lunes, 25 de enero de 2016

7186. EL TIPO DE CAMBIO Y LA CHIMOLTRUFIA.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo  Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

MOMENTOS

Desde las mirillas del tiempo,
te veo, me ves, nos miramos,
se abrazan nuestras vidas, se arriman,
disfrutamos de este espacio, nuestras vidas,
sin decir mucho, sin más preámbulos
se dan la bienvenida, reincidentes, claro,
formas de vivir y ser vividos, si es posible,
inevitable momento de la nada,
cuando se apuesta al todo por alguien
desde el fondo, desde el rincón del alma.

eliseo.

En la política nacional hay sentencias que han sido lapidarias sexenalmente: En México, el presidente siempre tiene la razón aunque se equivoque; nadie se atreve a increparle, y quien lo hace corre el riesgo de ser castigado; Carmen Aristegui se atrevió y fue agredida, acosada y sacada de su trabajo; eso sí, nunca por mentir, solo por decir lo que  no se debe decir... ¡que el presidente es un político que con sus errores, simplemente va desnudo! dados sus errores. Otra sentencia es... "presidente que devalúa, se devalúa".

Ambas situaciones se han dado en estos tres años de gobierno o desgobierno, según se le vea; en una democracia real, lejos de la caricatura sobre la que cabalgamos, y que se abastece de repartir televisores y despensas a los pobres como forma de amarrar su voto, ante la ineficacia de la política económica. En una democracia real, esto, repetimos, cuesta perder la presidencia de manera inevitable; en cambio en México, simplemente no funciona de esa forma.

Ante la devaluación de aproximadamente el 37 o 38% del peso ante el dólar, lo normal es el descrédito del gobierno en turno; sin embargo, resulta aleccionador el mecanismo de manipulación con que cuenta el mismo para hacer sentir a la sociedad que no es responsable de lo que sucede; es decir se tira a la cómoda bajo  la bandera de... ¡nosotros no tenemos la culpa, la tiene China! y la pequeña corte de "profesores catedráticos" de buena cantidad de universidades se dedican a repetir como tontitos ignorantes los "mantras" oficiales... "la culpa es de China... la culpa es de China".

Eso es una gran mentira, China sigue creciendo según sus planes de desarrollo planificado; lo hace a niveles que México no lo ha hecho en los últimos 32 años, ellos si crecen, nosotros seguimos en la mediocridad del 2% anual del PIB, ellos lo hacen aún hoy al 7%, luego de que lo han hecho al 10% en los últimos 30 años.

Como hoy no saben que hacer con la devaluación, el peso ha pasado más o menos de 12 a 19 pesos por dólar en estos tres años del sexenio, se ha decidido  lo contrario de lo que se maneja en la academia; ya se ha soltado la monserga de que la devaluación le viene bien al país; que la economía puede sacar ventaja; ahora lo declara un merolico de este gobierno, el actual secretario de la OCDE,  J. Gurría, quien sin el menor recato dice barbaridades como ... "depreciación no es mala para México" (El Economista, viernes 22 de enero de 2016, Portada).

Cualquier catedrático de economía medianamente decente y enterado, sabe perfectamente que hay dos formas de devaluación con circunstancias opuestas: la inducida y la obligada. La primera responde a políticas comerciales de competitividad, con ella se busca hacer atractivo ante el mercado internacional la compra de mercancías nacionales; es decir, se espera incrementar las exportaciones y reducir las importaciones con un resultado final de un superávit de balanza externa. China y Japón lo han hecho por muchos años, y les ha resultado de maravilla (mis ex-alumnos lo saben perfectamente, eso espero). 

La segunda forma es una devaluación obligada por los mercados financieros internacionales; es una acción que rebasa los intereses del gobierno, se les impone un tipo de cambio simplemente, las consecuencias son de tipo económico y emocional; por un lado se encarecen las importaciones y se puede importar inflación; eso es terrible; al mismo tiempo, emocionalmente la sociedad se siente desmotivada, devaluada. Esto es lo que pasa hoy en México, hay una devaluación obligada que no se puede detener con sus consecuencias obvias: decepción, desmotivación, sentimiento de derrota y desconfianza.

Cuando inició el sexenio con Peña Nieto se podía comprar un dólar en 12 pesos..., hoy necesita 19; esto es incontestable, eso deteriora la imagen de cualquiera. Por eso es importante seguir repartiendo televisores a las personas menos preparadas para que sigan adormecidas y voten por el PRI; después de todo no saben que es dinero de ellos mismos, además, su nivel de preocupación por la política se limita al día de las elecciones donde reacciona según se le impone al grito de... "más vale malo por conocido..., que bueno por conocer". Después de todo, el PRI hoy es un insulto a la  inteligencia; claro el PAN es una aberración al conservadurismo, y el PRD una traición a una sociedad que los necesitaba.

Ante una devaluación no planeada, impuesta por los mercados financieros, solo le queda al gobierno seguir gastando "nuestras reservas internacionales”... ¿no que no se puede ni se deben gastar...? para tratar de detener la caía de la moneda nacional, y para manejar una gran campaña de propaganda para que todas las "chimoltrufias institucionales" repitan como tontitos merolicos... ¡que la devaluación es una oportunidad para el país!

De los gobernantes entiendo esta actitud; pero se que muchos "catedráticos" lo van a repetir en las universidades, dado su nivel intelectual, al margen de quererlo, se que van a ser unas chimoltrufias repitiendo lo que se les ha señalado.

¿Usted votó hace tres años por esto? no importa, la propaganda oficial se va a encargar de explicarle que las crisis son oportunidades, sobre todo si se extraen del manual del buen avenido en las lecturas motivacionales y de superación personal, esas tan socorridas en los medios de comunicación, que nos invitan a aplicar la ley del menor esfuerzo intelectual y ser un tonto o un idiota... ¡pero un idiota excelente! (cornejosdixit).

Usted forme su opinión, y si le regalan la tele, no olvide, no es regalo, son sus impuestos, los estados no regalan, no tienen dinero, se lo quitan para redistribuirlo, y le apuestan a su buena voluntad, entre otras cosas para obtener su voto y seguir gobernando.


Un abrazo y que tenga muy buena semana.

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