miércoles, 16 de diciembre de 2015

7031. DÍAS DE CRISIS EN LA PAREJA

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

NOCHES SIN LUNA

Las orillas de la vida y gracia,
razón y fin del sueño eterno
que marca el paso del tiempo,
lo cruzan mis pasos con sigilo,
con los tientos necesarios,
como en un camino casi incierto
en una noche que carece de luna.
Son las orillas de la vida,
es la bruma del cansancio cotidiano,
son las ocasiones de viajar en vano,
a veces, cuando a solas gritamos,
con miedo a veces, en una noche oscura.

eliseo.

Hasta hace unos 40 años, estos días se iban asimilando con lentas quejas, reproches y esperanzas. Las personas han tenido para el mes de diciembre una forma especial de vivirle, se le piden cosas casi imposibles; pero nunca pasa como cualquier otro mes.

Regularmente, antes del Internet; las personas se aplicaban para manifestar sus alegrías, esperanzas y penas, regularmente por medio de tarjetas navideñas que viajaban con saludos, reproches, caricias y muchos sueños. Antes del 24 de diciembre era un buen momento para valorar que tan abandonados de nuestras querencias nos encontrábamos...o definitivamente... ¡Qué tan queridos éramos!

Algo que se manifestaba de manera profunda era la desesperanza de que aunque pusiéramos toda nuestra esperanza, regularmente los problemas económicos se nos hacían presentes ante la necesidad de realizar compras que tenían el mandato doble de: halagar al ser querido, y conseguir cerrar el año en medio de muchos afectos muy deseados y altamente saludables.

El problema es que estas prisas y necesidades financieras reflejaban, y hoy lo refuerzan, los infinitos vacíos en que va viviendo la persona y su deseo de vivir en pareja.

Es tan terrible y peligroso diciembre para la pareja y su convivencia, tolerancia y persistencia, que podemos decir que igual es el mes en que más se cuestiona si se está con la persona correcta; si vale la pena mantener el esfuerzo por la relación; si vale la pena seguir luchando por mantenernos cerca de esa persona que un día creímos necesitar por la razón que usted quiera: por ejemplo, por deseo sexual, por admiración, por respeto, devoción, temor a la soledad, temor a ser catalogado como diferente, o por simple compromiso familiar.

Todos o algunos de estos elementos se ponen en juego en este mes de diciembre; se nos ha condicionado, programado emocionalmente para suponer que este es un mes especial; que durante él debemos realizar una especie de autocrítica para saber si hacemos lo correcto, y, si quien está con nosotros, sigue siendo la persona que un día elegimos o nos eligió. Desde luego esto se traduce en cuestiones económicas... ¿ganamos mucho o poco dinero? ¿Cuánto le beneficia a la otra persona y a los dos este dinero? ¿Ganaremos más en el siguiente año? ¿Estaremos sanos..., o el pronóstico de enfermedad es alto? ¿Tenemos aun deseos o despertamos deseos de nuestra pareja por tocarnos, mirarnos, escucharnos? ¿O de plano hemos descubierto que cuesta trabajo encontrar razones para estar en el lugar donde hemos estado?

Nos han educado para reaccionar sentimentalmente, en diciembre esto se agudiza y genera un montón de reencuentros sentimentales; de la misma manera muchas separaciones argumentando que nosotros hemos cambiado, que no somos los de antes, que no nos reconocemos más. Aceleramos las separaciones y alimentamos la tendencia a expresar algo que hoy llamamos depresión.

Por desgracia, dos de los factores que más dañan la vida en pareja son el desempleo y los bajos salarios. Permanentemente se hacen cuentas entre necesidades y posibilidades; los desempleados y los mal pagados, que son millones den el país, regularmente entran es crisis; se incrementan las peleas, los reclamos, las acusaciones mutuas... ¡si ganas poco es porque eres poco hombre..., un don nadie..., incapaz de mantener una casa y su familia... esto no es lo que yo quería!

Por el lado del hombre no cambia mucho el panorama... mutuamente s reprochan la realidad que viven; cada uno busca que el otro sea más causante de las carencias... ¡cada uno sabe que la realidad es otra, que la crisis de pareja simplemente manifiesta su peor cara... la del riesgo de la ruptura!

Diciembre deprime en general por que las esperanzas que se hacen cada año llegan a su fin, regularmente con déficit en sus resultados. El mercado exige generar altas cantidades de gastos casi superfluos... como los regalos de siempre, las comidas y cenas muy de la época, en que se hacen gastos fuera de la posibilidad del presupuesto; y los reclamos de las nuevas pruebas de amor... regalos a la pareja fuera de la capacidad de pago.

Hace 40 años las tarjetas navideñas y de año nuevo ayudaban y reducían las necesidades de gasto... hoy internet nos ha quitado esa pequeña ventaja, y nos obliga a gastar más dinero para tratar de mantener la fe y cariño por quien ha sido alguien importante en nuestra vida; al menos en un buen trecho de ella.

No culpemos a internet de nuestra realidad existencial, pero es complicado no reconocer que nos ha desnudado de manera grosera en una parte de nosotros que no nos gusta reconocer... de repente sabemos que el espejo no es mágico... dice lo que realmente somos... a veces no es lo que esperamos... mucho menos lo que espera nuestra pareja. Ese es el reto  de todos, aprender a reducir el impacto de las nostalgias de diciembre; la vida tiene que ser algo más que una nostalgia de fin de año..., eso creo.

Un abrazo y hasta luego.

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