martes, 5 de enero de 2016

7104. CARTA A LOS SANTOS REYES MAGOS.

Por EVERILDO GONZALEZ ALVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Mis queridos Reyes Magos, debo decirles que de verdad me es grato volverles a escribir, sé que escribir es un gusto, es un placer, pero lo es más cuando lo escrito va dirigido a ustedes. Sí, mis queridos Santos Reyes, ¡ Qué alegría es volverles a escribir¡, y claro que ahora ya no es para pedirles algún juguete, no, a mi edad ya no puedo decirles que en su recorrido por el mundo me traigan algo para jugar, no, los juguetes déjenselos a los niños que gustosos hoy martes, les dejarán su zapato con la respectiva carta para que ustedes hagan un esfuerzo para complacerlos con su pedimento, ya a los mayores nos corresponde disfrutar mañana miércoles viendo las caras de felicidad de los niños cuando salen a la calle a mostrarle a los amigos lo que ustedes tuvieron a bien traerles, vaya, salen a presumir lo que encontraron sobre su zapato. Su alegría es la alegría de los que atraídos por las risas salimos a verlos.  

Hace unos días, mis recordados Santos Reyes, leía a San Mateo lo que muy poco de ustedes dice y mi admiración hacia ustedes crece cuando en aquéllos memorables días, ya cuando el Hijo de Dios, de nuestro Padre, había nacido en Belén, en un portal acompañado de algunos animalitos, y ya algunos pastores habían llegado para adorarlo y ustedes pues no daban con el lugar y preguntaban y ni Herodes sabía en donde nacería el Niño Jesús pero si los quería usar para que le dijeran el lugar, no para él ir a adorarlo sino para deshacerse de ´él, ¡ vaya atrevimiento¡,. Un Ángel a ustedes los orientó y la hermosa estrella fue su guía y así pudieron llegar ante el Niño Dios, lo vieron, lo adoraron y le entregaron los regalos que para él llevaban: oro, incienso y mirra- sustancia perfumada que simbolizaría la sangre y el dolor del hombre convirtiéndose en bálsamo para los humanos- y ya de regreso se fueron por lugares acordados esquivando a Herodes.  

Ustedes tenían ganas, querían estar ante el recién nacido y lo lograron, para ustedes fue cierto aquello de que quien quiere lo logra por más obstáculos que encuentre. Querer es poder y ustedes tenían un propósito y pudieron cumplirlo porque así lo desearon. Se dice que con ustedes se cumplió una profecía que decía:” todos los reyes caerán frente a él” o sea ante Dios. Y ustedes: Melchor, Gaspar y Baltasar que respectivamente fueron reyes de: Persia, India y Arabia fueron a postrarse ante el único Hijo de Dios. Sí tres reyes adorando y entregándole regalos al verdadero Rey de todos y de todo el Universo, nuestro Dios, una verdadera dicha la de ustedes, un verdadero honor y, por eso su tenacidad para encontrarlo es de admirarse.

Muy poco se sabe de ustedes mis recordados Santos Reyes, nada se sabe de en qué fecha nacieron y ni en cual murieron y ni cómo coincidieron en su propósito, y ni cómo llegaron a un lugar ni cómo se encontraron, pero claro que sí sabemos lo más importante de ustedes y que es su deseo y logro de llegar ante el Niño Dios, adorarlo y entregarle los regalos que para él llevaban. Se dice que no eran magos y que realmente no iban montados en los animales que se afirma y se dice que en realidad ustedes eran intelectuales, personas que escribían y, claro que se dirán muchas cosas de ustedes que podrán ser ciertas o no pero en realidad poco importan cuando lo que sí fue importante, es que hayan llegado ante el Niño Dios y se hayan postrado ante él.

 La catedral de Colonia en Alemania es dedicada a ustedes y  ahí fueron depositados sus restos cuando fueron traídos de Constantinopla a Milán y algunos siglos después de ahí a su definitiva morada.

La catedral de Colonia que es un templo de estilo arquitectónico gótico que fue construido en el Medioevo y que actualmente es el centro turístico más visitado de la ciudad alemana y ahí, en ese templo tan visitado es donde sus restos fueron depositados, ahí sus restos descansan mientras por allá en no se donde después de fallecidos adoran a Dios, a nuestro Padre, al Creador del Universo.

Ustedes mis queridos Santos reyes, con su visita y sus regalos le dieron felicidad al recién nacido Niño Jesús y ya después, año con año, llevan felicidad a los niños del mundo en una aceptable tradición.

Mis queridos Santos Reyes,  hoy que pasan por mi mente momentos muy gratos, hoy los recuerdo con cariño, y me permito, con el debido respeto que ustedes me merecen, pedirles algunas cosas para bien de los que habitamos este nuestro México:  Quiero pedirles que por un momento se olviden de juguetes y que puedan lograr que nuestros gobernantes, los de los tres niveles, tengan voluntad  de trabajar en bien de la ciudadanía, que puedan lograr que, mediante fuentes de empleo, quienes viven en alguna modalidad de pobreza, tengan ese trabajo y por ende un sueldo con el que puedan llevar sustento a su familia, la mejor forma de ir contra la pobreza; de igual manera que puedan, nuestros gobernantes, comprender que es tiempo de cuidar nuestro entorno, nuestro medio ambiente, que lleven acciones  para educar, para concienciar sobre el cuidado ambiental, importante es mis queridos Santos Reyes, que ustedes puedan hacer ver a quienes gobiernan este aun México lindo y querido que, principalmente las comunidades indígenas, requieren de servicios básicos y que se haga algo por ellos, siempre han estado en el olvido, pero importante también lo es que quienes ocupan un cargo en alguno de los tres niveles de gobierno cumplan cabalmente sus funciones viendo siempre por el mejoramiento de la ciudadanía y dándole un uso adecuado a los recursos económicos con que cuentan.

Ustedes mis queridos Reyes Magos tuvieron voluntad, ganas de ir ante el Niño Dios a adorarlo y dejarle regalos y esas ganas, ese querer los llevó a lograr su propósito, si pudieran hacer que los gobernantes quieran, que tengan ganas de hacer, la humanidad en general podría tener mejores condiciones de vida y las otras dos formas de vida dejarían de ser tan agredidas.

Mis queridos Santos Reyes, hoy los recuerdo con cariño.

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