jueves, 14 de enero de 2016

7145. CUANDO MATAR Y DECAPITAR ES JUSTICIA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Edo., de Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Cuando matar y decapitar es justicia.
Mar de fondo hay en lo de la detención del Chapo Guzmán. Según recuerda usted, fue detenido en Mazatlán el sábado 22 de febrero de 2014 (al año y tres meses escasos del inicio del gobierno federal actual); se escapó el 11 de julio de 2015 del penal de alta seguridad del Altiplano (antes, Almoloya); antes, el 19 de enero de 2001 había escapado de otro penal de alta seguridad, el de Puente Grande, Jalisco (al año y dos meses escasos del inicio del gobierno de Vicente Fox), donde estaba desde 1993 (tiempos de Salinas de Gortari), cuando lo detuvo el gobierno de Guatemala y lo entregó a México.

O sea: el Chapo Guzmán se fugó y estuvo libre los dos sexenios panistas. Volvió a caer preso con este gobierno, se escapó otra vez y lo volvieron a detener a los cinco meses y 28 días.

Por otro lado, la señorita Kate del Castillo (así le dijo el Chapo, si da usted por buena la palabra del malandro ése, delo por cierto), actriz hija del panista Eric del Castillo (también actor, el que fue candidato panista en 2003 para Delegado en Tlalpan, y en 2006 apoyó la campaña de Calderón), es la damita no tan joven que en su tiempo filmó un spot electoral llamando a votar por Vicente Fox, la misma que mandó un tuit a Eugenio Derbez diciendo “apoyo a Felipe Calderón, gracias a el tengo mas trabajo” (los acentos póngalos usted, ella escribe así); esa que usted recuerda mandó un larguísimo tuiter al Chapo Guzmán en los primeros días de enero de 2012, en el que entre otras cosas decía:

“…No creo en (…) El gobierno. La religión. La política. (…) No creo en el matrimonio (…) No creo en la monogamia (…) No creo en la Iglesia (…) No creo en las enfermedades (…) No creo en ninguna institución o ley que se dedican a aterrorizarme y quitarme mi dinero (…) No creo en el Papa ni en el Vaticano con todo y su riqueza como tampoco creo en los sacerdotes (…) Creo en lo que siento (…) No creo en la sociedad (…) No creo en juzgar (…) No creo en la moral ya que varía enormemente entre el ser humano, creo en lo que me hace sentir bien o mal (…) Hoy creo más en “El Chapo” Guzmán que en los gobiernos que me esconden verdades…”

Y dice muchas cosas más esta señorita que no cree en tantas cosas y acaba creyendo en el Chapo y por eso le propone en el mismo tuit que trafique con el bien porque (dijo ella al “Señor Chapo”): “anímese don, seria usted el héroe de héroes, trafiquemos con amor, usted sabe cómo” (se repite lo de los acentos, uno quién es para corregirle la ortografía a la señorita).

Quién sabe cómo es que la señorita del Castillo llegó a la conclusión de que el Chapo Guzmán sabe traficar con el bien y por qué le parece que puede llegar a ser “el héroe de héroes” un delincuente que ha derramado ríos de sangre, que ha enlutado hogares a puños, que ha causado la muerte de inocentes, de policías, de soldados y marinos de nuestras fuerzas armadas, algo ha de tener don Chapo para gustarle a doña Kate para la nueva versión de San Francisco Atómico (dinero, por lo pronto, mucho dinero).

Le cuento todo esto porque a lo mejor le aclara por qué al gobierno actual no le preocupa extraditar al Chapo a los EUA; por qué papaloteó que siguiendo los pasos (malos) de la actriz Kate del Castillo fue que lograron localizar al Chapo.

Los hechos mondos y lirondos son que la primera vez que la policía lo detuvo y mediante un soborno se libró de ir a la cárcel, fue en tiempos tricolores, la primera vez que estuvo ya preso, también. Se fugó y anduvo libre e intocado 13 años, los dos sexenios panistas, por pura coincidencia que ahora mismo tiene muy preocupados a algunos funcionarios de altos vuelos de esos sexenios, pues los rumores siempre fueron en el sentido de que el gobierno andaba correteando a los de las bandas enemigas del Chapo.

Extraditar al Chapo Guzmán a los EUA, según la ley es una decisión discrecional de nuestro Ejecutivo, según el Tratado de Extradición firmado entre México y los EUA, el 26 de febrero de 1972 (con sus antecedentes de 1899, 1902, 1925 y 1939; ratificado el 4 de mayo de 1978; no, no es una puntada reciente), que en su artículo 9, numeral 1, respecto de la “Extradición de Nacionales”, dispone:

“Ninguna de las dos Partes Contratantes estará obligada a entregar a sus nacionales pero el Poder Ejecutivo de la Parte requerida tendrá la facultad, si no se lo impiden sus leyes, de entregarlos si, a su entera discreción, lo estima procedente”.

A su “entera discreción” (o sea: si le pega la gana). Nada en la ley impide mandar al Chapo a las garras del tío Sam, ojalá y pronto despachen nuestros jueces los amparos que interponga la defensa del Chapo (le tiene terror a ir a dar allá con sus huesos), ojalá y pronto lo entreguen.

Hay quien dice que esa entrega es aceptar que México no puede con el paquete… bueno, pues no puede. ¿Y qué? Que lo manden a los EUA y que allá le saquen la sopa (pero, hasta la primera papilla que le dio su mamá), y que se preocupen todos los funcionarios de alto nivel que han estado coludidos con él largos y fructíferos años.

Por lo que toca a la señorita del Castillo, ojalá alguien le haga ver que lo que más le conviene es que la procesen en México, porque la ley (artículo 400, fracción III, del Código Penal Federal), claramente señala que comete el delito de encubrimiento el que “favorezca el ocultamiento del responsable de un delito”, que es su caso doña Katita, haya hecho o no negocios con su héroe en ciernes, hizo todo lo posible para ocultar dónde se reuniría con su don (por cierto: de pena ajena las declaraciones de nuestra Procuradora, doña Arely Gómez: -“ Aún no hay nada que vincule a Kate y Sean con algún delito…” –de pena ajena).

Y de veras, doña Kate, controle por un momento su increíble tontera, su peligrosa frivolidad: entréguese, que la juzguen, más le vale. Aunque usted crea más en el Chapo que en el gobierno, la gente de su admirado es un poco… desconfiada y si ven que usted se queda tan fresca… bueno, para ellos es cuando matar y decapitar es justicia.

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