lunes, 18 de enero de 2016

7164. LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

La sociedad del Cansancio.

La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor.
Anatole France (1844-1924)
Escritor francés.


Leonardo Boff es un fraile franciscano brasileño crítico, comprometido, que sufrió o sufre la censura de las altas autoridades del clero católico y que en un artículo cita a un tal Byung-Chuk Han,  filósofo coreano que da clases en una universidad en Berlín. Han publicó un libro titulado “La sociedad del cansancio” del que no sabemos más que lo que Boff nos cuenta. Los retrúecanos mentales del Han que Boff no acepta del todo, y que yo cuestiono sin ningún fundamento, sólo por propiciar una reflexión nada seria sobre la sociedad que nos ha tocado vivir y que enfrenta desafíos cruciales, están fundamentados en el concepto “cansancio fundamental”.

No imagino ni comprendo las maromas mentales del filósofo coreano, lo que de alguna manera comparto, son los sentimientos de Boff con respecto a Brasil, su Tierra. “En Brasil además de cansancio sufrimos un desánimo y un abatimiento atroces”. Bof admite que la superinformación que nos llega a través de los medios es una de las principales causas del cansancio “Efectivamente, llegamos al final del día estresados y desvitalizados. No dormimos bien, estamos agotados”. Seguramente los jóvenes no se sienten como Boff, al contrario, algunos se sienten mejor que nunca.

Leonardo Boff afirma que un factor preponderante del cansancio social es el ritmo del productivismo neoliberal “A esto hay que añadir el ritmo del productivismo neoliberal que se está imponiendo a los trabajadores en todo el mundo, especialmente el estilo norteamericano exige de todos el mayor rendimiento posible. Esto es la regla general también entre nosotros. Tal exigencia desequilibra emocionalmente a las personas, generando irritabilidad y ansiedad permanente”.

Además del ritmo de la productividad se acelera debido al paradigma de la  “competencia”, la lucha por un espacio en la máquina productiva y por ganar cada vez más presencia en el mercado: “Descubrimos el hecho, no la teoría, de que entre nosotros existe una verdadera lucha de clases. Los intereses de las clases acomodadas son antagónicos a los de las clases empobrecidas”.

Tiene razón Boff en señalar que la sociedad resiente el impacto del ritmo neoliberal, en especial en los países con mayor rezago y desigualdad del planeta, en este punto no sólo se trata de Brasil y México, sino de la mayoría de los países de América Latina, Asia y África. La violencia es también un fruto podrido de la desigualdad, de la lucha despiadada  por el poder, de la guerra utilizada como medio para exterminar pueblos y paralizar a los pueblos infundiéndoles miedo.

No crean que Boff no es optimista, termina su artículo con ánimo de seguir soñando la utopía: “Tal sueño puede sacarnos del cansancio y del desamparo social y devolvernos el ánimo necesario para enfrentarse a las trabas de los conservadores y suscitar la esperanza bien fundada de que nada está totalmente perdido, que tenemos una tarea histórica que cumplir para nosotros, para nuestros descendientes y para la misma humanidad. ¿Utopía? Sí. Como decía Oscar Wilde: «si en nuestro mapa no aparece la utopía, no lo mires porque nos esconde lo principal». Del caos presente deberá salir algo bueno y esperanzador, pues esta es la lección que el proceso cosmogénico nos dio en el pasado y nos está dando en el presente. En vez de la cultura del cansancio y del abatimiento tendremos una cultura de la esperanza y de la alegría”.

¡Una cultura de la esperanza y de la alegría! ¡Qué hermosa utopía, tanto que vale la pena luchar por ella!

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