lunes, 25 de enero de 2016

7179. NOS QUITARON LAS PALABRAS.

Reporte Z

Por Rafael Gómar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Nos quitaron las palabras.

La hipocresía exterior, siendo pecado en lo moral, es grande virtud política.
Francisco de Quevedo (1580-1645)
Escritor español.


Los políticos y los gobernantes nos quitaron las palabras, las despojaron de su sentido, las prostituyeron. Los ciudadanos no creen en los políticos, desconfían de los partidos, pero al perder la palabra han perdido también la comprensión de la realidad. Morelos, un Estado en el que la convivencia social degeneró en una violencia irracional que destruye el tejido social y que explica el triunfo de Cuauhtémoc Blanco, sólo un 4 % de los ciudadanos confían en los partidos políticos, tal vez porque su sobrevivencia depende de ellos.

La gente confía en los ciudadanos sin partido porque no le queda otra alternativa, pero el sistema opera con una enorme efectividad que corrompe las buenas intenciones. Nuestro país no confía en los políticos, no confía en la democracia como lo demuestra un estudio en el mundo acerca de la aceptación de la democracia, México está en el último lugar.

Las policías municipales ahora son “fuerza ciudadana”, al hablar de paz sabemos que los políticos quieren decir guerra, si usan el término abundancia sabemos que habrá pobreza, si hablan de “inteligencia” militar sabemos que se refieren al espionaje o a la brutalidad policiaca,  si dicen que habrá seguridad, tememos a la inseguridad que seguramente se desatará. Nos robaron las palabras.

Pero también se proponen invadir los espacios de comunicación. Ya se sabe que los medios de difusión, tanto la prensa, como la radio y en especial la televisión, son una herramienta privilegiada que mantiene con los políticos una relación de complicidad. Los políticos y sus partidos se han propuesto invadir los espacios privados con mensajes telefónicos que son una violación a la intimidad; las redes sociales poco a poco son utilizadas por los políticos y sus partidos.

El objetivo es confundir, aturdir a los ciudadanos. Es lo que hace la perversa empresa Monsanto que inunda el mercado agrícola con sus productos tóxicos a los que pone infinidad de nombres que ocultan la misma substancia venenosa.

Para recuperar el sentido humanista de la sociedad necesitamos recuperar el significado de las palabras, saber que la policía no es “ciudadana”, que los políticos son demagogos, que los partidos engañan con sus discursos y sus actos, que la “democracia” no es la dictadura perfecta que nos han impuesto, que la democracia participativa no existe o se limita a votar en las elecciones, que todo el sistema se sostiene en la mentira y la impunidad.

El cartón del Fisgón titulado “Nuevas categorías sociales” que apareció en La Jornada de ayer, refleja el uso enajenante de las palabras, de las etiquetas que en lugar de aclarar o revelar la realidad, la ocultan.

Recuperar la palabra y su sentido y comunicar la palabra con verdad debería de ser una labor prioritaria, todos utilizamos la palabra, la decimos y la escuchamos, al menos deberíamos de ser conscientes de que cada día somos condicionados a través de palabras que perdieron su sentido y son utilizadas para enajenar.

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