miércoles, 9 de diciembre de 2015

6997. AGENDA.

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Hoy compré mi diario para anotar en el presente los planes del futuro que se irán haciendo el pasado. No vi, como en otros años, las hojas correspondientes a los últimos meses del año que termina, pero esta’ bonita y me será muy útil; Trae una página dedicada a los datos personales, en la primera mitad y en la segunda para los datos de las personas que pueden ser notificadas en caso de accidente y/o emergencia. Es recomendable anotar el nombre del beneficiario del seguro de vida. Digo, por aquello de un buen fin.

La siguiente página contiene el año anterior y el próximo, la que sigue a toda página tiene el 2016. Luego dos páginas con un programador anual. Las cuatro páginas siguientes son para llevar el presupuesto anual, por mes incluyendo desde los ingresos hasta el último gasto por intrascendente que parezca, además del ahorro mensual, rubro no muy conocido por la mayoría. Toda una página con formato para el mantenimiento total del automóvil. Enseguida las Tablas de conversión de medidas y volúmenes y luego los días festivos de cada uno de los países de América, a México lo consideran con 17 días, a Canadá con 23, a Colombia con 20 aquí no andamos tan mal en la tabla de posiciones, y así a cada uno. Y para aquellos que viajamos a cada rato, se dice: con frecuencia, o tenemos inversiones en varios países, después de mujeres, nos ofrecen la Hora Internacional, si en Alemania son las 12 m. en México son las 5 am, lo que nos importa un bledo. (Quién sabe qué será eso)

Como pueden ver, existe gente preocupada porque llevemos una vida ordenada y organizada y con un poco de reflexión y filosofía que nos hacen llegar con frases llenas de sabiduría.

Pues bien, según mi imaginación, cada uno de nosotros traemos al nacer una agenda nuevecita, con muchísimas páginas limpiecitas, sin estrenar, incluso muchas más páginas que las que trae mi preciosa agenda que acabo de comprar. En promedio debe traer al menos 27,375, una para cada día del promedio que actualmente se nos otorga para vivir en este traqueteado planeta. Me ha tocado ver agendas con 34,675 páginas llenas de borde a borde. Agendas de madres de familia con más de 10 hijos que a su vez la colmaron de nietos y bisnietos, llenando así la agenda con fechas festivas, fechas luctuosas, horas amargas y horas de miel. Dolorosos momentos que no se programaron pero que luego se tuvieron que “Agendar” para su respectiva conmemoración o simplemente amargo recuerdo de enfermedades o accidentes de final no tan infeliz.

En esas horas de miel hubo nacimientos, bautizos, bodas, graduaciones, gratas sorpresas en días festivos. Páginas de filo dorado, así como otras de filo negro.

He encontrado en cualquier callejón agendas deshojadas que gentes no han sabido o no han querido llenar, les ha resultado más fácil vivir a la ligera, sin cargo de responsabilidades como queriendo, incluso borrar, romper, quemar lo que otros hayan escrito o agendado para ellos, algo así como una carrera universitaria, un oficio, un mejor futuro, una vida al menos normal. Las hojas rotas, amarillentas, como si con ellas se hubiera intentado limpiar el fango en que a veces caemos por descuido o porque “alguien nos empujó”.

Otras agendas igualmente maltratadas ruedan empolvadas porque su dueño decidió tomar un atajo para evitar los rápidos y turbulencias, las pesadas subidas y las vertiginosas caídas de la vida y que tratando de revisar su contenido solamente se encuentran borrones, tachaduras y garabatos. Tal vez en algún momento se intentó agendar alguna meta y ésta no se dio y todo se vino abajo. Y es que muchas veces no entendemos que el mundo no es precisamente como quisiéramos que fuera y que además fuera un mundo sin esfuerzo. Esas agendas ahí se quedan y lo peor que ya nadie las puede usar y si habrá personas que sufrirán el desperdicio de ellas. La famosa puerta falsa, que nunca sabremos realmente porque motivos deciden pasar por ella.

Hay agendas en este sabroso mundo hecho de dulce, de chile y de manteca, que parece que nunca se han abierto y difícilmente se abrirán, no será necesario, ya existe una demasiado grande que incluye generaciones y las fechas conmemorativas son tradicionales; tras la siembra vendrá buena o mala la cosecha, vendrá la fiesta patronal con sus estrenos y lo que se debe hacer y que quedó escrito hace muchas generaciones. Si la tradición así lo exige los muchachos se irán al norte una temporada, pero no es necesario agendarlo, eso ya está como ya están casi todas las labores, conductas y actividades que han sido necesarias desde que vivían los abuelos.

Hay agendas olorosas a incienso que permanecerán aún más cerradas que las anteriores, todos los planes habidos y por haber están justamente como se dice en el Glorioso Himno Nacional Por el dedo de Dios se escribió, cuando estas ovejas hacia arriba y pastores hacia abajo se salen del carril porque han escrito en sus agendas particulares, es que lo han hecho con mucho sigilo, con mucho enigma, tratando de acomodar a su manera el estilo que  la tradición ha descrito en esa Gran Agenda que ya mencioné. Sigilo que desaparece cuando sus ovejas dan a luz…los asuntos enigmáticos que habían mantenido en secreto.  De la tierra al sol no hay nada oculto, menos a los ojos del Supremo Ser. Sentencia popular.

Las agendas en la administración pública son incontables y variadas, para un mismo asunto hay dos o tres agendas, todas perfectamente llenas con grandes espacios para explicaciones. Siempre habrá manera de prometer todo lo que se quiera oír y espacio para explicar por qué no se pudo cumplir. El desempleo se debe a que las variables invariables de una variación provocada por el cambio que motivó que las cosas cambiaran, se debe a que no fue lo mismo porque llegó un momento en que todo fue diferente y provocó que todo fuera de otro modo, si no seguramente todo habría sido igual porque no hubiera cambiado nada. ¿Está claro?

Hay agendas azul y rosa con escritura rojo corazón que más que proyectar es abrigar la esperanza de que el amor sostenga las promesas que un día se dieron a cambio de una prueba de amor que no logró probar el convencimiento de la contra parte. Ella dio la prueba, él la probó y hasta la comprobó, pero no se convenció y al final la reprobó. A la agenda se le dan borrones o se le arrancan las mancilladas hojas, aunque es inútil borrar lo que durante nueve meses estará evidente como consecuencia de tanta probadita.

Muchas agendas, muchas, pero hay unas angelicales y sencillas. Esas agendas que apenas tienen dos o tres fechas escritas con inocentes garabatos, blancas páginas aún porque sus dueños aún no saben escribir o aún no saben entender o escribir sus ingenuos sentimientos y en lugar de escribir sueñan con alcanzar, con ser y con tener un mundo que se quedará infantil toda su vida. Me gusta ver las agendas de los niños, de mis nietos, por ejemplo, uno quiere ser científico y el otro un gran futbolista, pero no lo programan en su agenda, lo sueñan, lo imaginan en su amplio horizonte y en ese momento es un hecho, es una realidad como el juguete que forzosamente por su buen comportamiento los Santos Reyes deben traer a su zapato.

Reconozco que hay miles de niños que su agenda también en blanco pero tradicional por la fuerza generacional les indica la franela con una botella refresquera con jabón o unas naranjas verdes, también pueden ser unas antorchas para que en la noche llamen la atención y la esquina de una vialidad que puede ser prometedora.

Ya compró su agenda o le será útil la del año pasado que ya tiene anotados unos compromisos que de todos modos no se pudieron cumplir y que muy posiblemente si Dios no dispone otra cosa, se podrán cumplir este que viene. ¿Cuántos libros promete leer este año? ¿Cuántos kilos bajará? ¿Cuántas promesas cumplirá? Total, agéndelas ya luego habrá modo de explicar porque no se pudieron cumplir, sube la gasolina, sube el dólar, baja el ingreso, la guerra de dioses operada por mortales.

Está muy bonita mi agenda, pero es muy impositiva no me deja vivir el Hoy, hoy debo utilizarlo para agendar los compromisos a corto, mediano y largo plazo.

Por hoy me despido porque tengo que agendar.

Saludos a TODA mi familia y a TODOS mis amigos.

Rafael Ceja Alfaro

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