martes, 5 de enero de 2016

7103. “LOS PROBLEMAS EN LA VIDA TIENEN LA MEDIDA QUE LES PONGAS TU”

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

“… te acuerdas que cuando eras niño y te amenazaban con un personaje…”

Platicando, escuchando (porque si escucho) y sobre todo viviendo vamos conociendo, reflexionando y cuando no nos queda otra opción, aceptando. Lo más difícil es aceptar las experiencias “en cabeza ajena” siempre queremos saber si es cierto que lo que quema, quema y a esa serie de errores acumulados les llamamos experiencia, decimos haber vivido en carne propia, cierto.

Vemos como mucha gente por una causa o por otra va construyendo sin la debida cimentación, se van haciendo ilusiones, pero llegado el momento resultan desilusionados. (Resultamos). Hoy entré a la farmacia a comprar ilusiones para curar los achaques, por cierto, a precios muy altos. Al entrar vi como caía al piso el Arbolito de Navidad rompiéndose sus ramas y consecuentemente todas sus esferas cuyos pedacitos corrieron a esconderse en los huecos de las góndolas, como no queriendo mostrar su fealdad después de haber lucido su brillante belleza durante toda la temporada, lo bueno es que ya es 30 de diciembre y su uso ya no será necesario. Siempre sucede así, se tira lo que no se necesita. Quedan pues 28 horas de una medida de tiempo que es una limitación creada por el hombre. El arbolito quedó tirado como un esqueleto verde mortecino.

“Pero ya ves que exactitud, no es que cortaste a la vida, las limitaciones las pusiste tú…”

Al iniciar la época decembrina ese arbolito fue colocado en el lugar más visible, como hacemos con todo lo nuevo, “¿juguetito nuevo dónde te pondré?” en su parte más alta colocaron una rutilante estrella y luego se le fueron colocando las esferas al gusto de uno o por sugerencia de otros, con trozos de algodón simularon la nieve, ya quedó y es una obra de arte, los ¡Oh! De exclamación harán un coro de cariños, cada uno descubrirá un detalle bonito. Al fin de temporada será un objeto ridículo y se irá a la basura.

“…Y mira que similitud de los niños espantados estará el camino que improvisas tú…”

Por eso no es extraño que los humanos al dejar de servir, de ser útiles seamos relegados o bien, releguemos a quienes ya no necesitamos, aunque aún no sea el tiempo en que polvo nos hemos de convertir. Recordando algunas frases de la canción de Luis Manuel el de la paloma, confirmo que cada uno de nosotros nos preparamos, nos fabricamos las trampas donde forzosamente caeremos e irremediablemente terminaremos como los arbolitos, por los suelos, con las ramas rotas y los sentimientos hechos mil pedazos.

Toda la vida vamos escuchando explosiones de júbilo en el primer tiempo y lamentaciones en el segundo: “Nos tocó un profesor bien padre, bien buena onda” “Pinche profesor, me reprobó porque no le caigo bien y además no nos dio guía de estudios”. “Profe, fíjese que conocí un muchacho alto, blanco, barbado, con ojos casi azules, tiene un vozarrón, lo veo y quiero correr a abrazarlo ¡es el hombre de mi vida!” “Profe, fíjese que el muchacho que le conté es un desgraciado, le gusta la cebolla, eructa como marrano, es un marica, me engañó y yo que todo le creí, es un mujeriego es un…”

Hay muchas parejas que hablan con más dulzura que la que corre  por mi sangre: “Mi Rey, mi amor, mi pichoncito, mi colibrí eres mi todo de todo a todo” y en el segundo tiempo, “Ya no hayas como dejarme embustero, ya has de andar con otra que al cabo bien que te gusta, eres lo peor que he conocido” para estos casos mi compadre Luis Espino decía que había que aplicar la ley del globo que consiste en dejarlas hablar hasta que se desinflen y esto sucede cuando da la primera vuelta al reclamo: “Ya no hayas como dejarme embustero…” si hay una tercera vuelta ya se desinfló, ya no tiene más que reclamar, o sea que, “tienen la medida que les pongas tú”

Las trampas que nos preparamos con las amistades son muy recurrentes: “¡nombre! Ese bato si es cuate, es mi mejor amigo, por él mero la mano al fuego, es de todas mis confianzas, yo se toda su vida y él sabe la mía” en el segundo tiempo: “traidor hijo de toda su…, me falló el mendigo y yo que lo invitaba a mi casa, comíamos en el mismo plato, éramos calzón y caca y mira con lo que me vino a pagar, pá que se me quite” nomás que ya no se quita, lo digo por experiencia, hago yoga, leo libros de superación, escucho a los sabios, me baño con agua fría, maté un gato negro a las doce de la noche en un cruce de caminos y tiré la sangre por los cuatro puntos cardinales, le rezo a mi angelito de la guardia y siempre caigo en los mismos errores, otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores, sigo igual de…

Y así transcurre la vida, escuchando socios defraudados, alumnos injustamente reprobados, exempleados injustamente despedidos, esposas engañadas, amantes decepcionados, solteronas amargadas, la humanidad entera diciendo “si yo hubiera sabido”, siempre sabemos cuál será el destino del barquito de papel. Pero si pedimos y no pagamos, si prometemos y no cumplimos, si apostamos y nos rajamos, si juramos y renegamos, si creemos en la virtud de los prójimos y prójimas, si creamos cuervos y frankesteines, si acariciamos alacranes, si nos pasamos de picudos, si etc., etc. ¿Qué podemos esperar?

Y luego los jovenazos listos, inteligentes, instruidos y doctos se enfrenten a viejos rucos cargados de experiencias gozadas y sufridas pero almacenadas para que llegue alguien con mucha prepotencia y diga ¡Iralo viejo Indejo! Se siente bien gacho que te lo diga alguien que no ha cometido tanta mensada y no por listo sino porque no ha vivido los mismos años.

Un consejo: siempre hace falta un viejo en casa, por tragón que sea.

Esperando que todos tengan en este nuevo año y todos los venideros puros PRIMEROS TIEMPOS y sus sueños e ilusiones se hagan realidad ya que no se construyen solas, pero si tenemos la capacidad, el tesón y el amor para construirlos.

Mucho les he hablado de mis poetas favoritos y hoy recurro de nuevo a Don Antonio Plaza con un fragmento de “La voz del invalido”, precisamente a los versos finales de este poema, en los cuales el Invalido Viejo después de aconsejarlo y alertarlo en las vicisitudes de la vida, lo despide con su mirada hasta que se pierde, y dice: “Cuando ni el polvo que el corcel alzara /pudo el viejo mirar, sintió que ardiente/ gota de llanto resbaló en su cara, / y suspirando doblego su frente”

“Y ¿Qué será de ti? Clamó el anciano/ tu incierto porvenir ¿Por qué me altera? /corre a luchar con ese mundo insano;/veté a sufrir la suerte que te espera”

“La lucha con el mundo no te asombre/ hombre no es el que luchar no sabe;/ porque nació para luchar el hombre / como nació para volar el ave”

“Jamás el hombre del destino oscuro/ el negro velo levantar espere;/ envuelto entre sombra está el futuro…/ El hombre es lo que la suerte quiere”

La canción de Luis Manuel el de la paloma finaliza más o menos así: “Levántate de ese ataúd, los problemas de la vida tienen la medida que les pongas tú”. Ambos autores terminan dejando en nuestras manos el futuro que nadie podrá labrar por nosotros.

Nuevamente Feliz Año y nos vemos el 2016.

proteo.852@gmail.com

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