martes, 19 de enero de 2016

7168. ¡DESCUIDOS!

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Desinterés, desidia, “me vale” y como dijera Alejandro Béjar “cosas así por el estilo”. Dicen pues que hay muchas teorías respecto del origen de la vida, que si nació en el mar, que si el Big Bang, que la evolución, que el oxígeno, que el encuentro casual de no sé qué moléculas y otros enredos. Lo cierto es que conozco más de algunas parejas que sin tanto cuidado y más bien con descuido han originado vidas por la desidia, por el calentamiento global, individual o no sé qué, no utilizaron los globitos para fiestas y ¡Hágase la vida!

Y hablando de hules seguro que recuerdan un viejísimo chiste que dice que, en la esquina, donde debe pararse el autobús y deben subir los pasajeros, subió una señora con sus doce hijos, de tal manera que de un jalón se ocuparon 13 asientos, más los pasajeros que ya estaban a bordo se llenó el camión, razón por la que el pobre hombre de las muletas que subió después ya no alcanzó lugar y la única forma de agarrarse eran sus muletas, nada de los tubos del techo. Haciendo efectivas las leyes de Inercia, esas que dicen que “todo cuerpo tiende a conservar su estado de movimiento y reposo”, cada vez que el camión arrancaba el pobre cojo se iba hacia atrás haciendo un ruido tracataca, lo mismo cuando frenaba el de las muletas se iba con el impulso hacia adelante haciendo su tracataca. Enfadada la señora mamá con tanto ruido le reclama al invalido: si les pusiera unos hules a sus muletas podríamos viajar sin tanto ruido”, a lo que él le contesta: si usted los hubiera usado a tiempo tendríamos asiento todos en este camión”. Ella se volteó para otro lado y ya no comentó más. Se descuidó la señora.

El uso del celular ha provocado descuidos, muchos de ellos fatales otros de menores consecuencias y yo les contaré mi experiencia, en este tipo de descuidos, no de otros. Un 23 de diciembre de cuyo año no quiero acordarme, después de hacer mi entrenamiento corriendo del aeropuerto a Atecucario y regreso, al subirme al carro escucho una sirena con rumbo de los Vargas y como por allá andaban mis hijos entregando unos pedidos, arranco el carro y les marco con el celular, llego al entronque, el celular en una mano y el volante en la otra, checo ambos lados y cruzó la carretera, ya casi al otro lado me alcanza un torton ¡Tómalas gallito! me hace girar como trompo lanzándome a más de 20 metros pegándole de paso a una camioneta de importación; no salía yo de mi turbación cuando ya tenía al chofer encima reclamando la reparación de su flamante. Todo por descuidar la carretera y poner atención al celular. Descuidos. Si descuido que por fortuna no costó heridos, ni vidas humanas, nomás se acabó mi carro.

Hay muchas personas que descuidan sus bicicletas, ya ven que con el tiempo se van deteriorando, despintándose, en fin, poniéndose feas y aunque se pinten y repinten ya no quedan igual y las van descuidando por ahí en algún rincón. Un día cualquiera pasa uno de a pie y ve burro y se le antoja viaje, se monta en la bicicleta que por ahí quedó y se va quitado de la pena. Alguien lo ve pasar y dice: “Oye, no es esa mi bicicleta” o una vecina, muy amiga, por cierto, le dice “Oye fulana fíjate que vi tu bicicleta dando la vuelta” y cae en cuenta de que alguien “le está pedaleando la bicicleta”. No debemos descuidar las bicis, nunca falta un ciclista de montaña.

“Sembré una flor sin interés, yo la sembré para ver si era formal y a los tres días que la deje de regar, al volver ya estaba seca ya no quiso retoñar”

Grita una ancianita ¡Policía me robaron mi monedero! ¿Cómo que le robaron señora? ¡Sí, me descuide y me lo robaron! ¿Pues dónde lo traía? ¡En el seno! (Así se decía antes) ¿Y no sintió la mano? ¡Si, pero creí que era con buenas intenciones!

Entre las cosas verdaderamente importantes y que con mucha frecuencia descuidamos es nuestra familia, cabe aquí la expresión: “Candil de la calle y oscuridad en la casa”. Cumplimos con todas las invitaciones a las cuales les damos el formal nombre de “Compromisos” y de ese modo las reuniones de los viernes sexuales y sábados sociales adquieren carácter “Oficial”, mientras que en casa se queda la comida preparada y en ocasiones la familia esperando la llegada del galán. “¿Mijo ya hiciste la tarea? “No me dejaron Apá” y descuidadamente no revisamos la veracidad de la respuesta además nunca tenemos tiempo. Con estos descuidos los hijos se van acercando a quienes, si les prestan atención y se van convirtiendo en sus guías, llevándolos a cualquier lugar, pero eso si lejano a los papás. Los papás les llamamos “amistades nocivas”, pero todos los papás, nosotros y los papás de los amigos de nuestros hijos decimos lo mismo, resulta que cada uno por separado no son “malos” pero cuando se sienten solos, descuidados, entonces juntan sus “valores” y se animan a hacer muchas más cosas y digamos que más graves. Nosotros también tuvimos esa edad y muchas veces ese sentimiento de soledad y la inmensa necesidad de que alguien nos hiciera caso.

Otras veces nuestros descuidos hasta parecen adrede, provocados porque por más que nos advierten no hacemos caso, en estos casos se acomoda bien el refrán: “El que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame”. A propósito de cornudos, todos los toreros que saben que en sus faenas deben tener concentración, saben que no deben descuidarse porque si no el toro les da unas…cornadas que hasta departamento le quieren poner.

Un descuido que no resulta mortal, pero sí de bastante mal gusto y poca urbanidad, me refiero al descuido de nuestra imagen corporal que muchas veces por pereza y desidia no nos ponemos atención logrando que nuestro aspecto cause lástima o asco, con eso de que “como te ven te tratan” hay que ponerse trucha y no exponerse a los rechazos. He visto casos que, por sus aretes, tatuajes, cola de caballo y vulgar vocabulario aun con su profesión no pueden conseguir trabajo.

Tenemos años descuidando nuestro entorno y cada día estamos pagando muy caro nuestro descuido “Hace un calor infernal o hace un frío que cala hasta los huesos” y para los países que nos gusta la fiesta y el desmadre lo que sucede actualmente en la industriosa China, que sus ciudades repletas de millones de chinos están produciendo tal cantidad de smog que deben parar la producción de sus industrias, dándonos pretexto para no ser tan productivos.

También descuidamos mucho la salud y visitamos al médico cuando ya, en muchas ocasiones, nomás nos queda tiempo para hacer el testamento, cuando hay bienes y cuando no, nomás te vas. Nuestra defensa para no visitar al médico es decir que “El que busca encuentra” y si no sientes nada al salir del consultorio tu receta médica te pide que compres la mitad de la farmacia, unas medicinas para que te cure la enfermedad, otras para que no te afecten los efectos secundarios de las primeras. Descuidos.

Está claro que cuando la tecnología desobedece a la ciencia el daño es en todo el planeta. Descuidos.

Evitemos pues los descuidos y por lo pronto no debo descuidarme y abusar del espacio.
Saludos afectuosos para toda mi Familia y Todos mis Amigos y les confirmo que ya casi está mi libro, libros.

Rafael Ceja Alfaro

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