miércoles, 16 de diciembre de 2015

7033. SABER, CONOCER Y APRENDER.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LOS OBISPOS DE LA DIÓCESIS DE ZAMORA
Parte 36

A la muerte del Señor Robles se hizo patente, aunque de manera acre y dolorosa, lo que ya se esperaba, se sentía y se vivía, casi desde su llegada a la Diócesis de Zamora: cierta división en el Clero zamorano. Siempre había existido, agazapada, callada, aunque controlable. Pero bastaron la muerte de Don José Esaúl, algunas frases condenatorias e imprudentes, ciertos artículos y algunos dimes y diretes para hacer público y notorio aquel “desencuentro sacerdotal”.

Ya son del dominio público las versiones de ambos grupos y quizás ambos tengan sus razones. En ambos grupos hay Sacerdotes dignos de todo respeto,  de gran calidad humana e intelectual y de reconocida solvencia moral y rectitud. Desde luego que cada uno de ellos está en su derecho de defender su causa y así deben hacerlo. Pero creo que el tiempo, el desvanecimiento de ciertos hechos (frutos quizás de posturas personal y convincentemente correctas) y el buen sentido irán, poco a poco, aclarando la historia de ese “desencuentro” que le está doliendo al pueblo cristiano y a todos los que estimamos y respetamos a nuestros Sacerdotes y que los queremos ver unidos entre sí.

A la muerte del Señor Robles, no había la menor duda: quien lo sucediera en el gobierno de la Diócesis de Zamora, iba a recibir “una papa caliente” y eso fue precisamente lo que le tocó recibir a Don Carlos Suárez Cázares, noveno Obispo de Zamora.

Nació Don Carlos el 2 de diciembre de 1946 en La Piedad. Sus padres fueron Don Jesús Suárez y Doña Ma. de Jesús Cázares; sus abuelos paternos eran de Zináparo y, de Tanhuato, su abuela materna Fue el primogénito de una familia que constó de tres hombres y de tres mujeres: Carlos, José Antonio, Jesús, Gabriela, Julieta y Cecilia. Ahí, en La Piedad, hizo sus primeros estudios y, a los 12 años, en 1958,  con la ayuda, el interés y el apoyo del entonces Señor Cura de La Piedad, Don Estanislao Alcaraz, se fue al Seminario de Morelia, donde cursó Humanidades, Filosofía y el primer año de Teología. En 1967 fue enviado a Roma, al Pío Latino, donde obtuvo, con honores y menciones especiales, una Licenciatura en Teología Dogmática...

En 1971 regresó a México, ordenado sólo diácono, y fue mandado a la Basílica de Pátzcuaro a ayudar en los ministerios propios de su orden sagrada y, al año, comenzó a dar clases en el Seminario, recibiendo el 30 de diciembre de 1972 la ordenación Sacerdotal en el Santuario del Señor, en su tierra La Piedad, de manos del Señor Alcaraz, su antiguo Párroco.

Durante su estancia en el Seminario de Morelia, dio clases de Ética,  Teodicea, Historia. de la Filosofía y de México, Griego y Teología Dogmática. Fue además miembro del Consejo Presbiteral y luego su Presidente  en1980. En 1975,  colaboró, directa y eficientemente, en la fundación del Instituto Pastoral Don Vasco y formó parte y trabajó en la Región Pastoral Don Vasco, que comprende las Diócesis de Apatzingán, Morelia, Tacámbaro y Zamora. Luchó por la fundación y buena marcha de la Revista Don Vasco y, finalmente, fue nombrado Rector del Seminario en 1983, puesto que ocupó hasta  1988.

Nombrado Obispo de Campeche, fue consagrado el 25 de julio de 1988 y de manos del Delegado Apostólico, Monseñor Jerónimo Prigione, en la explanada de la Catedral de Campeche. Ha sido Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil y ocupado algunos otros cargos y encargos.

Basta leer “Efemérides de la Piedad de Cabadas (1833-1911)”, diarios de algunos de los integrantes de la familia del Señor Obispo Don Carlos --Don Miguel Suárez, Don Andrés Morfín y Don Carlos Suárez Morfín-- y publicados, con su permiso y la colaboración del Colegio de Michoacán y el Ayuntamiento de La Piedad, y basta visitar, alguna vez y a cualquier hora del día, la capilla del Santísimo en el Santuario del Señor de la Salud en La Piedad, para conocer un poco el origen de la reciedumbre, de la sencillez y de la transparencia de la fe y del cristianismo de Don Carlos Suárez Cázares: una familia creyente y seguidora de Cristo, plena de valores humanos y de convicciones religiosas y un pueblo, lleno de fe y de convicción eucarísticas, que, representado por todas sus clases sociales, por todas las edades y sexos y a todas horas del día, visita a Jesús Sacramentado... Sin duda alguna, repito, en estos dos hechos se deben encontrar gran parte de los factores que han contribuido en la vida, carácter y formación del noveno Obispo de Zamora.

Continuará

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