jueves, 24 de diciembre de 2015

7071. QUERIDO SANTA.




Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo., de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Querido Santa.
Nicolás de Bari (a) “Papá Noel”, “Santa Claus”, “Santo Clós”.
Domicilio conocido.
Polo Norte.


C.c.p.- Niñito Jesús.
         Santa María (mamá del Niño, para que se la lea).
         San José (esposo de la mamá del Niño, para su conocimiento).

Querido Santa:
Espero no te resulte incómodo que este año publique en el periódico mi carta. Lo hago porque parece que no te han llegado las de los últimos 57 años, seguramente porque el correo mexicano de por sí es un poco lento (a tía Chela cuando ya tenía siete nietos, le llegó la carta de que había ganado la beca para estudiar ballet en París, imagínate cómo cambió su vida por culpa de Correos de México), cosa que se debe agravar mucho en estas fechas (que es por lo que luego te mandaba mi cartita en junio, no por ventajoso, sino para que te llegara a tiempo, pero ni así). Ya escribí a tu cuenta de Facebook pero con tantos niños groseros que te escriben tanta majadería, imagino que ya ni lo ves; también la mandé por Hotmail y Yahoo, pero seguro entra a “correos no deseados”.

Por eso la publico, no por querer presionarte con una Carta Abierta ni muchísimo menos, porque pretenda que ahora me hagas llegar los regalos que fueron quedando pendientes de cuando era niño: ya ni modo y no te apures, uno (al menos en México), entiende que no todo se puede y a veces, nada se puede.

Tampoco quiero que vayas a pensar que es falta de respeto que no te reporte (como hice tantos años), si fui niño bueno durante el año y si obedecí a mis papás, porque no soy niño hace decenios y obedecer a mis papás no tenía mérito (que en esos tiempos, si no obedecías te daban una tunda sin cargo de conciencia, y obedecías).

Aprovecho para pedirte muy sinceramente, que me perdones por la carta de diciembre de 1959… no te odio, lo que pasó fue que mi mamá me dijo que ni te escribiera, que tú me traerías lo que me merecía; y más todavía por la del año anterior, que estaba muy enojado con mi hermano y lo que te conté de él no era cierto y no sabes qué pena me dio que ya nunca le trajeras nada de lo que pedía (ni a mí, por cierto, pero yo siempre pensé que era por andar de chismoso), pero te aseguro que nunca dijo eso de ti y los duendes (si quieres enséñale esta carta a los duendes, por si se ofendieron… y a Mamá Clós, por si te causé algún problema con tu esposa).

Por supuesto doy por seguro que te tomaste con buen humor todas las cartas que te mandé de 1960 a 2014, pidiendo todos los años el tren, el equipo de química “Mi Alegría” y el “Mecano”. Entiendo muy bien que por edad ya no me tocaba (aunque cuando me tocaba tampoco me los trajiste), pero no te preocupes, luego me los compré.

Esta carta estoy seguro que sí la atiendes porque no te pido nada para mí y no te pido cosas, más bien, te hago sugerencias, así que no te preocupes por sobrepeso en el trineo (bueno, sí pido una cosa, pero casi no hace bulto, adelante te digo); y estoy seguro porque debes estar muy al tanto de cómo andan las cosas por acá en México.

Antes, una cosa importantísima: ya es hora de que te coordines con los Santos Reyes. Está muy mal eso de que tú repartas 15 días antes que ellos y ni la palabra les dirijas, con todos los problemas de logística y distribución que causas nomás por darles albazo cada año. Deja ya esos celos: los Santos Reyes tienen razón, ellos sí conocieron a la Sagrada Familia y aunque te arda, ellos sí le dieron regalos al Niño Jesús, no son habladas, es historia.

Bueno, entro en materia: este año no les traigas juguetes a los niños que tengan papá rico, político ni a los de líderes sindicales; ellos se encargan y te aseguro que les regalan mejor a sus hijos que las chucherías que tú traes (sin ofender, pero si das una revisada a Facebook, verás los coches, yates, jets, casas de playa, joyas que ellos les regalan a sus críos… ni comparar con tus pelotas o baleros, muñecas y bufandas, ellos sí saben regalar).

La idea es que a partir de este año les des regalo a todos los niños pobres. No te apures, ya sé que son muchísimos -por eso es que prefieres darle a los niños que no necesitan nada: son muy pocos… si te digo, eres…-, pero en fin, no te preocupes, con un paquetito de galletas, una pelota aunque esté ponchada (ellos la rellenan de trapo), con cualquier cosa se quedan contentos, no tienen nada.

Pero como es muy difícil que te dé tiempo -sí son muchos-, te sugiero otras cosas con las que  vas a quedar mejor que Enrique Alonso, porque vas a beneficiar a todos los niños, a los papás de los niños y a los papás de los papás de los niños, y te andas ahorrando las prisas (los renos te lo van a agradecer):

La primera: que en el SAT cancelen para siempre todos los privilegios fiscales que tienen las empresas más importantes del país; la segunda: que todos los ricos del país regresen a México su dinero (bien o mal habido, sin preguntas ni averiguatas, si se lo planteas bien al Niño Dios… cosas más difíciles ha hecho, pregúntale a Lázaro); tercero: que cada vez que un alto funcionario coludido con algún empresario tramposo hablen de hacer algo chueco (nomás por hablarlo), les dé una diarrea modelo Niágara, que acaben en cuidados intensivos (digo, no te estoy pidiendo las diez plagas de Egipto, ni un cáncer incurable, una cagalera incontrolable y punto… a ver si no se enderezan); cuarto (es de las difíciles, si para todas vas a necesitar la intervención del Niño Jesús, en esta más): que todos los gobernantes del país vuelvan a tener (o tengan por primera vez), sentido del honor y les dé horror abusar de sus cargos, medrar con ellos, cobrar los sueldos que cobran, vivir entre lujos a costa de los demás; ya si le agregas el sentido del ridículo, sería fantástico, porque o no se dan cuenta o les importa poco ser de risa y que nadie los respete.

La cosa que sí te pido es una Constitución (para el niño que tú sabes).

Es todo querido Santa

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