sábado, 9 de enero de 2016

7124. TE QUIERO PERO NO TE DESEO... ¡LO SIENTO!

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

INSTANCIA MÍNIMA DE TU CUERPO

A la entrada de tu vida me aposento,
me atrae tu discreta tiranía,
me indica que en ti inicia la vida,
que en ti los dos cabalgamos
vereda al fin de esta la mía,
gozosamente a la tuya entregada.
A la entrada de tu vida espero,
cada parte de ti me hace suyo,
en cada instancia del tuyo sueño.

eliseo.

Mientras peña Nieto se regodea en los medios de comunicación por la captura... (¿Otra?) Del Chapo Guzmán; bueno no pequemos de egoístas negándole el éxito del momento; esperemos que reconozca que es una investigación de la DEA en coordinación con la Marina (dada  la información filtrada por wikileaks).

Mientras eso sucede, nosotros nos enfocaremos a responderle a un amable lector que nos comenta que tan importante es hablar de amar, pero igual lo es de desear, y que en ocasiones no es posible las dos cosas.

Tiene toda la razón del mundo al mencionarlo, efectivamente, muchas parejas cometen el error de confundir una calentura, con una forma de desear una relación de tipo integral; lo primero se presenta cuando se nos presenta a nuestros ojos una persona que reúne características físicas y aparenciales que internamente hemos esperado encontrar; por tanto,  deseamos verlas en ella, hombre o mujer, según sea el caso. Ante esa circunstancia decimos que la persona que vemos y nos motiva "está bien buena", que la deseamos, y echamos a volar la imaginación con la carga de deseo que nuestro cuerpo es capaz de generar. ¡Está bien buena! y nos hace darnos cuenta de cuánto deseo mantiene nuestra mente y cuerpo; claro, en función a la aparición física de ella (hombre o mujer).

El problema es que no entendemos que es apenas una parte del proceso de encariñamiento que regularmente termina en una relación de tipo costumbrista y rutinaria. No lo entendemos, porque no nos conviene entender lo inaceptable... ¡que toda calentura tiene fecha de caducidad! unas mas o otras menos, todas se terminan en algún momento de la relación; regularmente en tiempo corto.

Detrás de los deseos, realmente las personas se afanan por encontrar una relación permanente, durable, a prueba de de uso y de los años. Desde luego millones de mujeres y hombres están tan cuadrados con lo que se les enseñó de niños, que apenas desean que su vida se resuelva... ¡con un buen marido, solvente y que le dé hijos...; o una buena mujer, fiel y que le dé hijos...!

De hecho esta es la renuncia a ser uno mismo y mantener la capacidad de elegir la vida posible mas allá de los estereotipos recibidos por la familia, la iglesia y el barrio. Es la renuncia a ser persona con capacidad para aceptar el juego de las relaciones en que ninguna mujer puede ser infinitamente deseada; y mucho menos algún hombre puede ser la figura ideal para las féminas. Lo que tenemos son hombres y mujeres, que en algún momento se desean, se buscan, se ayuntan, se aparean, y al final del día, en ocasiones se separan, en otras permanecen en esa relación llamada vida en pareja.

En ocasiones, algunas relaciones son simplemente de dos personas, que no es lo mismo que de pareja, y funciona porque ella se embaraza y él siente que ya cumplió con el ritual; cada uno se siente en paz con la sociedad; él demostró su "hombría" (vil pendejismo viril); mientras ella  puede decir que ha cumplido con la sociedad... ¡es madre y ya no es una quedada! (cuántas veces hemos escuchado esa idiotez...; pero eso sí, muy apegada a la cultura de la mayoría de ellas).

Este es uno de los grandes problemas que tenemos entre hombres y mujeres cuando interactuamos; no sabemos decir en ocasiones, algo tan simple como eso de... ¡te quiero, porque me nace quererte...; te quiero al margen de cuánto deseo me provoca tu presencia...; con mucho o poco sexo te quiero!

A los hombres se les prohíbe decir eso porque se les acusa de jotos; mientras que a las mujeres se les ha dicho que "su hombre" debe estar encima de ellas de manera muy frecuente, de otra forma no les quiere, o anda de coscolino con otra(s). Bajo ese tenor de cosas, el hombre es confundido con una máquina a la que se  le aprieta un botón y funciona (cuestión de ponerle baterías). Mientras que la realidad es tan otra, que en frecuentes ocasiones necesita decirlo... ¡lo siento amor, hoy no me alcanzan las energías..., aunque te quiera tanto!

Claro entre las consecuencias está el que se le acuse de que ya no le quiere; que ya no le gusta como antes..., que ha cambiado tanto...

Probablemente sea cierto todo eso; pero no lo es menos que no se deja de querer necesariamente por eso; no lo es menos que se van creando otras formas de querer y de pertenencia; el problema son las ideas en que se nos ha educado... ¡casarse para parir..., o para cumplir... monumento al pendejísmo!

Pero bueno, mientras mas aprendamos a aceptar que somos solamente personas con cierta capacidad para vivir y ser tolerados por los demás, seguramente que seremos menos torpes y nos atreveremos a encontrar mejores formas de vivir con la simpleza de reconocer nuestras limitaciones: ni simples paridoras, ni máquinas sexuales; solo mujeres y hombres que en algún momento se entenderán, si se escuchan mutuamente.

Un abrazo y hasta luego... (Espero que no lo convoquen al Ángel a celebrar la recaptura del chapo...) 

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