viernes, 11 de diciembre de 2015

7008. ¡AGUAS!

Por Arturo CEJA ARELLANO.
Periodista y poeta.
Desde Jacona, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Di’arina y de Maíz
¡Aguas!

La detención de medio centenar de normalistas que secuestraron autobuses y vandalizaron, en lugar de permanecer en las aulas y prepararse para ser buenos profesores, que garanticen que el poner en sus manos a nuestros hijos es la mejor opción para la preparación de las nuevas generaciones, es una clara muestra de que en Michoacán ya no serán tolerados esos tipos de acciones que indignifican al gremio magisterial y que éste se niega a ser el artífice de la educación de los escolapios.
           
Es una clara muestra de que el gobernador Silvano Aureoles Conejo no tolerará más ese tipo de barbarie del que la sociedad ya está harta, cansada y en-k-bronada; como lo están los empresarios, y principalmente prestadores de servicio. Hablo de distribuidores de mercancía comestible, así como de transportistas que sufren millonarias pérdidas cada que sufren el secuestro de sus unidades, por quienes se supone son los que pretenden impartir educación a los escolapios, como son los estudiantes de las escuelas Normales, donde lo anormal es que no estudian.
           
¿Quién o quiénes son pues los que están detrás de ellos? ¿Quién o quiénes son los que los mandan a vandalizar a las calles? Son esas cabezas las que deben ser detenidas y enviadas a prisión, pues los jóvenes estudiantes son tan sólo víctimas de su propia ignorancia.
           
Bien por el gober Silvano. Ojalá que aplique todo el rigor de la ley a quien o quienes la infrinjan.
           
Y mire usted, no me vaya a creer mucho, pero la sociedad también ya está harta de los profesores, a quienes nomás se les ocurre y toman o bloquean a todo lo que se les ocurre, empezando con los palacios municipales donde se encuentra el Ayuntamiento, compuesto por un alcalde, un Síndico, un Tesorero, un Oficial Mayor, Regidores, Directores y personal a su cargo, impidiéndoles servir a la sociedad como ésta se merece.
           
No pueden llegar los profesores y ordenar que todo el personal y ciudadanos que acuden en busca de ser atendidas sus peticiones, solicitudes y quejas, desalojen los edificios, simple y sencillamente porque “se les hinchó el huevo”.
           
Todo mundo se encuentra atendiendo a la sociedad, que es la patrona de todos los que laboran en un Ayuntamiento, la que está necesitada y urgida de atención.
           
Son tiempos preciosos los que se pierden con la toma de las alcaldías; y son muchos pesos los que dejan de manejar las instituciones bancarias, cuando a éstas también se les obstruye la entrada de ciudadanos. Son éstos los afectados, el sufrido y siempre apabullado Juan Pueblo; es éste el que sufre las consecuencias de la actitud magisterial que solamente pide y nada aporta, porque en el caso de Michoacán, lo tiene sumido en los últimos lugares de la mediocridad educativa, principalmente en los tres niveles básicos de educación, como son: primaria, secundaria y preparatoria. La calidad educativa ya les aprieta las tuercas en las universidades, pues allí estudian, porque estudian.
           
Qué mala pata pues, que el sector educativo desde su concepción, sea el que dé la nota mala cada mañana.
           
Ojalá que el gobierno atienda sus peticiones y que todo transcurra en santa paz, principalmente ahora que la necesitamos tanto.

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