sábado, 19 de diciembre de 2015

7045. SANGRE Y MUERTE.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Sangre y Muerte

El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales.
Arthur Schopenhauer (1788-1860)
Filósofo alemán.


Una nutrida serie de comentarios en la página de Internet de la revista Proceso,  ocasionó la nota sobre una grave cornada que sufrió el torero Mauricio Martínez Kingston, en la Plaza México; las heridas que le ocasionó el toro tienen a Mauricio en estado crítico, de acuerdo al reporte del Dr. Rafael Vázquez Beyond.

“Su estado es crítico, estable, pero su vida sigue corriendo peligro. Son múltiples los destrozos que sufrió de la gravísima cornada. El cuerno rompió de la tercera a la novena costilla del lado izquierdo; le destruyó de manera muy severa el pulmón izquierdo, que ameritó una reparación del lóbulo medio y superior. El lóbulo inferior lo tuvimos que quitar prácticamente. Hubo lesión de las arterias intercostales, de la arteria mamaria que es una de las más importantes en el tórax. Desgarró el pericardio dejando al descubierto el corazón, afortunadamente sin que haya lesión en el músculo cardiaco. La atención pre operatoria, el rápido traslado a la enfermería por sus propios compañeros y los monosabios que ya están instruidos para ello, y luego la estabilización en la enfermería fueron fundamentales para mantener con vida a Mauricio. Hubo momentos en que la vida de Mauricio estuvo en serio riesgo por la cantidad de sangre que perdió (aproximadamente 4 litros) y los destrozos que había en su cuerpo”.

Los comentarios escritos en la página mencionada a través de la red muestran posiciones encontradas en donde no faltan los insultos al torero calificandolo de asesino:

FELICIDADES, MUCHOS DÍAS DE ESTOS, ¡¡ESPERO HAYAN SACADO AL TORO POR LA PUERTA GRANDE!! PINCHE ASESINO, ¡TE DIERON TU MERECIDO!

Excelente el TORO, BRAVO TORO.

Ahh!! Pero como les encanta salir con su jalada de "hay conservar la tradición" (salvaje, inhumana... cruel con el pobre toro)... herencia de los gachupas salvajes... Y SI MEJOR NO SE AGARRAN ENTRE LOS TOREROS A PIQUETASOS Y PUYASOS... ¿A VER QUIEN AGUANTA MAS?... ¡SERÍA MÁS JUSTO... ¿O NO? …Y esta vez... UNA DE CAL... ¡¡Bien hecho torito!! Lástima que no te puedan sacar en hombros... ¡te mereces una ARTERIA, O EL LÓBULO INFERIOR, Y PA LA OTRA… EL CORAZÓN! ...a ver si ya APRENDEN A RESPETAR A LOS ANIMALES... ¿o querrá otra lección?

Otros comentarios son aún más crueles contra el torero, pero también hay quien defiende “la tradición” de la fiesta brava, un atavismo que sigue vigente en nuestro país.  Seguramente los fanáticos (los seguidores de los toros son realmente “fanáticos”) salieron satisfechos de la plaza, con la sangre en sus venas ardiendo por las emociones encontradas que se suscitaron en la muchedumbre.

En La Historia del ojo, novela de George Bataille, el autor nos muestra cómo la sangre derramada en la arena, la del toro y la del torero, excitan las pasiones humanas. Los protagonistas explotan en una relación sexual bestial de alta intensidad provocada por la sangre y la posibilidad siempre latente de la muerte.

Al salir de la plaza los fanáticos (posiblemente entre ellos algunos sacerdotes católicos, seguramente el 90% cristianos y el 99% guadalupanos), saciaron su hambre en una taquería o con un buen bistec.

“La fiesta” de toros representa nuestro nivel infrahumano de desarrollo, nuestra falta de respeto a los animales y la vida. Los toros, los toreros y los “fanáticos” son el espejo en el que se refleja nuestro lado más oscuro.

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