sábado, 12 de diciembre de 2015

7018. TEMOR A LA VIDA.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Temor a la VIDA.        

La muerte no es más que un sueño y un olvido.
Mahatma Gandhi  (1869-1948).
Político y pensador indio.


Además del temor a hablar en público, está muy extendido el temor a la muerte, que es seguramente el más antiguo de los temores. Las religiones promovieron durante siglos el temor a la muerte y aún persiste la influencia de ideas como el infierno, o el purgatorio, en el inconsciente colectivo. Cualquier clase de miedo tiene su origen en la ignorancia, en el caso de la muerte, es temor se disfraza ocultándolo, pero el hecho de ocultar un miedo no significa que desaparezca.

Si queremos ir más allá, tenemos que admitir que en realidad el temor a la muerte se origina en el temor a la vida, es decir, en un miedo ancestral que se recicla en cada ser humano, una herencia que se remonta a millones de condicionamiento para manejar al ser humano ya que el mejor recurso para domesticar a las masas es el miedo.

El miedo a la muerte nace del miedo a la vida, un temor alimentado desde el origen de la humanidad. La muerte es un fenómeno natural ante el cual la posición más inteligente es la que adoptó el gran maestro Sócrates, quien cuestionado al respecto por sus seguidores poco antes de beber la cicuta para cumplir con la pena impuesta por los jueces afirmó no temer a la muerte porque o bien la muerte es un sueño sin sueño, o bien, es un re encuentro con nuestros ancestros, cualquiera de las dos opciones es buena.
En los días que corren pareciera que el temor a la muerte se esfumó, se adora la imagen de la muerte y los musulmanes afirman que aman la muerte, pero, ¿no será que detrás de estas posiciones está un gran temor a la vida?

Para algunas doctrinas espirituales orientales la vida es la preparación para la muerte, el día de la muerte es el más importante, y la vida en su totalidad tiene sentido en esta preparación, no hay temor porque se cree que la muerte es sólo una puerta que conduce a otras experiencias de vida, la muerte es una frontera, el paso a una vida diferente.

La muerte es una gran incógnita, por eso se le teme, pero también la vida lo es, a pesar de los adelantos científicos y tecnológicos el origen de la vida es un misterio, ni Oparin, ni Darwin, ni Hawking tiene respuestas contundentes. La vida es un misterio que hay que descubrir, no temer.

Tememos a lo desconocido y la vida, igual que la muerte es un misterio desde cualquier punto de vista,  la vida es un misterio por descubrir. El temor a la vida sólo se puede superar con carácter y amor,  es una posición dualista (la lucha entre el amor y el odio, la luz y la oscuridad etc.) pero el amor, como dijo el padre Theilard de Chardin, es la energía más desconocida del universo. Pocos conocen el poder transformador del amor porque las mayorías viven bajo la sombra del temor que viene no sólo de su infancia y de las terribles imágenes religiosas que le inculcaron en esta etapa de su vida, no sólo de los abuelos y tatarabuelos, viene desde el origen mismo de la humanidad.

Los suicidas musulmanes que estrellaron aviones secuestrados en las Torres Gemelas amaban la muerte, o es lo que les inculcaron durante años de adoctrinamiento, pero la pregunta es ¿Amaban la vida? Y yo qué tanto amo la vida ¿cómo afrontaré la muerte?

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