jueves, 17 de diciembre de 2015

7040. CON TODOS Y A TIEMPO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo., de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Con todos y a tiempo.
El Presidente de la república firmó ayer el decreto de creación de la Secretaría de Cultura, aprovechando la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Ciencias y Artes en Palacio Nacional. ¿Alguna objeción?... espera este López que no.

La Secretaría fue aprobada por unanimidad en el Senado el día anterior. Unanimidad con aroma a “más nos vale”, con su dosis masiva de lo políticamente correcto.

Claro está que crear la Secretaría de Cultura no le hace bien a la cultura del país nomás porque se llame secretaría en vez de Conaculta ni porque deje de depender de la Secretaría de Educación, porque suponía uno que la poderosa SEP era el mejor apoyo que se podía dar a la cultura, aunque don Nuño, su titular, ahí presente en la firma del decreto, haya declarado cándidamente que esto “representa liberar la cultura de una trampa burocrática”, lo que es confesar que la SEP a su cargo le ponía obstáculos a Conaculta, cuando menos si no es que peor.

Ahora no tardan los estados en hacer sus secretarías de cultura chiquitas, sustituyendo sus Conacultas chiquitas, porque en este nuestro risueño país, lo que hace la mano, hace la tras. Ojalá y no, depende de cómo salga la Ley General de Cultura que todavía no hacen (¡dioses!)

Aseguraron al aprobar la reforma en la Cámara de Senadores y el Presidente al firmar el decreto, que no va a costar un centavo más este cambio, lo que significa que ya podían haber dejado las cosas como estaban porque, francamente, nomás por ahorrarse los acuerdos entre el Secretario de Educación y el jefazo de Conaculta, como que no vale la pena. A esto sí hay que meterle dinero, mucho más dinero, pero, muchísimo más.

Ahora falta que nos digan que se hizo el cambio por una cuestión de principios, por no subordinar algo de tanta relevancia a otra dependencia… y como andamos de buenas: se los creemos.

También se dijo en el Senado que “todas las democracias modernas cuentan con un ministerio de Cultura”, lo que no es del todo cierto. Por lo pronto, en los EUA, el Ejecutivo no se mete en las cuestiones culturales, ni le pone un centavo (de dólar), de su presupuesto y así, los yanquis generan cerca del 25% de los ingresos mundiales de la muy productiva actividad cultural (Europa completa produce el 32%; toda la región Asia-Pacífico, el 34%... y ellos, solitos, casi el 25%).

“Muy productiva”, porque según la Unesco (informe de apenas el 3 de diciembre pasado), las actividades culturales en 2014  produjeron ingresos por 2 billones 250 mil millones de dólares (3% del PIB mundial). Para que entre en escala: la cultura genera más ingresos que toda la industria automovilística de Europa, Japón y Estados Unidos, sumadas… dice la Unesco,  a uno no le crean nada.

(Como no va a faltar un incrédulo sobre esto de que  el gobierno de los EUA no mete un centavo del erario federal a fomentar-financiar la actividad cultural, me anticipo: sí tienen una “Oficina de Asuntos Culturales y Educativos” -ECA-, adscrita a la “Secretaría de Diplomacia Pública y Asuntos Públicos”, del Departamento de Estado, para “construir relaciones pacíficas” entre ciudadanos y con otros países a través de intercambios académicos y culturales. Y punto).

Sin petróleo, con cultura, turismo, remesas y nuestra real capacidad de producción, este país debería ser rico, muy rico (y algún día vamos a descubrir que tenemos más de once mil kilómetros de costas y 2.7 millones de kilómetros cuadrados de mar patrimonial, nuestro, más que tierra firme, que deberían producir muchísimo más que el petróleo, algún día).

Lo importante en México es que los grandes empresarios se den cuenta de que la cultura es una enorme fuente de ingresos y hace respetables a los países, tengan o no acererías, bombas atómicas o súper computadoras: cultura, cultura y más cultura, que es inagotable como recurso (y talentos y creativos hay de sobra). 

Luego, tampoco estorba, ayuda, que el gobierno apoye la vida cultural, que la promueva, que la fomente, pero no puede sustituir el envión, el esfuerzo de toda la sociedad. Pero debe decirse: el gobierno en México, reemplaza la acción que corresponde a los sectores que más se benefician del régimen, a los que cuentan con recursos económicos ganados en el país y que se los pueden retribuir -con creces- invirtiendo en cultura en todas sus expresiones.

Tan es casi total el vacío que los capitales privados le hacen a la cultura, que el gobierno tuvo que crear el Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), que otorga cada año becas a los artistas, para que no traten de crear artísticas en el tiempo libre entre dos chambas, fondo siempre insuficiente porque lo carga solo el Estado y tiene otras prioridades, en importancia y en urgencia.

No se niega: museos, fundaciones de estudio y algunas otras cosas (no muchas), son financiadas por capitales privados, pero estamos muy lejos de lo que sucede en países que son potencias culturales: compañías de ópera, ballet, teatro, academias de música, pintura… y todo, como son los círculos virtuosos, les acaba volviendo a beneficiar.

Lo innegable es que el financiamiento privado a la vida cultural es una expresión clara de amor a la patria (¿suena cursi?... bueno, de respeto y cariño al lugar en que uno vive). Muchos ricotes de otros países se gastan parte de su dinero en fomentar la vida cultural, la creación, la realización de obras, porque les da gusto impulsar la imagen de su país ante mundo, porque disfrutan el reconocimiento que merecen las obras y creaciones, las actuaciones y presentaciones, hechas en su nación.

Por el contrario, en México, la generalidad estamos a la espera de que el gobierno haga todo (no se enoje, así somos), y en estas cuestiones hace lo que puede con limitaciones de presupuesto y la falta de olfato cultural de al menos, la actual generación de políticos… pero algo hacen y cuando toca sacarse el sombrero, toca, nomás, no hay que dejarlos solos, es con todos y a tiempo.

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