viernes, 11 de diciembre de 2015

7010. ASÍ NO SE PUEDE.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo., de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Así no se puede.
Contaba la abuela Elena, la de allá de Autlán, que siendo soltera todavía, un primo suyo se puso de novio formal de una chamaca de las más guapas del pueblo, a la que algunas lenguas viperinas de señoras sin qué hacer, apodaban “la taquera”, por la cantidad de maciza que había pasado por sus manos, decían. Un día que en casa de los papás de la abuela había reunión de señoras del “club de costura”, salió en la plática que el primo ese ya quería poner fecha de boda, que tal vez era “un deber moral” advertirle que se iba a casar con una güila, y la mamá de la abuela, sin alzar la vista de su bordado, dijo: -Pues… pue’que sí… nomás que traigan de fuera a la que se lo vaya a decir, porque aquí… harta taquera –mudez colectiva, contaba la abuela.

Que la juez federal Rosa María Cervantes Mejía se haya negado a otorgar la orden de aprehensión contra Arturo Escobar y Vega, ex subsecretario de Prevención de Gobernación, Verde de tiempo completo, era de esperarse; lo que llama la atención es la reacción de sorpresa indignada que le causó a sus enemigos políticos del PAN, PRD y PT. Un solo ejemplo:

El coordinador de los diputados panistas, Marko Cortés, muy bravo reprochó la decisión de la juez y sentencioso, dijo: “No podemos aceptar que en México se pueda vulnerar el sistema de justicia…” ¿Cómo que no podemos?, claro que podemos y aceptamos cotidianamente que así sea, en todos los campos del derecho y sabido es en el planeta que nuestro sistema de justicia es un poquito desaseado; y no le queda a un panista andar diciendo esas cosas por cochinadas electorales, ¿o don Cortés ya olvidó que la ley no le dio ni un rozón a don Chente Fox, cuando el escandalazo de “Amigos de Fox”, y los ilegales cheques del extranjero que llegaron a su campaña?... porque a nosotros los del peladaje no se nos ha olvidado.

Este señor y sus compañeros de indignación por la afrenta que ha sufrido la tradicional decencia de nuestro mundo político, hacen el ridículo de todo mal actor sobreactuado, con esa actitud de pasmo y cabreo, como si de verdad hubieran pensado que se iba a someter a juicio a un socio del poder grandote; la esposa del carnicero no se espanta porque el marido regresa con el mandil manchado de sangre: está acostumbrada, es diario.

No piense usted que el del teclado aboga por el impresentable Escobar, quien, por cierto, ayer se aventó la puntada de decir que el titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), Santiago Nieto Castillo, dañó su honra, su decoro y su reputación, su buen nombre e imagen, al presentar el caso ante la juez solicitando orden de aprehensión por delitos electorales… ¡y darlo a conocer a la prensa!… la Rompecatres defendiendo su virginal pureza y buena fama (a menos que don Escobar sea el único habitante del territorio nacional que crea que como político tiene buen prestigio).

No le menciono nada del fino humorismo de la juez  Cervantes Mejía (hay que valorar las cosas), que esperó paciente a que fuera el “Día de la Lucha Contra la Corrupción”, para negar la orden de aprehensión. Y en este cuadro cómico ahora nomás hay que esperar que cuando corran a Nieto Castillo de la Fepade,  propongan a don Verde Escobar como sustituto (idóneo fiscal electoral, porque sabe usted: él sí se las sabe todas).

No merecen mayor comentario las tareas de Hércules que le esperan a don Escobar para limpiar su nombre (ni el destino previsible de Nieto Castillo, que si nada más lo despiden le va a quedar a deber un señalado favor a la Morenita del Tepeyac), lo que sí es de asombro son esos desfiguros de figurones de nuestra política, tanto los que se indignaron porque no se les concedió ver a don Escobar sujeto a proceso, como los amigos-socios políticos del Verde caballero, que esos están que no digieren el atrevimiento del fiscal Nieto Castillo, que se permitió la ligereza inexcusable de criterio de dudar de la moral acrisolada de quien como predestinado porta ese apellido, Escobar, en ese partido, el Verde. Inexcusable, ¡hay que respetar!

Su indignación de cuates es también porque no le bastó al fiscal poner en tela de juicio la solidez ético-política de don Escobar, sino por el desaseo del fiscal que informó a la opinión pública que había pedido la orden de aprehensión violando así los principios siempre intocables en México del debido proceso, sin consideración por la imagen pública y buen nombre del señor que es inocente mientras no sea oído y vencido en juicio, como ha sido siempre en México. Ajá, sí, cómo no.

Ahora dicen que no vayamos a pensar mal de ellos, ni que es por venganza, pero que no puede ser que siga de fiscal un tipo que se atrevió a mentir al Senado y a la Cámara de Diputados (cuando no puso en su currículum que era asesor del PRD en el Senado), cosa intolerable para las finísimas personas que son estos caballeros que en cuestiones éticas en general y de ética política en particular, son unos mamarrachos (en su tercera acepción: hombre no merecedor de respeto), igualitos a los que están que trinan porque ni a coscorrón llegó la cosa y ellos querían, primero, cancelarle el registro al partido Verde y como no se pudo, bueno, pues de reintegro, cuando menos enchiquerar a Escobar (de veras, no concibe uno que se hayan podido imaginar que lo verían tras las rejas, tramitando su fianza para echarse el juicio en libertad).

Es un torneo de cinismo y no habrá ganador, el único resultado posible es empate general.

Declara este junta palabras, bajo protesta de decir verdad, que no tratará más este asunto tan menor, tan fétido y tan propio de la calaña de la mayoría de nuestros políticos. Es una estampa clásica del folclor político nacional. Punto redondo.

Ayer nombró el Senado a los dos nuevos ministros de la Suprema Corte, Norma Lucía Piña Hernández y Javier Laynez Potisek. Los dos son juristas de alto octano y fueron elegidos por abrumadora mayoría y aun así, a ella le achacan ser cuota del PAN y a él del PRI… saben qué, así no se puede.

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