miércoles, 6 de enero de 2016

7113. APRENDER A COOPERAR.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenpal de CACCIN

Aprender a cooperar.

Mira a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y sé sabio; La cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y reúne en el tiempo de la siega su mantenimiento.
Proverbios, versículo 6,7 y 8. (Biblia)


Somos una sociedad competitiva y el planeta es una selva en donde se impone la ley del más fuerte, al menos es la idea que promueven los amantes del capitalismo a ultranza: para vivir  no hay otra alternativa más que la competencia, aunque esta competencia esté llevando al abismo a la humanidad, no sería la primera vez que el experimento fracasó, antes de esta civilización hubo otras que se destruyeron mutuamente en guerras atómicas, por supuesto que esta versión de la historia no la cuentan los libros sagrados, pero está a punto de repetirse.

¿Y el altruismo, y el cooperativismo? La sociobiología nos enseña que millones de años antes que el hombre fuera hombre pensante (homo sapiens) los insectos y otras especies animales ya poblaban la Tierra y algunas especies (como las abejas, avispas, termitas y hormigas) se organizaban socialmente, en especial las hormigas con 130 millones de años viviendo en la Tierra (el hombre apenas logrará llegar a los dos millones de años, si es que la tercera guerra mundial no lo impide), son la especie viva que ha logrado sobrevivir a base de la cooperación organizada, es decir, en formas sociales complejas que el hombre imitó.

Un vistazo a la historia de la vida nos enseña que mientras que las especies individualistas se extinguieron, las especies organizadas socialmente en base a la cooperación siguen adelante.

Con más de 20 mil especies conocidas, los insectos sociales son tan importantes o más que la especie humana y podrían sobrevivir a los humanos en caso de una guerra atómica. Los insectos son muy importantes en el equilibrio del ecosistema, el peso de todas las hormigas del planeta es igual al de los 7 mil millones de seres humanos.

Las hormigas cultivaron hongos millones de años antes que el hombre, la ordeña y los graneros en donde guardan sus alimentos también son inventos de las hormigas. Las hormigas utilizan complejos sistemas de búsqueda y transporte de alimentos, los que llevan a sus colonias desde remotos lugares.

Algunas especies de hormigas como las Leptothorax, se organizan sin necesidad de castas superiores, en este modelo de organización social no es necesario un rey o reina (otras especies de hormigas sí), o un individuo que coordine las actividades, los insectos se organizan de una forma autónoma, algo que los humanos ya hicimos en la comunidad primitiva, pero que muy pronto quedó en el olvido al surgir los capataces, los nobles, los jefes o como se quiera llamar a esos parásitos, la élite política y económica que vive a expensas de los demás.

La sobrevivencia de la humanidad está en juego, los seres humanos deberíamos de aprender la forma de organizarse socialmente de los insectos, y en especial, de las hormigas.

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