martes, 12 de enero de 2016

7144. DESPERTAR DE LA PESADILLA.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Despertar de la pesadilla.

Anoche soñé que era una mariposa, al despertar no sabía si era un hombre que soñó que era una mariposa, o una mariposa que soñaba que era hombre.
Chuang Tsé.


La humanidad permanece dormida y se dirige ciegamente hacia el abismo, pocos son los que han logrado despertar del ensueño inducido por la élite dominante. Ni siquiera es necesario un análisis muy profundo para ver que la humanidad sigue dominada por los viejos paradigmas que se manifestaron en la época de Jesús y el imperio romano, hace dos mil años. Lo que cambió fue la apariencia, pero el fondo sigue siendo el mismo: una élite política y religiosa que mantiene sus privilegios sometiendo por la violencia a las masas empobrecidas e ignorantes.

El hecho de que millones de personas se encuentren en búsqueda de nuevos horizontes para satisfacer sus necesidades espirituales, a  pesar de todo es un signo alentador, aunque aparentemente insuficiente para dar el paso determinante de pasar de las cadenas de la religión a la liberación de lo espiritual.  Las masas que se concentran en torno a los símbolos religiosos vivos o muertos (el Papa, La Meca), repiten el mismo viejo ritual de adoración de los ídolos al que el pueblo israelita se entregó durante la travesía por el desierto, mientras su líder estaba en lo alto de la montaña. Cambiaron los ídolos (ahora es el Chapo) pero la esencia es la misma.

El fenómeno mediático que desató la captura del Chapo, el impacto de una entrevista realizada por dos actores a un delincuente, son otra forma de enajenación, además de cumplir con el objetivo de distraer a las masas y desviar su atención de los verdaderos problemas del país.

Más allá de la lectura superficial y del manejo mediático que hacen los gobiernos de un sujeto como el Chapo Guzmán, en el fondo se trata del mismo juego enajenante de cambiar las apariencias para que el fondo de los problemas siga igual. La captura del capo no cambiará en nada la realidad que padecemos, al contrario, la complica más porque el narco es como un monstruo: si se le corta una cabeza, la brotarán diez o 20 cabezas más.

El Chapo en sí mismo es un títere del ajedrez que se juega en las altas esferas del poder, la fascinación que muchos sienten por sujetos como el Chapo es la misma que se siente ante un objeto supuestamente sagrado, es una atracción fabricada, inducida por un sistema que eleva a los altares a aquellos que sirven a sus intereses, así sea por el camino de la violencia, el crimen o la violación de la ley. Ni siquiera los niños escapan de esta ola de in-formación perversa.

La historia del Chapo y las miles de historias de corrupción, de violencia y muerte que circulan en nuestro país son una pesadilla en la que se arrastran millones de mexicanos que aspiran a tener una vida similar a la de sus antihéroes. El despertar se hace difícil si el poder de los medios se utiliza para crear, recrear y promover con un dejo de admiración las tristes historias de los que han dedicado su vida a hacer daño.

Despertar requiere romper con la dinámica impuesta por la élite política y económica que domina a los mexicanos y que les impide evolucionar hacia estadios de conciencia más altos. Para facilitar el despertar es necesario romper con hábitos que se han hecho parte de la vida, por lo que se recomienda: no ver televisión, romper con los dogmas religiosos, alimentarse sanamente y escuchar tu voz interior.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: