lunes, 25 de enero de 2016

7182. DESABASTO DE MEDICAMENTOS.

Por Arturo CEJA ARELLANO.
Periodista y poeta.
Desde Jacona, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Di’Arina y de Maíz
Desabasto de medicamentos

Por cuestiones de malos manejos administrativos, en el ISSSTE se carece en éste momento hasta de mejoralitos para reducir el dolor de cabeza que nos causa el estrés causado por la falta de recursos económicos. Y ese es el cantar de cada inicio de año. No se controla hasta que hayan transcurrido los tres primeros meses. O sea, que hasta marzo más o menos estaremos recibiendo las medicinas que necesitamos para hacer menos difícil los años finales de nuestra existencia, los que estamos al filo de los sesenta, obviamente.
         
Quienes realizan la contabilidad administrativa para la dotación de medicamentos, no acatan a pensar que cada año envejece más la gente; por lo tanto, serán más las necesidades; y quienes hacen los convenios con los laboratorios que surtirán del medicamento durante el año también van de cabeza en el desabasto.
         
¿De qué sirve que nos controlen cada mes, cuántas pastillas o cápsulas tomamos de medicamentos propios para los diabéticos? ¿ni cuántas unidades de insulina nos inyectamos diariamente?. No se enteran de cuánta gente ingresa al club de los “diableticos”, ni cuántos mueren a causa de tan dulce enfermedad. Por lo tanto, pues al inicio de año ya no hay medicamentos, ni para ellos, ni para otras enfermedades que ya no se curan, pero que por lo menos nos controlan un poco los dolores que nos causan.
         
Y mire usted que eso del desabasto de medicamentos no es exclusivo del ISSSTE, porque en el IMSS no cantan tan mal las rancheras, como no las entonan mal tampoco en hospitales del orden público, como los Regionales o Centros de Salud.
         
Por lo tanto, los diableticos que no quieren sufrir un bajón o una subidota de azúcar en su sangre, pues se van a la farmacia de sus preferencias para comprar su metformina, gliblenclamida, carbamacepina, insulina, vitamina b, ácido fólico, atarax, aspirina protec, entre otras que obligadamente son de consumo diario; amén de la moringa, que dicen, controla los niveles de azúcar. Y las que adormecen para que no se sufra tanto.
         
Por cierto y a fin de proporcionar un mejor servicio médico a obreros y campesinos, así como a la población en general, el Ayuntamiento jaconense trabaja a destajo para lograr la construcción de una clínica con área de hospitalización, a través de las aportaciones de agroindustriales y productores del campo, con la modalidad de que ésta, además de atender a derechohabientes del IMSS, tendría la capacidad para atender a la población que necesite atención médica y hospitalaria.
         
Las pláticas van muy avanzadas, pero la gestión dura por lo menos un año; por lo tanto, de efectuarse la construcción de la clínica con dos modalidades de servicio por los programas existentes, se efectuaría hasta el año entrante,
         
Un paso muy importante y agigantado, fue ya la donación de cinco hectáreas de terreno por parte de la Comunidad Agraria, con lo que destaca una vez más, que el Ejido Jacona ha sido baluarte principal para el crecimiento del municipio, pues históricamente han entregado terrenos para la construcción de la actual clínica del IMSS, el Colegio de Bachilleres y la Secundaria “J. Mújica”, entre otros espacios de los que goza de servicios la población.
         
Plausible labor por todos lados, principalmente porque ahora son varias agroindustrias (Agrana y Congeladora Alfredo V. Bonfil) entre otras, las que están dispuestas a realizar sus aportaciones. Órale pues.

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