidad, próspero y con responsabilidad global”. Allá en su oficina lo habían de ayudar, no sean gachos: a eso no se comprometió, sino únicamente, a cumplir y hacer cumplir la ley, pero, ¡qué miedo!

Este primer tuitazo (siguieron dos), se refiere a sus “cinco ejes de gobierno” (o sea: lo recuerda con exactitud, nadie le escribe los tuits, aunque lleguen a las nueve de la mañana cuando anda en París), pero ¿de veras ya vamos a la paz, a la inclusión y a la calidad educativa?

Porque la guerra sigue, con menos publicidad pero sigue y seguimos sin resultados convincentes y el número de muertos por el “combate a la delincuencia organizada” anda empatando el marcador de don Calderón: este gobierno acepta a julio de este año, 48 mil fiambres y sin tomar en cuenta los números de los que sostienen que son más de 57 mil, igual son casi la mitad del total de difuntos del sexenio anterior, con una diferencia: Tlatlaya, Tanhuato y Apatzingán, son de esta administración y en los tres casos es indiscutible que están involucradas fuerzas federales, no así en lo de Ayotzinapa, en que con calzador y ríos de tinta (extranjera), injustamente le quieren zambutir a la cuenta de don Peña Nieto esa matazón de la que son ajenas las autoridades federales.

De lo de “incluyente”, se le recuerda a los que le escriben sus tuits al señorcito, que en el párrafo 55 de su mensaje de toma de posesión, el 1º de diciembre de 2012, que leyó don Peña en un patio de Palacio Nacional, dijo: “De ahí que el segundo eje de mi Gobierno sea lograr un México incluyente. Debemos combatir la pobreza y cerrar la brecha de la desigualdad, que aún, lamentablemente, divide a los mexicanos”…. Si no es burla, no se entiende que nos lo recuerden: según el Coneval, a julio de este año la pobreza extrema bajó de 9.8% a 9.5% de la población, pero el total de pobres creció, de 45.5% a 46.2%. Aunque fuera por buenas razones, es un propósito incumplido, pero debe ser muy difícil aceptar la amarga verdad después de tres años de tirar carretadas de dinero en propaganda. De lo de “próspero”, mejor no hablemos, y por pudor, tampoco de nuestra “responsabilidad global” (… responsabilidad con el vecindario, con tanto quehacer en la casa).

Ese primer tuit se complementó a los dos minutos con esta continuación: “Con reformas estructurales, políticas públicas innovadoras e infraestructura, avanzamos en esa dirección. México ya está en movimiento”. Reformas… reformas sí hizo; políticas públicas innovadoras… mmm… bueno, ahora ponen sus casas a nombre de sus esposas (¿cuenta?), e infraestructura… sí, como el tren rápido a Querétaro, las obras de OHL y algo más que olvido por las prisas. A eso se refiere con “avanzamos” (perdió la lamentable selección de fut de la Primaria de este menda, con un marcador que daba pena y el entrenador le decía a los papás de nosotros, los lamentables jugadores: vamos avanzando, vamos avanzando… más de 50 años después recuerda el del teclado que le ardía la cara de vergüenza. A estos no, la tienen de piedra)… avanzamos.

Hubo un tercer tuitazo, lo copio literal: “Hoy refrendo mi compromiso de trabajar para que tod@ mexican@ pueda escribir su propia historia de éxito y ser feliz #3AñosDeGobierno. 09:22 - 1 dic 2015”… si no es mal muchacho.

Mire don Enrique, que no es usted flojo es sabido, no se apure. Que no sabe usted bien español, tampoco. Y que cada uno de nosotros “pueda escribir su propia historia de éxito y ser feliz”, no es su asunto, no es su chamba y no le importa (¿o de veras cree que nos tragamos que le interesa que seamos felices y exitosos?… si así fuera y considerando que usted sí que lo es, se le sugiere rifar la blanca casa que su esposa dijo que iba a vender, sin muebles si le traen recuerdos).

Entre asesores de imagen, propagandistas en nómina, y la más frívola superficialidad  personal, nos entregaron este acabado producto de política “light”, mala copia de los modos de la política de otros países. No tienen remedio.

Este terceto de tuits para maquillar la realidad hace ver que ni él mismo se da cuenta de que su sexenio no va tan mal, a condición de que dijera claramente que sus propósitos de arranque no los puede cumplir porque la circunstancia es otra. Que han evitado el derrumbe de nuestra economía y que eso no es poco. Que han contenido un crecimiento exponencial de la pobreza. Que hoy, algunas circunstancias ajenas al país, nos favorecen para atraer inversiones que ya están llegando.

“No puedo hacer lo que les dije”, debería decirnos y debería decírnoslo con la verdad, con las verdades que hagan falta. “Esto y aquello no se pudo; eso y lo otro, falló”; y entonces le podríamos creer que “van bien tales y cuales asuntos” (que son más de los que él se imagina).

Esta negación salseada con mentiras cínicas, obedece a una conciencia culpable de quien sabe que tiene basura debajo de las alfombras, mucha. La sola idea de decir la verdad le da taquicardia. “¿La verdad?... pero… no, cómo, espérate… no seas loco”.

Agrava esto el narcisismo de su propio éxito, porque sí es un hombre de éxito (digo, llegó a la presidencia a los 46 años, por si le parece poco). Así, como nada hay que le salga mal y nada hay en que no triunfe, lo que no le dé la razón está equivocado o es crítica malvada de sus malquerientes, porque la verdadera realidad es su propio discurso, lo que refleja el espejo de su ego maléfico, en el que sólo él se ve: espejito, espejito.

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