jueves, 17 de diciembre de 2015

7041. INFRA HUMANO.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Infra humano.

No me preocupa la muerte, me disolveré en la nada.
José Saramago. (1922-2010).
Escritor portugués.


La frase del escritor José Saramago expresa la esencia del nihilismo, es decir, la creencia de que después de la muerte no hay nada, que morir es desaparecer, es disolverse sin dejar rastro. Los filósofos contemporáneos se han hecho bolas con las teorías del nihilismo, es un filósofo antiguo llamado Parménides el que mejor ha explicado de qué estamos hablando al hablar de la “nada”, aunque él creía que del “no ser” (nada) no se puede hablar. El nihilismo no necesariamente puede inducir  a una vida sin principios, si no hay nada, ni dios ni demonios, todo está permitido, el silogismo no es correcto, la falta de principios o de valores es una elección consciente.

‘‘He desaparecido a 30 personas’’, dice un sicario en entrevista  publicada por La Jornada a media semana, la frase en su lacónica y contundente expresión nos muestra el nivel infrahumano al que hemos descendido como país, como sociedad, como seres humanos.

Los argumentos del sujeto que  cree que ofrece un “servicio público al defender a su comunidad de gente de fuera”, así como los comentarios de algunos lectores publicados  en La Jornada virtual: “el gobierno tiene la culpa porque los jóvenes no tienen oportunidades de estudio o trabajo”, no tienen ninguna sustentación.

Es verdad que la corrupción de los políticos y gobernantes (y de algunos sectores de la sociedad) ha llevado a una situación límite a millones de mexicanos, pero cada persona tiene la libertad de elegir si vive de acuerdo a los principios universales del amor y el respeto a la vida o si se convierte en un vil asesino. Es la libertad de conciencia que conlleva una carga de responsabilidad,  porque a mayor grado de libertad, mayor grado de responsabilidad.

Familiares de miles de desaparecidos en los últimos años, con mayor énfasis a partir de que Felipe Calderón comenzó la guerra contra las drogas, dan cuenta del horror, el infierno de los que caen en manos de esos sujetos, en cuyo lenguaje ‘‘desaparecer’’ significa secuestrar a una persona, torturarla, matarla y poner su cuerpo en un lugar donde nadie lo encontrará.

Su futuro es incierto, ¿Cómo podría tener una familia, unos hijos una persona como esa? Una frase del sujeto es reveladora: “No veo nada”, dice; “yo creo que no puedo hacer planes a futuro, porque no sé qué pueda pasar el día de mañana”. Afirma que la vida que lleva “no es una vida bonita” y que “tiene miedo a morir”.

¿Cómo no tener miedo si su vida está dedicada a sembrar terror?

La crisis que nos agobia es de principios, es más profunda que una crisis de valores, es una crisis humana fundamental, al nivel del espíritu, en este contexto atroz adquiere una especial relevancia el re-nacimiento, volver a nacer en el Espíritu. No es necesario esperar a que sea navidad para emprender el camino del re-nacimiento, y todos, de una u otra forma, necesitamos re-nacer.

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