jueves, 14 de enero de 2016

7147. ARMAS LETALES.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Armas Letales.

Me he convertido en destructor de mundos.
Julius Robert Oppenheimer.
Físico, creador la bomba atómica
 y la bomba “H”.


Por diversos caminos la humanidad se dirige hacia su autodestrucción. Si no es el colapso climático que llevará al caos social, se utilizarán las armas más letales que el hombre haya creado jamás. La historia no oficial conserva en la memoria las huellas de una antigua guerra atómica que devastó a la humanidad, no se trata sólo de una nueva interpretación de la destrucción de Sodoma y Gomorra, como lo narra la Biblia hebrea, otros libros sagrados como el Mahabharata y el Ramayama describen guerras que no pueden ser sino nucleares.

Por otra parte la antropología ha descubierto restos de antiguas guerras atómicas, a pesar de que han pasado miles de años, la radiación en algunas zonas de la Tierra es tal alta y los residuos encontrados tan radioactivos que son una prueba de que en esos territorios se escenificaron guerras con tecnología de alto poder destructivo.

Julius Robert Oppenheimer al ser cuestionado por un estudiante que le preguntó: ¿qué se siente haber detonado la primera bomba atómica en la Tierra”, respondió: “No es la primera bomba atómica, sino la primera bomba atómica en los tiempos modernos”, lo cual indica que en la antigüedad hubo guerras atómicas.

“Un solo proyectil cargado con todo el poder del universo. Una columna incandescente de humo y llamas tan brillante como mil soles surgieron en todo su esplendor”, describe en
Mahabharata que dibuja en el siguiente párrafo la forma inequívoca de los hongos nucleares: “Una explosión perpendicular con sus nubes de humo ondulante…la nube de humo elevándose después de su primera explosión formada en expansión de círculos redondos, como la apertura de sombrillas gigantes”.

A pesar del terrorífico espectáculo de Hirosima y Nagasaki que se conserva en imágenes de cine, la humanidad sigue adelante en busca de armas cada vez más letales; hace apenas unos días Corea del Norte anunció que probó exitosamente una bomba “H” o de hidrógeno, que es mil veces más destructiva que las bombas atómicas (Bombas “A”) lanzadas en Hirosima y Nagasaki en 1945.

La bomba H libera una energía superior a las temperaturas y presiones del Sol desencadenando en cuestión de milésimas de segundo  explosiones químicas, nucleares y termonucleares.  Estados Unidos tardó sólo 7 años en desarrollar la bomba “H” después del estallido de las bombas que destruyeron las ciudades japonesas para terminar la segunda guerra mundial. Los rusos por su parte hicieron estallar la bomba “H” de mayor potencia jamás detonada (57 megatoneladas, 4 mil veces más poderosa que las bombas lanzadas sobre Hirosima y Nagasaki) el 30 de octubre de 1961 sobre el Ártico.

El miedo que está detrás de esta loca carrera armamentista, es el motor que lleva a los países a crear armas de destrucción masiva con una potencia como para destruir la Tierra y desequilibrar radicalmente el sistema solar.

Actualmente además de Estados Unidos y Rusia son potencias nucleares China, Inglaterra, Francia, India y Pakistán, ahora, con Corea del Norte en el juego macabro de la guerra termonuclear, las posibilidades de la destrucción de la humanidad aumentan.

La paz sigue siendo una utopía.

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