martes, 26 de enero de 2016

7190. UN AÑO SIN MAMÁ LUPITA.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Este 26 del mes actual estaremos recordando que hará un año en que falleció nuestra mamá Lupita, como todos los humanos al morir, se fue para no volver, no porque no quiera sino que Dios nuestro Señor así lo tiene dispuesto, se queda el cuerpo y el alma viaja, tal vez a un recorrido por el Universo y ya después al lugar que el Creador ha dispuesto.

El tiempo pasa y solo los recuerdos quedan  y de ella solo buenos recuerdos tengo: su afán junto con mi papá de que los hijos estudiáramos, su incansable trabajo para que tuviéramos lo necesario para vivir, ese gusto por estar con sus hijos, con sus nietos y con todos los familiares, ese querer ayudar a los necesitados, ese querer siempre estar bien con Dios nuestro Señor cumpliendo los Mandamientos, ese buen ejemplo que nos dejó y muchas más cosas.

Extrañamos a nuestra mamá, ya no está con su alegría en los festejos de santos y cumpleaños de sus familiares, ya no estuvo en Mayo en su cumpleaños, no estuvo el 12 de Diciembre en su santo y tampoco estuvo con su alegría el 24 y 31 de Diciembre viendo sus regalos y aplaudiendo cuando los demás mostraban el suyo. Ya no estuvo, ya no estará.

Hoy la tristeza se apodera de mí, hoy martes 26 cumple un año de que partió al encuentro con Dios, a reunirse con mi papá, con mi hermano Eduardo, con su hermano Luis a quien tanto quiso y siempre extrañó, con mis abuelitos Socorro y Clarita, con su hermana Lucina y sus demás hermanos.

Hace unas semanas en Pajacuarán, con los primos hermanos recordábamos a su mamá Lucina y por supuesto a nuestra  mamá, la realidad es que extrañamos a mamá Lupita y a Lucina. En la casa de nuestro primo Beto, la comadre Chole volvió a cantar, tocando la guitarra,  la canción que le cantó a mi mamá antes de la misa de cuerpo presente, y que la van a conocer porque en una parte dice así: No volverán tus ojos a mirarme, ni tus oídos escucharán mi canto, voy a aumentar los mares con mi llanto, adiós mujer, adiós para siempre adiós… adiós mamá, adiós para siempre mamá, una chulada de canción.

Hace un año partió nuestra mamá cuando tenía 94 años de edad, el tiempo ha pasado y no solo se le extraña por tratarse de quien nos dio vida, no, también por su agradable y sencilla forma de ser, por haber sido una gran mujer, un gran ser humano y me queda claro que se fue y no volverá a este mundo, pero que donde se encuentre al lado de Dios, sabrá que la extraño, que la extrañamos, que nos hace falta.

Hoy martes 26 de este Enero que cumple un año de su fallecimiento no me queda más que decirle que sigo sus enseñanzas y que cierto estoy que se encuentra dónde, por su vida en la Tierra debe estar: al lado de Dios.


……………………………………..No hay nada más que escribir.

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