miércoles, 16 de diciembre de 2015

7032. VIDA Y PETRÓLEO.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

VIDA y Petróleo.


¿Coincidencias? Días antes de comenzar la conferencia mundial COP21 en Paris en la que se esperaba la presencia de miles de manifestantes provenientes de todo el mundo, el ataque terrorista en la ciudad luz el 13 de noviembre cambia toda la jugada, el gobierno de Francia, sede de la conferencia, impone un estado de excepción y prohíbe las manifestaciones ciudadanas, adicionalmente, se intensifican los bombardeos de los aliados contra el Estado Islámico en medio oriente. ¿Coincidencias o todo fue (es) parte de un plan perverso?

Así se conjuraron las protestas de los indignados y se cumplieron las órdenes del gobierno mundial y se evitó que en las negociaciones se redactaran los acuerdos con las palabras: obligatorio, compromiso y responsabilidad. La explotación del carbón, el gas, el petróleo, los minerales, el agua, continuará sin freno y con la complicidad de los gobiernos al servicio de las trasnacionales; seguirán congelados  los revolucionarios motores de energía limpia que podrían sustituir a los motores de combustión interna basados en los combustibles fósiles que tanto contaminan el planeta, pero están en juego los intereses de la industria automovilística y militar, por mencionar sólo dos industrias supercontaminantes.

Lejos de los reflectores, ignoradas por la prensa internacional, las comunidades indígenas, los pueblos conscientes siguen en la lucha; no sólo los quechúas de Sarayakú en la amazonia ecuatoriana, los guaraníes de Bolivia, o en la India, también en Europa Alemania o en Estados Unidos en donde  los ciudadanos  organizados lograron detener la construcción de un oleoducto; se trata de un movimiento que viene desde abajo, de las bases populares y en especial de las comunidades indígenas.

Desde finales del siglo pasado y hasta ahora las comunidades indígenas se unieron en un movimiento organizado y abierto; en los últimos años se ha reiterado que el movimiento tiene un enfoque muy diferente de los recursos naturales;  la Declaración por la Salud de la Madre Tierra es uno de los frutos de estas reuniones, en 2015 surgió la Declaración en San Francisco, California.

Las comunidades organizadas horizontalmente sin líderes fijos se mueven en torno a la idea de que es mejor para la salud de la Madre Tierra dejar los combustibles fósiles debajo de la Tierra, porque su uso significa el envenenamiento del ecosistemas.

Al leer la declaración es evidente que las comunidades indígenas tienen un enfoque muy diferente de la Tierra y sus recursos: para los corporativos la Tierra y sus recursos es una mercancía, para las comunidades es sagrada por lo que respeto por la Tierra, el aire y el agua es fundamental en su cosmovisión.

Comentaremos la Declaración en otra oportunidad porque el tema es crucial, en el sentido de que la transformación del sistema no vendrá desde arriba, sino de los pueblos que originarios que conservan una visión espiritual de la Tierra y el universo.

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