martes, 22 de diciembre de 2015

7055. FRAUDE IDEOLÓGICO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo., de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Fraude ideológico.
En la remota era del pricámbrico clásico, allá por los años 50 del siglo pasado, el país denominado México, no se parecía a lo que actualmente llamamos así. En nada. Si cambiamos para bien o para mal es algo en lo que no se pronuncia el del teclado, porque si algunas cosas de estos tiempos resultan no muy agradables en otras es obvio que se ha mejorado no poco: en los derechos de la mujer, por lo pronto (aún faltando enderezar muchos entuertos para que queden derechos sus derechos); en medicina, que los avances son notables; y en el diseño y economía de materiales de los trajes de baño femeninos, cuyas bondades saltan a la vista (nótese el desprecio por los artilugios tecnológicos). Una cosa que sí se extraña es el uso cotidiano de refranes, muy usados antes con obvia intención pedagógica y hasta atribuyéndoles el carácter de sabiduría popular: había un dicho para cada ocasión. Uno que a este menda le endilgaron repetidamente, a pesar de lo cual siempre le gustó es el que reza: “el burro hablando de orejas”, que se le dice, como bien sabe usted, al que critica en otro un defecto que él mismo padece.

Ayer, desde el púlpito principal de la basílica nacional tricolor de Insurgentes Norte, el sumo pontífice Manlio Fabio Beltrones, predicando a sus discípulos de las juventudes priístas, les dijo:

“(…) con un pragmatismo que tapa toda ideología y pese a sus contradicciones, el PAN y el PRD buscan alianzas ‘contra natura’ donde no son competitivos para derrotar al PRI en 2016 (…)” (¡Oooh!, de susto y asquito de los noveles priístas, ante tamaña perversión, ‘contra natura’, hágase de cuenta una torpeza de la carne entre sodomitas, que para eso se usaba el latinajo); sigue el catequista Manlio:

“(…) el simple hecho es reconocer que se alían porque solos no pueden ganar, porque no son suficientes por sí mismos para poder triunfar (…)” (Sonrisitas de suficiencia de los catecúmenos de tres colores, porque saben que en 2016, van por 14 elecciones: de Gobernador, 13: Aguascalientes, Zacatecas, Sinaloa, Tlaxcala, Hidalgo, Oaxaca, Tamaulipas, Quintana Roo, Chihuahua, Durango, Puebla y Veracruz -estos dos últimos para un periodo de dos añitos-; y la extraordinaria de Gobernador en Colima, el 17 de enero próximo, porque el Trife anuló la elección del 7 de junio de este año moribundo, dada la intervención de funcionarios del gobierno priísta colimense, a favor de Ignacio Peralta Sánchez, que fue el candidato priísta (¡esas son convicciones!, de medalla y diploma de honor en estos tiempos en que ya nadie cree en nada, o casi nadie: don Beltrones, sí); y aparte, en Baja California Sur, elección de 5 ayuntamientos y Congreso local). Continuó su prédica don Manlio:

“(…) el PRI debe conservar a su vez su pensamiento, programa de acción, su programa ideológico para salir a una lucha electoral con aliados con los que se pueda gobernar y tener gobernabilidad (…)” (Brinquitos de entusiasmo y palmadas dobles mano a mano de las juventudes priístas, que sabrán cuidar la pureza del dogma y las enseñanzas del magisterio del PRI). Remató don Beltrones, que habló mucho, mucho y más:

“(nuestros adversarios) buscarán, quizá en recuerdo de Chabelo, su catafixia, de tal suerte que en esta catafixia el PAN apoye al PRD en Oaxaca y el PRD al PAN en Puebla, o igual en Veracruz el PRD al PAN y que a cambio tenga el PAN tenga que apoyar al PRD en Tlaxcala (…)” (O sea: Songo le dio a Borondongo Borondongo le dio a Bernabé; Bernabé le pegó a Muchilanga le echó a Burundanga, les hinchan los pies…¡sabor!). Terminó su sermón-arenga Manlio, “Pontifex Maximus”:

“(…) Cuando un militante de un partido político pone por delante y como única posibilidad su obsesión de llegar a ser candidato, gobernador, o presidente municipal el camino ya es accidentado y lo va a llevar a un desastre personal”. (Y se escuchó desde los cielos la voz de José José: ¡Cuidado, mucho cuidado!, estás tomando por el rumbo equivocado… en Los Pinos se pueden dar por aludidos por esto de la obsesión de ser Gobernador, por ejemplo, del Estado de México, y Presidente, por ejemplo, de México).

Es de risa con dolor de panza que un señor presidente del PRI se ponga en plan de criticar las alianzas “contra natura”, a menos que considere que comparten “natura”, con el Panal de doña Elba Esther Gordillo, del que fueron y presumiblemente seguirán siendo aliados, aunque la fundadora, “mater et magistra” de esa cosa esté en la cárcel por decisión de la cabeza natural del PRI, o sea, don Peña Nieto.

Es de carcajearse hasta la incontinencia que critique la posible alianza PAN-PRD, la cabeza del partido que cohabita (en todo el sentido del término, incluido el “contra natura”), con el partido Verde, con el que supone uno no comparten ideología, ni agenda, a menos que sí y entonces habrá que augurarle un gran futura al cuarentón Niño Verde allá en Quintana Roo.

Es de soponcio que le preocupen las catafixias a un distinguido miembro del partido que en la política mexicana las inventó (recuerde usted el primer gobierno panista en Baja California, obsequio de don Salinas de Gortari al PAN, para apaciguar el escándalo de su elección).

Pero en lo que de plano se pasó de la raya el presidentazo del partidazo, es en lo de que “el PRI debe conservar a su vez su pensamiento, programa de acción, su programa ideológico”… ¿qué de veras creen que somos sus babosos?:

El PRI ganó las elecciones de 2012 que llevaron a don Peña Nieto a Los Pinos, para a los tres meses y pocos días de haberse sentado en La Silla, celebrar la XXI Asamblea Nacional (marzo de 2013), que desapareció al PRI por el que votó la gente, al cambiar todos sus documentos básicos: Programa de Acción, Estatutos, Estrategias y Declaración de Principios. A ver, ponga atención: esto que usa el logotipo y las siglas del PRI: no es el PRI, es un partido nuevo y completamente diferente.

Grande mérito de estos, haber descubierto o inventado un nuevo delito, un fraude no tipificado pero fraude, el fraude ideológico.

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