sábado, 12 de diciembre de 2015

7016. LA CELEBRACIÓN GUADALUPANA Y SUS CONSECUENCIAS.

Por Arturo CEJA ARELLANO.
Periodista y poeta.
Desde Jacona, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Di’arina y de Maíz
La celebración Guadalupana y sus consecuencias
         
Guadalupanos o no Guadalupanos, lanzan sapos y culebras con cebollas, signos del gato y todo lo que les quepa en la boca, por la obstrucción vial que genera la presencia de las peregrinaciones de danzas en honor a nuestra Señora de Guadalupe, que hoy, 12 de diciembre se festeja en toda nuestra nación.
         
Se trata de una fiesta pagano-religiosa en la que todos queremos participar, o acudir a las avenidas Juárez y 5 de Mayo, amén de las calles de colonias de donde salen para dirigirse y llegar al Santuario. El gran Reino A-Ventura donde a éstas alturas se respira felicidad interna, no por la celebración, sino por la acumulación de monedas en los canastos.
         
Creo que, sin el afán de ser aguafiestas, pero, tanto las autoridades eclesiásticas, como las municipales y de vialidad, deben sentarse a poner a funcionar la cecera y encontrar otros mecanismos que, al igual que las peregrinaciones, deleiten a la feligresía y al fanatismo religioso que llevan por dentro.
         
Mire usted, hay católicos, muy católicos, que se han visto afectados por las mencionadas peregrinaciones, que proponen que la gente dance y baile, brinque o lo que guste, en la explanada del Santuario y deje de hacerlo en las calles y avenidas. Que se desplacen como puedan, pero que no se vuelvan a obstruir las vialidades como se hace hasta hoy, cuando culmina la celebración.
         
No es bueno meternos con situaciones religiosas porque se hieren susceptibilidades y se crean polémicas reclamaciones; pero lo que sí es bueno celebrar, pero respetando al mismo tiempo al resto de la sociedad, a la que por su trabajo no tiene tiempo, ni fuerzas para participar en las tediosas peregrinaciones, con danzas monótonas, sin actualizaciones, muy alejadas de la modernidad.
         
Creo que hasta la Iglesia Católica debería razonar y entrarle a otros mecanismos. Ya lo dije, que bailen todo y todos lo que quieran en el Atrio; allí no estorban a nadie y hasta se vería espectacular el danzar con o sin armonía alguna.
         
Por lo pronto, para éste día un saludo cordial y un abrazote para toooooooooooooooodas las “Guadalupes” del país, por su onomástico.

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