lunes, 7 de diciembre de 2015

6988. ¿A QUIÉN LE IMPORTA LOS ACUERDOS DE PARÍS?

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

MUJER Y DISTANCIA

Mala fórmula que a veces sucede,
cuando muy dentro se vive, se siente,
un cariño que se alimenta lejano
desprendido de las tristes manos,
en algún espacio del andén del tiempo,
en algún momento en que nos separamos.
Terrible fórmula que me alimenta,
gastar el día en busca de tu sombra,
libar tu vida siempre a la distancia,
a la distancia, como dos proscritos.
Severidad del tiempo... ¡qué artero!
pero... ¡cómo negar mujer que te quiero!
aun y cuando eres apenas distancia,
aun cuando eres apenas recuerdo.

eliseo.

Como se lo comenté la semana pasada, la reunión de París donde se debate la necesidad de frenar el calentamiento global, los resultados hasta este momento reflejan la realidad donde el mercado se impone con sus intereses, por encima de la aparente preocupación de los gobiernos de 195 países ahí representados. Por cierto, en la reunión, el convidado de palo es el que más afectado resulta; pero regularmente no se le toma en cuenta: el productor del campo.

En la reunión se señalaron a los principales contaminadores del mundo; ya sabemos que China y los Estados Unidos, dado su tamaño de industria, y su parque vehicular son las dos naciones más contaminantes (Estados Unidos produce unos 12 millones de carros al año; China producen en este año más de 17 millones). En la clasificación de países sucios que ensucian al mundo México ocupa el lugar 10 del mundo. Obviamente la India, Brasil y Rusia ocupan penosos primeros lugares después de los dos primeros.

Algo que no se toca por delicado es que la sobrepoblación del mundo hace complicada la situación; solamente entre China y La India cuentan con 2600 millones de habitantes (1350 China, y 1250 millones La India); mientras que el mundo tiene algo más que 7300 millones de pobladores.

En este contexto, la verdadera lucha que se ejerce en estos días en París es entre las grandes corporaciones empresariales resistentes a dejar de contaminar al planeta, aunque por medio vaya la destrucción de la atmósfera y las condiciones de vida humana. Jamás dejarán su verdadero espíritu de empresas; su lógica es la utilidad; y esa no la negocian.

Por su lado, los gobiernos de estas 195 naciones, y fundamentalmente las africanas, las menos contaminadoras, pero que igual están pagando como las peores; reclaman un compromiso en el corto y medio plazo; pues como lo sentenció hace años el economista J.M Keynes: en el largo plazo todos estaremos muertos; y la reunión de París es para seguir viviendo.

El tercer afectado, pero sin capacidad de defensa es el productor del campo; por desgracia a él nadie lo defiende; o las voces que hablan en su nombre son bloqueadas por los medios parcializados por conducto del dinero que reciben de las grandes empresas, e, incluso de los mismos gobiernos renuentes en adoptar medidas defensivas del medio ambiente. Hoy el agricultor siembra sus tierras y cultiva su ganado con costos muy altos, por culpa de los precios altos de los insumos impuestos por las grandes empresas que controlan semillas, químicos y tecnología.

Pero la peor  parte  de todas es que con la destrucción del medio ambiente el ciclo agropecuario se ha modificado a tal grado que las sequías e inundaciones se han intensificado a tal grado que los productores han perdido el control de su esfuerzo por hacer producir al corazón de los alimentos en el mundo; la quiebra de los pequeños agricultores y ganaderos se ha intensificado. México es uno de los mejores ejemplos de esta desgracia; cada vez hay más pobres; y muchos desprendidos de las clases medias bajas; que en un periodo de malos años de trabajo, simplemente dejan de ser solventes ante los bancos y terminan por empobrecerse. Por eso hay más pobres que nunca en el país; porque los procesos productivos agro-ganaderos se han vuelto muy precarios, al tiempo que muy costosos.

Este problema, que siendo el principal, se manda a segundo término hace ver el desprecio con que se acude a la reunión donde todos coinciden en que el calentamiento global es un peligro para el mundo, no para unos cuantos. Lo que se tiene que ponderar es que siempre hay unos mas afectados que otros. Que mientras las grandes empresas cuentan con representantes dentro y fuera del gobierno, los pequeños  y medianos productores agropecuarios están dependiendo de lo que se acuerde en la reunión; simplemente no cuentan con representantes, ni son relevantes para sus gobiernos.

Esta es la gran tragedia de París; todo mundo reconoce que los desastres naturales se intensifican por culpa del calentamiento de la tierra; que esto dificulta la producción de alimentos, que manda además a la quiebra a miles de productores cada año; que en realidad sí existe un camino a lo que se denomina desarrollo sustentable; pero como esto significa reducir la emisión de gases contaminantes bajando la intensidad de la planta industrial, y dejando de usar el coche particular; pues resulta que al final, la reunión pasa a ser algo así como el juego de los sordos...; todos escuchan lo que se dice y propone..., pero todos hacen como que no oyen...; todo sea por seguir ganando miles de millones de dólares , que la vida y su calidad...¡que espere sentada!

Hoy tenemos fenómenos y desastres naturales más fuertes y frecuentes, muchas sequías, exceso de lluvias, ciclones y huracanes más intensos. Tenemos lluvia ácida altamente contaminante. Todo esto genera desorden en el ciclo productivo, menor control del mismo, encarecimiento de la producción, y quiebra de muchos productores. Pero son los que no tienen una voz fuerte que los represente, por eso París no es para ellos; obviamente que la ciudad y sus contertulios citados no se ocuparán de estos. Solo son pequeños productores. Que le sigan rezando al Dios de su preferencia, que ejecuten las danzas de la lluvia y la fertilidad; que sigan creyendo en la divina providencia; que esperen que los bancos se los tomen en cuenta antes de embargarles. Mientras tanto, la tierra se sobrecalienta, se deteriora, se generan desiertos y se acrecientan los existentes; el deshielo incrementa el nivel del mar y va tragándose pequeñas islas… ¡pero eso que importa... mientras las grandes empresas mantengan sus utilidades en auge!

Eso si que es importante, y por desgracia será lo que predomine en el acuerdo que habrán de dar al mundo al final de esta semana. 15 días para resolver el problema generado durante 200 años de industrialización y concentración de contaminantes... ¡en 15 días se fragua una comedia mediocre..., mala réplica de la comedia humana! Quizá por eso la prisa de crear una colonia en Marte... quizá...


Un abrazo y hasta luego.

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